Los Misterios del “Saime” en Venezuela

Caridad

HAVANA TIMES – Desde hace unos cuantos años tengo residencial temporal en Venezuela. Desde hace al menos 3 de esos años hubiese podido obtener la de residente permanente. Con la temporal debo ir cada año a renovarla y, por ende, cada vez sacar una cédula. Si tuviera ya la Residencia permanente podría extender ese lastimoso trámite burocrático a cinco años. Pero las cosas no son como una las desea cuando de trámites se trata.

Este mes, luego de estar dos años sin salir del país, como requiere el cambio de Visa; me dirigí con todos mis papeles en regla (increíblemente sí, los tenía todos) al Saime del estado donde vivo. Para quienes no conocen el significado de esta palabra: es la oficina donde se tramita todo lo relacionado con identificación, migración y extranjería.

Todo marchaba bien, pues increíblemente solo había tres personas esperando ser atendidas cuando llegué; pero al comenzar a introducir mis datos en la computadora el “sistema” no lo permitió. ¿La causa? Desde el año pasado, cuando me otorgaron mi Visa de este año, dejaron el “trámite abierto”.

“Trámite abierto”, creo que esa es la frase más temida por quienes se ven precisados a sacar una nueva cédula, un pasaporte o cualquier otro servicio de los que ofrece ese organismo.

¿Qué puedo hacer?, le pregunto al servidor público. Tienes que ir a Caracas a la oficina principal para que te cierren el trámite.

Moverse dentro de Venezuela, creo que ya les he comentado, es un proceso más que peligroso, doloroso y muy caro, extremadamente caro. El solo hecho de salir del sitio donde vivo para llegar al centro de la ciudad resulta poco venturoso. Así que la noticia, aunque no me tomó por sorpresa, porque es la tercera vez que me sucede lo del dichoso trámite abierto, sí me provocó algo de ansiedad.

Al día siguiente ya estaba en Caracas, luego de hacer varios trasbordos en diferentes estados para que el pasaje no me resultara tan costoso. Llovía cuando me acerqué al enorme edificio que abarca un par de cuadras en el centro. Los pelos se me pusieron de punta cuando vi varias colas rodeando no solo el edificio, sus alrededores también. Enseguida supe que eran de venezolanos tramitando sus pasaportes. En casi 10 años en este país no había visto nada igual.

Luego de los consabidos “peloteos” entre oficina y oficina obtuve un solo resultado: volver a reportar mi situación. Ya lo había hecho a inicios de año cuando intenté renovar mi cédula y encontré el “trámite abierto”, el funcionario me dijo: “Son muchos casos en esa situación, no te preocupes, para qué vas a renovar tu cédula, ya este año te toca la residencia y sacas una cédula nueva”.

No quería estresarme en ese momento y gritarle que por ese mismo asunto ya llevaba dos años con la cédula vencida y que por esa misma causa, viajando entre estados, podría detenerme un buen rato la Guardia Nacional e intentar “matraquearme”. Matraquear es la palabra que se usa popularmente para chantaje o la incitación a su propio soborno, o sea, para que le demos dinero a los guardias a cambio de que nos dejen en paz.  No quiero salirme del tema. Sigo en las oficinas del Saime, reportando mi “caso”.

Debes volver dentro de 15 días a ver si ya se solucionó. Me dice la amable joven detrás de otra computadora. “A ver”. Me encanta esa cortita frase a la que en Cuba contestaríamos “a ver dijo un ciego y nunca vio”.  Mi amor, le dije con toda mi dulzura de mañana húmeda y sin apenas desayuno; ¿sabes lo que cuesta en estos momentos viajar a Caracas?, solo para “ver”, ¿tienes algún teléfono a donde pueda llamar para saber? Muy diligente me entregó un número. Espera, ¿y si no está listo el cierre del trámite, qué debo hacer?

Iglesia La Concordia

Volver a reportarlo, por supuesto.

¿Y si en ese juego de reportar sin resultados termina de vencerse mi Visa?

Pues, debes pagar una multa y pierdes el derecho a residencia por este año.

Así, sencillo.

Pero la culpa no es mía, ¿cómo van a multarme?

Nuestra tampoco, es del sistema.

Es una frase definitivamente épica, la culpa es del sistema.

Más épico aún resulta el hecho de que, si llamo a la persona “indicada” y hago el pago “indicado” podré cerrar enseguida el proceso, incluso, tener mi Visa de Residente antes de que termine el año.

Mientras la gente hace colas frente al Saime para obtener su pasaporte y salir corriendo de este país, otros intentamos, al menos, mantenernos legal en él, pero la jauría comienza a devorarnos.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.


One thought on “Los Misterios del “Saime” en Venezuela

  • el 14 noviembre, 2018 a las 4:50 pm
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    hay que joderse cary, te fuiste de guatemala para caer en guatapeor.

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