Adiós perro hippie

Caridad

Piky

HAVANA TIMES — De todos los perros de la manada, el hippie siempre fue el más querido por todos. Llegó cuando todavía era un cachorro y aprendió a bailar enseguida con los sonidos de tambores, maracas y los cuatro que eran habituales en el patio.

Su nombre era Piky.

En los últimos diez años mi amiga ha acogido – temporal o definitivamente –  muchos perros y gatos, sobran las anécdotas alegres o las tristes. Del perro hippie siempre escuché las más alegres, las más nobles. Yo misma lo amé en cuanto llegué, con su pelaje marrón y su hocico delicado, pero sobre todo, por su mirada noble y su andar tranquilo y bonachón. Cuando los demás perros detectaban un animal ajeno al patio, corrían a atacarlo. El hippie se quedaba tranquilo, con su casi sonrisa y sus patas cruzadas una encima de la otra, como dándoles la bienvenida.

Dicen que solía mirar las estrellas mientras el resto de los perros y gatos dormitaban.

Hace un par de semana nos abandonó el hippie. Logramos conseguir un medicamento difícil de encontrar en estos momentos, pero no fue suficiente para él, hubiese sido muy útil un veterinario cerca, pero no los hay. Sembramos en su tumba un pequeño árbol y le dijimos adiós cuando ya no podía escucharnos.

Piky dormido.

Entonces vamos caminando por la calle principal del pueblo donde vivimos y vemos a dos personas en la hierba, ayudando a alguien. Es un cachorro que lleva días atropellado por algún auto. Le falta una pata trasera, la otra está en muy mal estado y tiene quemaduras en el resto del cuerpo. El hombre y la mujer que le brindan agua y comida están preocupados, pero no tienen carro para llevarlo a algún veterinario en la ciudad. Decidimos traerlo a nuestro patio y brindarle primeros auxilios para llevarlo luego al veterinario.

Las operaciones de animales y personas en estos momentos son demasiado caras. Pero un veterinario accede a terminar de cortar los restos de su pata por poco más de 300.000 bolívares (más o menos el precio de una treintena de huevos). Los amigos que lo estaban atendiendo en la calle nos ayudan a trasladar al cachorro a la ciudad. Todo sale bien en la operación.

El cachorro se está recuperando aunque sea un proceso lento y las curas incómodas para él.

Todavía no tiene nombre, como Piky, tiene la mirada tierna.

Adiós perro hippie, bienvenido el cachorro sin nombre.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.

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9 thoughts on “Adiós perro hippie

  • Me tomo el tiempo para contestarte. Cuando dije que hubiese sido útil un veterinario cerca de donde vivimos, estaba pensando en el tipo de atención continua que requería su enfermedad si no hubiese sido tan fulminante, obviamente sí le dimos atención inmediata y conseguimos dinero de donde no tenemos para comprarle la medicina que, repito, de no haber sido tan fulminante le hubiese salvado la vida. Y al cachorro nuevo pudimos llevarlo a un veterinario en la ciudad gracias a la solidaridad de otras personas. A ti, Gracias por juzgar.

  • Debieron llevar a Hippie al veterinario y no dejarlo morir, como salvaron al nuevo.

  • Los perros son almas muy especiales y la relación con ellos no puede describirse fácilmente. Gracias por este texto que lo consigue tan bien, con la fuerza y sencillez de la bondad que ellos mismos emanan.

  • Gracias Atanasio

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