Alguien se está riendo de los venezolanos…

…y de las personas de buena fe que no viven en este país

Por Caridad

Regresan las bicicletas

HAVANA TIMES – Los que conocen La Habana nunca creerían que, una mañana, un vocero del Gobierno los despierte con la inusitada noticia del aniquilamiento de una invasión mercenaria que intentó penetrar al país por…la bahía de La Habana.

¿Alguien puede ser capaz de creerlo? Si a eso le sumáramos que el país tiene más de cinco mil kilómetros de frontera terrestre, como es el caso de Venezuela, la noticia resultaría, más que inaudita, payasesca.

Hoy la noticia por acá ha resultado la neutralización de un par de lanchas comandadas por mercenarios procedentes de Colombia (al menos uno de ellos era venezolano), con la finalidad de infiltrarse en el país y “crear caos”. “Gracias a la acción inmediata, oportuna y efectiva de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y de las Fuerzas de Acciones Especiales Policiales (FAES) fueron abatidos unos y detenidos otros”.

Luego aclararon que eran 8 los mercenarios. (Casualmente 8, como los 4 venezolanos y los 4 cubanos que en el año 67 arribaron a costas venezolanas por mandato de Fidel Castro).

Esos 8 mercenarios tenían entonces la trascendental labor de crear caos en el país y eliminar a importantes figuras políticas (del Gobierno).

Caos.

Eso me recuerda lo que Venezuela lleva viviendo por casi 10 años.

Si Colombia es el país con mayor cantidad de kilómetros de frontera con Venezuela, ¿alguien procedente de ese territorio pensaría en acceder a través del mar, y encima por una zona comercial y habitada?

Yuca es lo mas barato.

No voy a ahondar en lo irrisorio del nuevo pote de humo, quien desee puede buscar los detalles que irán surgiendo en Internet. Ojo, no recomiendo para nada las noticias de TeleSur al respecto.

Me pregunto, esos 8 “mercenarios” en lanchas, ¿no serán en realidad traficantes de drogas? Hace un par de semanas hubo una operación antidroga en el estado de Falcón. Están presos “connotados comerciantes” de la zona franca de ese estado. Para muchos habitantes de Falcón esos comerciantes eran, abiertamente, capos de un cartel de droga. Y ni remotamente son los únicos.

Los voceros gubernamentales alegan que estos mercenarios estuvieron bajo entrenamiento de Clíver Alcalá, quien hace un par de meses se entregó a la justicia de la Administración estadounidense, que había puesto precio a su cabeza por sus vínculos con el narcotráfico.

¿Guerra entre narcos aprovechada como pote de humo para lo que está sucediendo realmente en Venezuela?

Otro hecho, que podría intentar ser ocultado tras esta invasión, es la Masacre de Guanare: hace tres o cuatro días ocurrió una escalofriante matanza en una de las cárceles del occidente venezolano. Más de 100 presos están heridos y 50 muertos, después de que la Guardia Nacional los ametrallara en medio de las negociaciones por un motín.

Los familiares alegan que la causa del motín fue el hambre, ya que a los presos no llegaba la comida que ellos le llevaban: quedaba en manos de los guardias. Yo no puedo asegurar ese detalle, pero los muertos y heridos en las fotos (porque hay fotos) lucen demasiado flacos. Y no hay muertos militares.

Hasta ahora, el gobierno venezolano no se ha pronunciado al respecto. A los familiares tampoco se les ha entregado el cuerpo de sus difuntos.

¿El supuesto ataque mercenario será la noticia que necesitan para que esta otra no llegue a la comunidad internacional?

Me pregunto, ¿no será también la masacre en esta cárcel parte de otro pote de humo?

Madera para cocinar a falta de gas.

Ustedes pensarán que el hecho de estar viviendo un segundo Período Especial me ha aflojado los tornillos o ha hecho que mi dosis cubana de paranoia se ponga a mil. Pero si la Guardia Nacional acribilló a presos que no estaban escapando, sino protestando por comida, no le cuesta nada al Gobierno mentir y decir que se mataron entre ellos o algo así.

La gente hablaría en las redes y de ahí no pasaría, pues ya están acostumbrados a los altos niveles de violencia e impunidad en las cárceles venezolanas.  El asunto es que, al no haber una declaración oficial, se crea suspicacia entre los que no son afectos de Maduro.

Al sospechar, la gente comienza a dedicar tiempo a esa noticia, mientras se va olvidando de que, en estos momentos, ya casi es imposible para millones de venezolanos consumir algo que no sea arroz, harina y plátano…y muchos ni eso tienen a diario. Y esto no es solo por la inflación, ya comenté en los anteriores post: no hay gasolina.

La poca que hay la reparten entre ellos o la venden a trasmano a quienes puedan pagar en dólares, a precios más altos que en el mismo Estados Unidos. Y el detalle está en que, según varias fuentes, el Gobierno está por privatizar la venta de la gasolina y, de ser así, su precio será el mismo que a nivel internacional.

De ser eso cierto, y de estar por ocurrir en los próximos días o semanas, no estaría de más crear uno o dos potes de humo, porque los días de la gasolina gratis en Venezuela ya son historia. Si el precio de la gasolina se dolariza, el del transporte público tendrá que ser dolarizado también, porque el transporte “público” en Venezuela es privado.

Si el precio de la gasolina se dolariza, subirá el costo del transporte de los alimentos y de cualquier tipo de mercancía. Si el precio de la gasolina aumenta…ese es un fantasma al que llaman “Caracazo” y es al que le ha estado huyendo Maduro todos estos años. Sin Rosneft en Venezuela, y con las refinerías nacionales quebradas, no hay modo de tener una entrada constante de ese codiciado producto que mueve al mundo.

La privatización y dolarización de la gasolina ya es un hecho, ¿y lo demás?

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.


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