De regreso a Cuba

Yenisel Rodríguez Pérez

santos-suarezHAVANA TIMES — Cuatro meses después de mi regreso a Cuba, ha desaparecido la asfixia profunda que me provocara la ciudad de Miami.

Miami fue la orilla atascada entre el empleo como modo de vida, y los afectos familiares. Una ciudad saturada de asfalto y anonimatos, donde la nostalgia del inmigrante cubano carece de ese fulgor reluciente que anunciaban las canciones de Willy Chirino.

Mientras, en la otra orilla, persiste la Cuba del “¿qué decir?”, la del “¡ya sabemos!”, la del “para nada”. Esta otra nada que se “vive” sufriendo, que se “vive”  resistiendo.

Poco a poco voy desentrañando la breve pero intensa experiencia vivida en el idealizado destino de la emigración cubana.

Llegué a los EE.UU. con una actitud profundamente convencional: el cautivo del castrismo, el subdesarrollado, el consumidor insatisfecho. Convencional, pero aun así alejado de esa embriaguez superficial con el primer mundo, que allana toda crítica hacia lo que nos deparará el nuevo sitio.

Meses después de retornar a la isla me he librado de muchos de esos convencionalismos. Quizás he adquirido otros: ese orgullo tenue de los que regresan al terruño, o cualquier otra postura fervorosa. Pero también gané una fortuna. Y esa fortuna la traje apretada en la mirada.

Mi barrio se hizo ecuador, centro gravitacional, utopía total.

La impotencia por no asistir al “carnaval” primermundista y el presagio de anunciadas libertades allende los mares, se reconciliaron con el menú hogareño.

Ahora intento trazar puentes y derrumbar muros; puentes que superen el trasnochado diferendo entre Cuba y los EE.UU.

Pero no por eso promuevo un retorno oportunista al hogar, ni un aferramiento al pasado exponiendo futuros dorados.

Mi retorno a Cuba tiene mucho de circunstancial, de problemas familiares, de falta de apoyo. Sumémosle, además, mi incapacidad para obtener ganancias de las ranuras políticas. Quizás ahora sea  fácil entender por qué llamo “regreso” a lo que pudiera comprenderse como una estancia compartida.

Pero también en mi regreso hay mucho de reafirmación y autoconocimiento. Para ser accesible y autobiográfico en lo que escribo, preciso: promuevo con mi experiencia de “regresador”, la posibilidad de vivir en tiempo presente, de construir el destino nacional.

¿Qué decir si sobremojado llueve?

56 thoughts on “De regreso a Cuba

  • el 23 marzo, 2018 a las 10:22 pm
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    Bien por ti . La verdadera democracia es hacer lo que a uno le de la gana, siempre y cuando no afecte o pisotee el derecho de los demás. El hombre tiene derecho a decidir por si mismo. Coño,es un cubano igual que nosotros. Si no se adapta no tiene nada de malo que regrese a cuba. Con eso no le hace daño a nadie.

  • el 19 diciembre, 2017 a las 12:31 pm
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    Si escribes en inglés y aprendes a hacer un mejor uso del teclado de tu computador, se podrá entender mejor. El otro detalle es que, te informes más, tú tienes internet.
    Un saludo desde Cuba

  • el 19 diciembre, 2017 a las 12:02 pm
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    Pues veo todo lo que se ha escrito en este pequeño y austero blog, a propósito de alguien que regresó a sus aposentos. En 2014 escribí y estaba aún en Miami. Voy ya para 4 años que estoy de regreso en Cuba. Tengo entonces experiencia que contar. No me he vuelto loco con el retorno, todo lo contrario, dejé de tomar psicofármacos. Volví a ver en colores la vida que, no solo son bienes materiales. Me incorporé a mi trabajo, en el mismo lugar de antaño. Nadie me censuró. Contrario a lo que esperaba, mis amigos, aquellos que aún yo en Miami, estaban de mí pendientes, acudieron a recibirme con agarado y mucho cariño. Esto último, de verdad, lo ví muy poco en Miami. No sé que pasa en el corazón de muchos que van para allá. Se les endurece la cosciencia, pierden el sentido de lo que fueron y hasta se deshumanizan. Ni puedo decir que eso sea culpa del país, pues he conocido nacidos allí y he tratado con ellos, incluso norteamericanos y nada que ver. Hoy, pues, sigo mi proyecto de vida, con momentos de alegría y otros de tristeza, como en todos los lugares de este destruido planeta. No sufro por tomar un ómnibus en esta Habana. Lo cierto es que casi siempre puedo pagarme un taxi y no me falta el amigo que me transporta. Alguien criticó porque nosotros los médicos recibimos ahora una laptop por el MINSAP. Nos tildaron de miserables y alguien bajo, hechó en cara que tenía en su poder, allá en Miami, varias computadoras en su hogar. Pues nada, yo, como muchos en este país, tengo varias computadoras en mi casa, tengo 4, y no tengo 5 porque una la regalé, ni la vendí. La regalé, de corazón, a alguien que también tenía, pero quise regalar a un amigo. Dejo claro que nadie me las regaló del norte. Las obtuve con mi propio esfuerzo. Acaso, pregunto, en Miami nadie se esfuerza para tener algo? Cierto, tiene el crédito. Aquí no lo tenemos. Más, no es problema, no tengo deuda de ninguna clase.
    En todo este tiempo, me he dedicado a observar, y he visto a muchos regresar. Y algo muy curioso, como veo a muchos venir del paraíso terrenal buscando ahora mis servicios como médico. Me alegra servirlos y ver cómo huyen de los siniestros pagos de la salud en aquel país. A nadie le cobro y soy feliz por ayudarlos, pues ya pude ver con mis propios ojos como es el asunto por allá.
    Desde luego, no critico a nadie. Solo quiero dejar ver que no veaa como locos atormentados a aquellos que retornan. Sigue la dinámica propia de la vida. Es cierto que este país tiene muchos problemas y serios. El prisma con el que los miras es lo que hace la diferencia. En aquel país de colores perdía la paz y la salud. En este país de miseria, encontré la paz y recuperé mi salud mental. Gozo de excelente estabilidad familiar, una esposa y una hija excelentes. Mi hija sigue estudiando, como tods aquí. Practico mi religión sin precocupación (soy testigo de jehová) y si un día tengo que afrontar problemas, pues les daré el frente. Ridículamente donde afronté incomprensión fue en aquel país. Ejerzo mi profesión sin reparo y satisfecho de poder ayudar personas, incluso, del otro lado. No me pesa haber vuelto y los que allá pensaron verme tirado en las calles, pues, mucha pena me dá con ellos, no los puedo complacer. Siempre que se tiene para dar, vas a recibir y como no dañé a nadie, estoy colmado de satisfacción.
    Supongo que los que escriban después que yo, no me digan sobre el internet, pues desde él estoy escribiendo, con limitaciones, pero internet no es mi pulmón de respirar.
    A los muchos que desean regresar, solo recomiendo que mediten bien, pero que no tengan miedos.

  • el 10 octubre, 2017 a las 12:58 am
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    Randi, y que esperas?, aqui si nadie te aguanta, al no ser tu amor por el dinero y tu vida material por la que tal vez viniste

  • el 30 septiembre, 2017 a las 10:09 am
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    nada como la tierra donde nace, aqui mucho de todo material que ala larga no te llenas tampoco
    porque sientes que falta algo.asi e vivido por 37 years en eeuu. in vacio que no se llenara con nada.
    espero volver algun dia definitive ami pueblo no importa que no tenga lo que tengo aqui material.
    total eso no es nada. cuando sacas cuentas. volver a mi pueblo. donde vives con menos pero feliz.
    aqui pasan decadas tras decadas. viviendo solo te mantiene casi todo el dia solo. no vale la pena.
    major vivir en mipueblo de campo. de donde o devo salir jamas.

  • el 2 julio, 2017 a las 2:10 am
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    no sere in escritor porque no es mi primer lengua y tengo faltas de ortografia, pero prefiero seguir viviendo en estados unidos con sus iluminadas calles. que regresalme a esa miserias. ya son 37 años viviendo fuera de cuba y su tirania miseria ruinas. hoy ya no es ni sera igual in regreso. aser que?. si e vivido mas en estados unidos que lo que vivi en cuba.}otra cosa esa tirania la unica que in ciudadano de nacional de cuba no pueda regresal a su pais de origen. esque son unos diabolicos y comunsta. el 2018 in Nuevo dictador al control de cuba mas miseras repression carencias de todo.ni de visita a esa miseria cuba.

  • el 15 noviembre, 2015 a las 1:45 pm
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    Rodríguez, usted hablo por mi. Soy otro que toma psicofármacos por intentar digerir este país. Allá, en Cuba, tuve estrés, ya por la situación económica desesperante o por otras causas fueran resultado de verdadera dictadura o no, quizás sólo mirábamos hacia el norte y añorabamos mirando a través del prima comparativo tener o no tener, quizás al poner los pIes acá, nos percatamos que el problema esta dentro de nosotros. No hay, No habrá sistema social que satisfaga las aspiraciones de algún pueblo necesitamos adjetivizar a quien decida que quiere?
    Yo prefiero echar el resto de mis dias allá… Sin psicofármacos, sin auto, sin “libertad” compartiendo cada segundo con los MÍOS, incluso si piensan distinto a mi. Suerte. Gracias Rodríguez

  • el 19 diciembre, 2014 a las 8:53 am
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    Excelente experiencia. Me identifico totalmente. Estoy en Miami y me siento totalmente asfixiado por le estrés y la incertidumbre. He llegado al punto de enfermar y requerir de atención psiquiátrica. Pienso que no vale la pena vivir tomado psicofarmacos para tratar de digerir este país, el cual no considero malo, pero al que no me adapto. He visto y sufrido el azote familiar, hasta llevarte a la locura. He conocido ahora el valor que tiene La Paz y tranquilidad, que en mi caso tenía en Cuba. De manera, que para mi el retorno se vuelve una especie de bendición. Volveré a mi antiguo trabajo y a mi hogar, al lugar de donde nunca debí salir, pues ese hogar lo perdí al llegar a este país. Tengo un techo, pero no tengo hogar, tengo alimento más no logro satisfacer el apetito, tengo madre y hermano más no tengo una familia. Las columnas que soportaban mi vida se fueron abajo. Para los que vivimos en Cuba muchos años, aquello no es el fin del mundo. Es un lugar donde se puede vivir tal como lo hace Yanisel. Es curioso como se denigra aquel país, y cuando estaba en Cuba, yo siendo médico, atendía a muchas personas de este país, que iban buscando mejor atención médica en la isla y un mejor trato, sin engaño y deseos de arrancarle dinero a un seguro. Parece que no todo es malo en Cuba, y el prisma actual de colores se esta haciendo diferente según las últimas noticias. Respeto todo criterio, pero tomen en cuenta una realidad, Cuba no es la misma de hace 20 años.

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