La Virgen de la Caridad del Cobre llegó a mi barrio

Yenisel Rodríguez Pérez

La Virgen de la Caridad del Cobre durante su peregrinación en la capital Cubana.

HAVANA TIMES, 23 dic — Un dia hace poco llegó al barrio de Santos Suárez la peregrinación de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Desde la victoria del equipo de baseball de la capital en la serie nacional no salía tanta gente a celebrar un acontecimiento popular de trascendencia nacional.

En esta ocasión la participación popular no tuvo la organización ni la cohesión de aquel día en que el equipo de Industriales celebró públicamente su victoria con los santosuareños en  la intersección de las calzadas del Diez de Octubre y Luyanó.

La procesión de la Virgen fue anunciada minutos antes por un automóvil con un altavoz instalado. Solo las personas que vivían cerca de la Calzada y aquellas que se encontraban en la calle pudieron presenciar la peregrinación religiosa.

Digo suceso porque esta es la primera vez que la Iglesia Católica Cubana protagoniza una celebración callejera y popular en más de treinta años.

Cuando la visita del Sumo Pontífice Juan Pablo Segundo (1998), las personas tenía que trasladarse hacia plazas públicas o hacia las instituciones religiosas rectoras.

Ahora se puede ver la procesión de la Virgen de la Caridad del Cobre desde el balcón de la casa o con solo asomarse a la iglesia del barrio.

Esta puede ser otra evidencia del renacimiento del discurso institucional hegemónico de la Iglesia Católica Cubana.

Una hegemonía religiosa y social con una identidad mediática de nuevo tipo. Nuevo terreno de acción del poder católico, que hace su apertura con la “aparición” televisada del Cardenal Jaime Ortega.

Con el pretexto de comunicar a los habaneros la llegada de la peregrinación de la Virgen de la Caridad del Cobre a la capital, aunque no es menos cierto que el acontecimiento religioso era desconocido para la mayoría de los capitalinos, el Cardenal da la primera misa televisada en nuestro país desde la década de los años sesenta del pasado siglo.

Jaime Ortega terminaba su alocución pidiendo amar a Dios sobre todas las cosas.

La peregrinación deja mucho que desear como celebración popular. No creo que sea consecuencia de una falta de previsión de la iglesia católica. Más bien son viejas formas de dialogar con el pueblo cubano, que ahora se hacen públicas.

Una vitrina sagrada sobre una camioneta “cuatro x cuatro” conduce a la virgen por avenidas principales de la capital. La gente no puede más que voltear la cabeza para observar la procesión por los escasos minutos que le lleva transitar por su lado.

Muy diferente sucede en las iglesias barriales y sus cercanías. Aquí si se reúne la gente masivamente para celebrar y anunciar la celebración a la Patrona de Cuba en sus cuatrocientos años de mística aparición.

El país experimenta cambios de poderes o cambios de roles del poder. En los tiempos que corren no llegan a divisarse claramente.

Desde el sentido común del pueblo se perciben cambios económicos y administrativos, pero se hace difícil asociar estos a una reconfiguración política e ideológica de las élites en el poder.

Sin embargo, existen acontecimientos, como el que comentamos aquí, que despiertan intuitivamente la capacidad analítica de la gente.

Los jóvenes nacidos a partir de la década de los años noventa del siglo XX se descubren ante sucesos inéditos como este. Lo interpretan como génesis de realidades cubanas.

Quizás por eso no logran reconocer en la procesión de la Virgen de la Caridad del Cobre otras formas del poder personalizado de los estados.

Pero no debemos preocuparnos mucho por el momento. No hay mejor escuela que el día a día. Por el momento recibamos con alegría el desentumecimiento de la sociedad cubana, con sus resultados opresivos y liberadores.

De esta forma ganamos todos, por qué conseguimos definir mejor los diversos intereses políticos en juego y a que equipo pertenecemos.

De esta forma sabremos cómo y dónde queremos participar, que tipo de entrenamientos exige la consecución de nuestros sueños y aspiraciones.

La celebración de los cuatrocientos años de la aparición de la Virgen de la Caridad de Cobre es una ganancia para muchos sectores de la sociedad cubana. Una ganancia distribuida democráticamente por el momento.

Hagámosla nuestra con legítima utilidad, sin violar su dignidad religiosa, que no coincide siempre, o mejor dicho casi nunca, con su utilidad eclesiástica y estatal.

 

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.

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