Otra vez Cuba

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Caridad

HAVANA TIMES — Llegué a Cuba al amanecer y el primer impacto fue la luz, brillante, nítida. A pesar de un Capitolio forrado con extraña y metálica vestimenta, me agradó el deje de limpieza frente a él. Más tarde me di cuenta de que no era por ausencia de basura (la que suele dejarse acumular en los edificios junto al cine Payret), sino porque ya no permiten a los autos parquear frente a la escalinata.

De regreso en La Habana
De regreso en La Habana

Me gustó más todavía agarrar una guagua casi nueva, con asientos libres a esa hora de la mañana y que aumentó su recorrido hasta dejarme casi frente a la puerta de mi casa.

Siempre es agradable regresar luego de 4 años sin ver La Habana, que sigue igual, excepto ese detalle de guaguas recién compradas y un hotel Inglaterra y el Gran Teatro de La Habana acabados de limpiar.
Poco a poco me he ido re-acostumbrando a esos precios de escasos o nulos ceros. Y poco a poco he descubierto que, aunque no se disparan constantemente – como en Venezuela – sí lo están haciendo de un modo sutil y aplastante.

Disfruto un montón salir a la calle y hacer fotos sin mucho estrés, solo esquivando a algún que otro amistoso muchachón que me confunde con extranjera –a causa de la cámara– y de igual modo cuidándome de probables asaltos; pero nunca con el temor de sacar la cámara como en Caracas.

Sufro en las mañanas con los desayunos, con ese pan-sin-nada que apenas llena el estómago, y luego del primer y glorioso re-encuentro con los frijoles (en Venezuela se convirtieron en algo así como comer camarones aquí en Cuba) vuelve a costarme acudir a ellos cada día para suplir la ausencia de buenos vegetales.

Cuando nos acostumbramos a no incluir en nuestra dieta esos perros calientes o masas cárnicas es bastante difícil volver a incluirlos; igual con el exceso de harinas y azúcares. Tomar un jugo en una cafetería habanera, sin azúcar o muy poca, creo que es una misión imposible.

Gracias a mi familia y amigos siento que no han pasado 4 años, aunque yo no resulte muy similar a la que salió de aquí. Distinta, sobre todo, porque he dejado atrás esa sombra de miedo que casi siempre rodea a un cubano de a pie. Tampoco es mucha la paranoia, aunque de esa siempre es bueno conservar un poco.

Me maravilla ver –en los noticieros – la insistencia en seguir casi hora a hora cualquier información sobre Venezuela. La verdad, creo que ni cuando el Caracazo se informaba tanto al pueblo cubano sobre lo que sucedía en la “hermana república”… quizá es que cuando aquello no éramos tan hermanos.

Casi todo el que se entera que vengo de allá tiene la misma frase para mí: Aquello sí se puso malo ahora… yo pensando que se refieren a la crisis económica, pero no, a tiempo me aclaran que no se sabe qué va a pasar con la oposición en el poder. No importa que los venezolanos lleven dos años de profunda crisis, lo único que importa es que, a partir de ahora, el poder no estará concentrado en los aliados políticos del Gobierno cubano.

Recibo con sorpresa el boom noticioso: ajuste de precios en productos agropecuarios provoca una ausencia casi total de vegetales y viandas en los agro-mercados estatales y la casi extinción de los “carretilleros”, que se encargan de vender fuera de los agros y placitas.

Ni los precios ni Santa Claus se derriten.

La cuasi única periodista de la televisión cubana se lleva los aplausos de la gente, al poner frente a las cámaras a los malvados vendedores que tan mal llevan al pueblo. La glorificada periodista no dice ni pío respecto a las reales causas de la escasa producción agrícola en Cuba. La gente en la calle, como es de esperar, repiten como loros las palabras de la periodista y abuchea a los carretilleros. Algunos, como es de esperar, también abuchean al ministro de la Agricultura.

Mientras tanto, continúan los estudios para el avance de la economía por acá. Igual en Venezuela continúan los estudios para la recuperación de la economía. Se ven venir tiempos tan oscuros como siempre. A pesar de la luz nítida y brillante que siempre inunda a esta Isla.

Carretillero.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.


5 thoughts on “Otra vez Cuba

  • el 19 enero, 2016 a las 12:31 pm
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    Hola Bobo, esa está difícil. Pero por Venezuela siempre queda la esperanza…alguna luz al final…
    saludos

  • el 18 enero, 2016 a las 10:20 pm
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    Bobo, esa esta dura…como dice un amigo, que entre el Diablo y escoja.

  • el 15 enero, 2016 a las 11:26 pm
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    Nada amiga de infierno a infierno las llamadas son locales …..

  • el 15 enero, 2016 a las 3:56 pm
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    Por lo que cuenta Caridad ya le fueron arriba a los carretilleros y al sistema de abastecimiento de los mercados agropecuarios y el resultado es el conocido, desabastecimiento generalizado.

    Caridad haciendo un balance rápido, cual de los dos países crees que esta peor?

  • el 15 enero, 2016 a las 1:00 pm
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    Gracias Cari por contarnos algo de tu estadía en Cuba. Como vemos todo sigue igual, y que los responsables siguen perdiendo el tiempo entreteniendo a la población con sus famosos “estudios”.

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