Un maratón con Teresa

Fotorreportaje por Caridad

El medio maratón Simón Bolivar de Caracas.

HAVANA TIMES — El 31 de julio me fui a acompañar a los entusiastas que decidieron correr en la Media Maratón Simón Bolívar, en Caracas. Nunca había ido a ningún evento deportivo en las calles del Distrito Capital, así que este casi fue motivo suficiente para dejar la cama, un domingo, antes de las 6 de la mañana.

Salió la carrera a las 7, luego del acostumbrado disparo, desde el parque Los Caobos hacia al oeste.

Siguiendo el rumbo de la carrera, y luego esperando a los corredores en la meta final, conocí a Teresa Jiménez, una colombiana-venezolana de casi 80 años, que todos los años participa en el Maratón y en otras actividades deportivas, aunque nunca se ha ganado la vida como atleta. Es pequeña y musculosa, y su piel no oculta la edad, por eso me sorprendió desde que la distinguí entre la multitud, y la seguí hasta poder conocer un poco más sobre ella.

Esta vez no tuvo tiempo para inscribirse en la media maratón, tampoco le sobraba el dinero como para pagar tres mil bolívares por la inscripción, pero igual no quiso dejar de venir, a pesar de que todavía se repone de una pequeña operación.

Contrario a lo que pensé, Teresa no ha hecho ejercicios durante toda su vida o, al menos, gran parte de ella; hace solo 15 años, cuando comenzó a llevar a una de sus nietas a las clases de natación, que decidió comenzar a ejercitar, para no perder tanto el tiempo mientras esperaba que las lecciones de la nieta llegaran a su fin.

Mientras se hidrata con jugos que repartieron a los corredores, me advierte que no puede dedicarme mucho tiempo, porque en media hora debe estar en el  bautizo de otro de sus nietos. La dejo que hable, sin hacerle muchas preguntas, porque después de recorrer 21 kilómetros en dos horas y 10 minutos tampoco yo tendría muchos deseos de hablar.

Me cuenta sobre sus actividades diarias y, como es de esperar, sale a relucir la situación de la economía. Teresa lleva una gorra con la bandera venezolana, con el distintivo del 4 de febrero, eso la hace distinguir como chavista. Pero me aclara que no quiere a Maduro, ¿quién podría quererlo?

En los más de 50 años que lleva viviendo en Venezuela jamás había vivido una situación como esta. Otra de las causas de que no tuviera tiempo de acudir a las inscripciones de la Media Maratón fueron las horas que tiene que dedicar a conseguir comida. Y no se trata de hacer colas, me aclara, es que no se consigue ni haciéndolas, y los niños necesitan comer.

Teresa habla siempre de los nietos, que es lo que más le preocupa, olvidando que ella también, como mujer de más de 70 años, necesita una alimentación más cuidada. En medio de la crisis, como en todas las crisis económicas, son los ancianos los que más sufren, los primeros en morir sin que a nadie le llame la atención, porque lo más usual es morir cuando se está viejo.

Por eso creo que no voy a olvidar a Teresa Jiménez, porque es de esas personas que no se dejan consumir en la rutina aplastante que imponen los gobiernos autoritarios y corruptos; que cuando  se supone que deba abrumarse por la ausencia de las cosas esenciales para vivir, sale a tomar el aire, a correr, a vivir.

 

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Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.


2 thoughts on “Un maratón con Teresa

  • el 14 agosto, 2016 a las 8:21 am
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    las fotos son bellísimas. Y se entiende claro el sentido del texto . Nunca es tarde si existe la voluntad

  • el 11 agosto, 2016 a las 3:54 am
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    Caridad, dile a la anciana dinámica que, con la falta de “jama” en Venezuela, se “ponga pa´las cosas” y no corra tanto, si acaso cuando se entere que en el Mercal sacaron tal o más cual producto. Todavía recuerdo las extenuantes tandas de bicicleta en la Cuba de los 90, total, ninguno de nosotros subió al podio olímpico en modalidad ciclística alguna ajajaj. Saludos.

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