Trabajo y tiempo libre en Cuba

Yenisel Rodríguez Pérez

HAVANA TIMES — El auge de obrerismo en la sociedad cubana durante las décadas de los años 70 y 80, hizo que el tiempo libre del pueblo tomara su sentido dentro del ambiente de las fábricas y los centro de trabajo en sentido general.

El tiempo de recreación de los trabajadores se convirtió, con el paso del tiempo, en una manera indirecta de seguir conectado con el trabajo. Esta situación fue empobreciendo la cultura recreativa popular.

Aunque este proceso de colonización del tiempo libre de los trabajadores por la ideología productivista comenzó mucho antes del triunfo del gobierno populista en 1959, es en esta etapa que recibe su estocada final.

Las asociaciones de instrucción y recreo, gestionadas por los trabajadores, desde principios del siglo XX habían logrado construir una cultura del ocio no productivista y centrada en asuntos del mundo de vida popular. El centralismo estatal forzoso diluyó esta cultura en la ideología de la lucha de clases y en el compromiso popular con los planes productivos del Estado.

Toda recreación del trabajador era organizada desde las empresas empleadoras.

Con el abandono de la utopía industrialista por parte del gobierno, la superación del periodo más intenso de la crisis económica de los años noventa, y la emergencia de la economía de los servicios como esfera básica de la renta cubana; la relación entre trabajo y tiempo libre se invirtió.

Pero la emancipación del tiempo libre frente a la ideología productivista no vino a revindicar los modos tradicionales de esparcimiento popular. Lo que se instaura es un ambiente de irracionalidad en el consumo.

Consumismo y obsesión con la tecnología, son palabras claves de este fenómeno.

Nuevamente los valores festivos tradicionales quedan marginados del uso generalizado del tiempo libre, unido a una subvaloración de asuntos trascendentales de la cultura del trabajo, que representaban lo mejor de aquella ideología obrerista autoritaria.

Hoy el trabajo sólo dignifica en la medida en que asegura un consumo ostentoso.

Es otra manera de oscilar entre extremos: productivismo o consumismo.

Elegir entre sumergirse en lo oscuros rituales del totalitarismo productivista del socialismo real o embriagarse en los cantos de sirena de la bacanal enajenante del consumismo.

 

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.

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4 thoughts on “Trabajo y tiempo libre en Cuba

  • Ja, ja.¿y quiénes han llenado las colas de las posadas en todos estos años?

  • Tal parece que hablamos diferentes idiomas; hay tanta bruma en la mentalidad cubiche (y sus pares latinoamericanos) que es difícil entenderlos.

    El tiempo libre no es de una <>, es de cada uno de los individuos.
    En Cuba nos diseñaron una vida sin tiempo libre: Trabajar 8 horas y más -al menos 5 días cada semana; luego venín los “Sábados Comunistas”, “Domingos Rojos”, “Guardias Obreras”, “Guardias Cederistas”, reuniones, desfiles y “círculos de estudio” en cada una de las organizaciones que el rebaño integra: PCC, UJC, UPC, CDR, MTT, y un largo etcétera. También las movilizaciones militares, y la asistencia forzada -o no- a cuanto maratónico discurso el “Máximo Líder” tuviera a bien efectuar.
    Un motivo de mantener al ciudadano en la miseria, es privarlo del tiempo libre para obligarlo a malgastar todo su tiempo en sobrevivir: Buscando comida, usando un ineficiente transporte público, etc.
    ———————
    Las autoridades, líderes políticos, órganos represivos y comisarios ideológicos nos diseñaron una vidita miserable sin tiempo libre, al nivel de la Edad de Piedra o de las tribus de recolectores-cazadores.
    Un recurso muy efectivo para mantener a la gente famélica y acéfala. Somos una especie de cyborgs o robots de carne y hueso programados para obedecer al Programador en Jefe.
    ¿¡Tiempo Libre para qué!?

  • Muy buen texto.
    Una pregunta, y cómo ves el asunto a la luz del retorno de la utopía industrialista? Porque la realidad es que una vez rebasada (levemente) la crisis de los 90, el afan industrialista regresó a los institutos de investigaciones, a las universidades, a algunos centros de producción relacionados con las esferas privilegiadas… etc.
    ¿Piensas que esa transformación no llegó al “mundo de vida popular”?
    ¿Pueden coexistir utopía industrialista con la irracionalidad del consumo?
    creo que sí.

    acabo de recordar el poema que te leí el otro día de Manzano… había allí una crítica a ese consumo desenfrenado, no crees? a esa necesidad de “acumular objetos”

  • Me encantó!

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