El autoritarismo también es cultura popular

Yenisel Rodríguez Pérez

Calle 17 del Vedado.  Foto: Juan Suárez
Calle 17 del Vedado. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – El autoritarismo abarca desde el hecho más cotidiano hasta la voluntad gubernamental más influyente. En la experiencia misma de la vida social en Cuba se respira esta saturación autoritaria de la que todos nos quejamos.

El régimen cubano activa su carácter opresivo desde la incomunicación familiar, el irrespeto al consumidor, el miedo a defender derechos legítimos, el individualismo, la violación sistemática de la privacidad, y un gran etcétera.

Por ejemplo, en los últimos 50 años los educadores cubanos no han tenido otro indicador con el cual orientar su proyección pedagógica que no sea el adoctrinamiento insulso y el estereotipado estatus de autoridad sagrada.

¿Y cómo han respondido los padres y madres de sus estudiantes?

Pues se han hecho cómplices de sus injusticias, dejando de lado las necesidades y opiniones de sus hijos y estableciendo una cercanía afectiva a los maestro autoritarios, que en el fondo valida las iniquidades que se viven diariamente en las aulas cubanas.

También está esa idea de “la lucha” que confunde laborar con esclavizarse al trabajo, ese huir de las experiencias contemplativas de la vida al confundirlas con la pereza, haciendo de la evasión al conocimiento personal una sobreestimada necesidad de sobrevivencia inaplazable.

O el ciclo inagotable del consumo: ese llenarse o ansiar llenarse de objetos (electrodomésticos fundamentalmente) con la esperanza de apagar una angustia que es parte consustancial a la existencia humana. Y de esta forma no solo terminamos viviendo en un régimen autoritario, sino que de igual forma terminamos siendo parte de él, su soporte más sólido.

Ser antiautoritario, ser un opositor o crítico del régimen cubano exige de antemano asumir un actuar cotidiano que esté fuera, o por lo menos trate de estarlo, del signo de la violencia, de la sutil complicidad política con el poder y del desconocimiento de uno mismo.

Lo contrario es burda hipocresía, doble moral y oportunismo popular.

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.


26 thoughts on “El autoritarismo también es cultura popular

  • el 13 diciembre, 2014 a las 1:16 pm
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    Son unos ridículos, eso es lo que son. No les da la más mínima pena. Pero bueno acaso Fidel no se ha parado a decir que en Cuba “jamás se le ha violado un derecho a un cubano? Pues entonces esa cara de tabla es para coger palco y reirse, no hay de otra cada vez que sale un video de los golpes que le dan a la gente que no apoya al dictador, jajaaa, dejen que la gran mayoría del pueblo demuestre que de verdad lo apoya.

  • el 12 diciembre, 2014 a las 8:46 pm
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    ¿De qué sirve?

    Para enseñarle a gente como tú cómo funciona una sociedad cuando hay transparencia, libertad y democracia; y, de paso, para que tengas algo de qué hablar.

    El día en que en Cuba se declare lo que se ha hecho, no va a ser bajo el gobierno que tú defiendes: Ninguno de tus dirigentes tiene la valentía, ni la verguenza, ni el amor por su pueblo suficientes como para hacerlo.

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