¿Cómo se vive con un dólar mensual en Venezuela?

Por Caridad

El salario mínimo en Améria Latina

HAVANA TIMES – ¿Alguien ha tenido suerte alguna vez explicando el absurdo?

¿Cómo se puede explicar que en un país (Venezuela) el salario mínimo sea de un dólar y esa situación se mantenga por varios años?

¿Cómo se puede explicar que la gente de ese país sobreviva con un par de dólares al mes?

¿Forma parte del realismo mágico esta situación o del más genuino absurdo? ¿Es una mezcla de ambos?

Todos los que no son venezolanos y viven fuera de este país se preguntan, incrédulamente muchas veces, si en realidad esa información es veraz.

Sí, confirmo que el salario mínimo en este país, en esta fecha, en realidad no llega al equivalente de un dólar. Se completa esta cifra con el pago equivalente a medio dólar de una dieta que se entrega mensualmente a quienes tienen empleo.

Ahora, para quien no vive aquí hay muchos factores que debo explicar:

  1. El Gobierno está interesado en mantener una política hambreadora, ese detalle lo conocemos muy bien quienes venimos de Cuba o hayan vivido en sistemas similares.
  2. A pesar de que llevaron PDVSA a la ruina, Venezuela tiene un potencial minero extraordinario, y es lo que está llenando parte de las arcas de quienes dirigen y están aliados a ellos.
  3. Si a causa de la enorme inflación los alimentos de primera necesidad están tres veces por encima de su valor real, comerciar con ellos resulta un negocio muy lucrativo, sobre todo, cuando se está vinculado de algún modo con el Gobierno (o se es parte de él).
  4. Un producto fabricado en Venezuela es mucho más caro que uno importado, porque elaborarlo conlleva más gastos que cruzar la frontera con Brasil o Colombia. Por eso se produce mucho menos, y cualquier persona puede vender alimentos importados al precio que le parezca mejor.
  5. La gasolina es otro rubro que se ha convertido en fuente de ganancias. Al ser cada vez más escasa, para obtenerla hay que hacer colas por varios días o hasta semanas o pagar en dólares a los que tienen el control de ella. Mucha gente se dedica a hacer estas colas y luego vender la gasolina para comprar alimentos. Los militares y sus allegados tienen una mafia alrededor de ella, ya sabemos cómo funcionan las mafias.
  6. Los servicios básicos, que han dejado de ser considerados básicos por el Estado, como el gas, teléfono, electricidad, etc, también son fuente de ganancias ilegales para los trabajadores que no pueden subsistir con salario mínimo y “venden” en dólares su trabajo o los productos “por la izquierda”.
  7. No voy a hablar de los narcóticos, prefiero no herir sensibilidades y, de ese modo, buscarme un problema para el cual no estoy preparada; pero si leemos las noticias o visitamos los estados con costas y fronteras con Colombia, estaremos al tanto de otra fuente de ingresos que cada día gana más fuerza.
  8. Muchas personas no ganan salario mínimo: tengo conocimiento que quienes laboran en ciertas empresas o ministerios reciben pagos en dólares que pueden oscilar de 40 a 70 dólares mensuales. Claro, no se hace de manera oficial. Y, por supuesto, sigue siendo un “sueldo” por debajo de cualquier país latinoamericano.
  9. De este país ha inmigrado en los últimos 4 a 5 años más de 5 millones de venezolanos. Al menos una buena parte de ellos envía remesas a su familia.
  10. El Gobierno entrega mensualmente, a quienes poseen el Carnet de la Patria, un bono que triplica el salario mínimo habitualmente, o sea, de 2 a 3 dólares. Eso también resulta irrisorio, pero forma parte de su política de sumisión.
  11. Una vez al mes, o cada 60 días, venden a un precio “solidario” una bolsa con algunos kilos de arroz, pasta y harina, a veces azúcar y granos. Es de pésima calidad, pero ayuda, a quienes la reciben mensualmente, a sufrir un poco menos el proceso de sobrevivencia.

No sé si con estas aclaraciones por medio puedan comenzar a comprender cómo se sobrevive con 1 dólar mensual.

Les pongo un ejemplo: los maestros en estos momentos no dan clases presenciales. De ese modo tienen tiempo libre para ofrecer lecciones particulares a alumnos de su entorno. Un maestro o maestra puede cobrar de dos a cinco dólares semanales por cada alumno. Esta cifra es un estimado, pues cada cual es libre de pedir lo que le parezca.

La pregunta inmediata es: ¿de dónde sale el dinero de esos padres para pagar horas de estudio extras?

Supongamos que ambos progenitores obtengan, como los educadores, poco más de salario mínimo, pero quizá el padre sabe arreglar zapatos, un oficio bastante demandado por estos días como podrán imaginar; y la madre posiblemente se dedique a trabajar a través de Internet fuera del horario de trabajo.

Tal vez, sencillamente, uno de ellos está fuera de Venezuela y envía dinero cada mes. O uno de los dos trabaje en un sitio donde tiene acceso a medicamentos, por ejemplo, y vende los más demandados a un precio que le ayuda a subsistir con cierta decencia.

También existe la posibilidad de que se dedique a marcar en las colas de gasolina (dos, tres días, siete, hasta que llegue la gandola) y cobre por ello a quienes no tienen tiempo ni deseos de hacer tantos días de cola. Probablemente tengan un militar en la familia y les ayude a tener acceso a la gasolina, vendiendo un litro a 2 o 5 dólares (insisto, nada ni nadie regula el precio de lo que se oferta, lo único que incide en este detalle es el nivel de necesidad del vendedor o del comprador). Así puede pagar las clases de una semana.

Como en Cuba, nadie sobrevive realmente solo de su salario: es totalmente imposible. ¿Se roba para subsistir? Sí, mucho. Pero aquí, además, existe la ventaja de la propiedad privada. Además, todavía existen empresas y negocios privados cuyos dueños y trabajadores no perciben salario mínimo o reciben otro tipo de pagos extras.

Por esa razón los más desvalidos comen de la basura en Caracas (es algo que vi desde el 2016, no puedo asegurar este hecho en otras ciudades de Venezuela). También enferman y mueren, como las personas de la tercera edad o enfermos crónicos, o cambian su trabajo por un plato de comida.

De hecho, conozco profesionales que en estos momentos se han visto obligados a ofrecer sus conocimientos a cambio de una comida al día, pues un plato de alimento representa muchísimo más que el salario mínimo de un mes.

Lea más del diario de Caridad aquí en Havana Times.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.

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