Nalgas de seda en Venezuela

Caridad

HAVANA TIMES, 6 abr — Beatriz es el nombre que puede tener la muchacha del 1103. Yo vivo en el 1203, mi cuarto está justo encima del suyo. A veces, en la madrugada, me lega su voz hablando, angustiada, con alguien a través del celular.

Está recién operada.

Pero aunque se opere mil veces al año su enfermedad no tiene cura, solo que ella no lo sabe.

A veces nos encontramos en el ascensor.

Ella no imagina que conozco algunos de sus “secretos”.

Hace unos días noté algo extraño en el cuerpo de Beatriz. De repente lucía como electrizada, como si una varilla invisible recorriera su columna haciéndole parecerse a una de esas estiradas muñecas que, de niña, siempre me parecieron poco prácticas para jugar con ellas.

“La operación fue bastante sencilla”, la escuché decir esa noche y supe del motivo del cambio: Se implantó un par de nalgas nuevas.

Sé que trabaja en una oficina de horario normal, tiene dos niños, ninguna otra persona vive con ella, así que supongo que estuvo mucho tiempo “ahorrando” para este “cambio”.

“A ver si encuentro a alguien que me quiera”, es otra de las frases que me llegan desde el apartamento de Beatriz y casi siento un poco de pena.

Pero no es para tanto, podría decirle que me encantan las mujeres “sin nalgas”. Pero eso tampoco le subirá la autoestima y mucho menos la acercará a conocer eso que llaman amor y muy pocos dichosos conocen.

Como muchas mujeres venezolanas Beatriz se levanta cada día a las 5 am para arreglarse el cabello a las 6 am, hora en que ya abren muchos Centros de Belleza.

A veces, cuando está enferma y no se esconde tras el maquillaje, la veo y hasta parece hermosa…si no estuviera enferma.

Abro el periódico, leo los Clasificados, en cada puesto de trabajo en el que solicitan Mujeres hay una nota persistente: INDISPENSABLE BUENA PRESENCIA.

Ya lo he aprendido, “Buena Presencia” incluye un pelo lavado y estirado cada mañana, ojos y rasgos apenas perceptibles detrás de las capas de maquillaje; cejas “out”, mejor sustituir esa pelambre infame e innecesaria por un tattoo resaltado con costosos lápices.

Entro a un Centro Comercial, un gran número de mujeres hacen cola para pasar un test: “¿Estás lista para regalar a tu cuerpo la silicona que necesita?  Los exámenes son gratis, especie de muestreo o, mejor dicho, modo de cazar nuevas clientas sedientas de amor.

Como Beatriz.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.


2 thoughts on “Nalgas de seda en Venezuela

  • el 7 abril, 2012 a las 6:01 am
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    La cruda realidad que atenaza a tantas mujeres en todo el mundo: apariencia por encima de esencia. Circles, los titulares de Yordanka están haciendo historia. ¡Antológicos los dos últimos!

  • el 6 abril, 2012 a las 11:14 pm
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    Pero si en Venezuela el mercadito ese es tradicional… digo, las nenas venezolanas, junto con las colombianas, aunque las chamas pioneras en esto, son asiduas compradoras de nalgas y tetas, les reurge el silicón!

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