A Caracas no le gustan las fotos

el-calvario

Fotorreportaje por Caridad

HAVANA TIMES — Caracas no es una ciudad bonita. Lo único que la salva de la locura total es el Waraira Repano – o Monte Ávila – que la abraza casi en su totalidad.

Cuando llueve solo un poco las calles se inundan como si fueran vírgenes lloronas, y cuando llueve un poco más comienzan a desmoronarse los Cerros.

Aun así es la ciudad en la que vivo y muero por fotografiar.

Eso de morir no es, precisamente, una metáfora. Deseo mucho fotografiar cada esquina, pero hacer fotos en esta ciudad podría convertirse en una muerte segura. Quizá exagere – depende de la suerte y el destino – y solo sea sinónimo de perder la cámara para siempre.

Estuve buscando en Google sobre las ciudades más peligrosas para los fotógrafos. Creo que a Google y a los que fabrican las estadísticas no les interesan mucho los fotógrafos. Solo hablan de los periodistas o de las ciudades más peligrosas en general.

Y, claro, mi misteriosa Caracas no puede estar fuera de esas estadísticas. Según varias páginas en internet, el Distrito Capital de Venezuela está entre los menos seguros de Latinoamérica.

Es obvio que en una ciudad donde robar y ser robado es como salir de compras, donde cualquiera puede perder la vida a causa de un celular, o solo porque sí (te mato y luego averiguo qué tienes o te mato si me miras feo o te mato si esperaba que tuvieras algo más de lo que me das); caminar por sus calles cámara en mano sería un suicidio.

Así que, a pesar de que he podido aprender sobre otros aspectos de la fotografía desde que salí de Cuba, comienzo a extrañar los retratos de la vida diaria.

No existe municipio, parroquia o sector donde uno pueda sentirse totalmente seguro. Nunca se sabe quién te está vigilando.

Lo peor es que ni siquiera se puede confiar en la policía o la guardia nacional, en algunas circunstancias es de ellos de quienes más hay que cuidarse, no por un balazo, sino por su autoridad para robar los equipos de los fotógrafos impunemente.

Haga clic sobre las imágenes reducidas para ver todas las fotos de esta galería. En tu PC o Laptop, puedes usar las flechas direccionales del teclado para desplazarte dentro de la galería. En dispositivos móviles, utilice las teclas en pantalla.

Caracas es triste y, definitivamente, no le gustan los fotógrafos.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.


19 thoughts on “A Caracas no le gustan las fotos

  • el 4 febrero, 2015 a las 7:16 am
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    Con un nivel similar de violencia en Honduras y Guatemala encuentras lugares muy fotogenicos.

    Y en Colombia verdaderas bellezas.

  • el 4 febrero, 2015 a las 6:50 am
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    Muy bonitas las fotos.

  • el 3 febrero, 2015 a las 4:27 pm
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    Well, well, Irina, pues hablando estamos… Solo comenté que Cari no regresaba porque sabía “que en Cuba le esperaba la misma represion” por hacer lo mismo que hace en Caracas, no le critique su texto porque en verdad Cari siempre solo cuenta de lo que pasa en Caracas, no recuerdo haber leído de que se queje, ni refunfuñe por estar viviendo allá, como es el caso a los que le llamo zorros. Por la pregunta que me haces parece que no se usa ya en Cuba decirle zorro a la gente que dice una cosa y en realidad piensa o hace otra, es negativo solo para los que actúan así.
    Mis disculpas si te ofendí, “no hard feelings” y mucho menos odio, no entiendo la manía esa de tomar las opiniones diferentes como odio. Aunque si entiendo, son costumbres de haber vivido toda una vida aplaudiendo como las focas, otro dicho usando costumbres de animalitos.
    Gracias porque esta vez, si has respondido con mucha dulzura, otras No. Y que pena que este Eduardo no haya sabido justamente usar el rasero, así son los eduardos de impredecibles.

    Saludos cordiales.

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