La agonía de Venezuela

Line for gasoline.

Por Caridad

HAVANA TIMES – A veces dejo de escribir, porque si lo hago habitualmente mi hígado se enfermaría.

Para vivir en Venezuela sin enfermarse de odio hay que tener una gran fuerza de voluntad, y no viene mal la licenciatura cubana.

La diferencia entre el dólar “patriota” y el dólar del “enemigo” es equivalente al precio de un caramelo.

La falta de gasolina continúa gobernando al país. No es el virus lo que nos mantiene una semana sí y otra no dentro de nuestras casas, es la ausencia de transporte, dinero en efectivo, y las órdenes de Miraflores, que teme más a la explosión ciudadana que al virus.

El servicio de gas sigue ausente de la mayoría de los hogares, la gente depende de la electricidad para cocinar, pero fuera de Caracas los apagones sobrepasan las 6 horas diarias.

La nación venezolana ha ido saliendo del centro de las noticias internacionales, porque no es de los países con mayor cantidad de fallecidos por el virus. Eso ha permitido que el régimen haya aumentado el nivel de su impune represión.

Hace unas semanas la DGCIM (Dirección de Contrainteligencia Militar) secuestró a la familia del politólogo y director del portal de noticias Punto de Corte. Amenazaron a su esposa con no moverse de su apartamento (donde se encontraban un niño y dos mujeres de la tercera edad con serios problemas de salud) si no hacía venir a Evans. La causa para llevárselo preso fue “instigación al odio”. Irónico si, horas antes, un “periodista” del Gobierno le había ofrecido unos golpes a Nicmer Evans.

Pero este no es el único caso, por supuesto, solo es el más sonado en el último mes.

Yo misma preferiría ni tocar este tema, porque mis palabras, según las nuevas leyes en Venezuela, pueden tomarse como “instigación al odio”. Todo lo que huela a incomodidad, a inconformidad, crítica o simple humanismo, puede ser catalogado como odio y a las rejas… o algo peor.

Que conste que aquí la Contrainteligencia sí agrede físicamente a los detenidos. Sí los tortura.

Otras cosas más importantes llaman la atención en el resto del mundo. El régimen lo sabe y continúa la destrucción del país a sus anchas.

Apartamentos en Caracas.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.

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One thought on “La agonía de Venezuela

  • Hay que vivir en un país para conocer sus interioridades, pero es difícil ver como un país rico en petróleo y otros recursos minerales y acuíferos se destruya ante la incapacidad de los mandatarios, una mala administración es evidente

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