Cortando un árbol centenario

Yenisel Rodríguez Pérez

HAVANA TIMES, 6 marzo — La primera vez que vi el árbol, desde tres cuadras de distancia, sentí que debía compartir tanta belleza con mis amigos. Estaba en la escuela secundaria y tenía 14 años. Era un árbol de una belleza hipnótica, gigante en su verde inocencia, veterano de primaveras.

Traje a mis amigos del alma Iván y Amir, cruzando media Habana, solamente para que vieran tamaña belleza. Ellos vinieron con gusto porque nuestro gran empeño era descubrir la belleza, donde quiera que se encontrara y  si los lugares eran los más mundanos, mejor.

El árbol que les cuento estaba en una de las esquinas del barrio Los  Pocitos. Sus frondosas ramas salían desde dentro del patio de la flamante casa de un médico comunitario, en esa época lo más novedoso en el sistema primario de salud cubano.

La gente del barrio se reunía bajo sus sombras a conversar, a jugar dominó y a jugar pelota; luego a vender cosas. Todos buscando, tal vez inconscientemente, el magnético sopor de ese árbol prodigioso.

Desde mediados de los 90 del pasado siglo llegó la fiebre por el futbol, los juegos de adultos con apuestas, los borrachines perdidos, las trifulcas por centavos. Las sombras del árbol seguían siendo el escenario.

Un día, el cuarto médico que habitaba el consultorio se empeñó en poner una cerca de hierro en el muro que rodeaba el patio debajo del árbol. Allí donde se sentaba la gente.

Semanas después el muro estaba casi derribado por la mano anónima de los que se resistían a perder el lugar. Comenzó entonces el talado paulatino de las inmensas ramas del árbol por operarios de la empresa eléctrica. Dijeron que lo cortaban por afectar el tendido. Supongo que muchos vecinos sabían que era parte de la estrategia del médico de turno…

En unos días el árbol fue cortado completamente. Sólo quedó una macabra columna de madera. Nadie se resistió a ella. El autor de este infortunio fue el vigilante por excelencia de la salud comunitaria: el médico del barrio.

¿Qué tipo de “médicos sociales” se están formando en nuestro país, que se dice ser una potencia médica? ¿Cómo puede explicarse que un doctor comunitario opte por matar a un hermoso árbol buscando “sanear”  el entorno de su consultorio?

¡Vaya usted a saber!

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.


3 thoughts on “Cortando un árbol centenario

  • el 8 marzo, 2012 a las 6:52 am
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    Isbel,tengo un hijo aca,en Berlin,en el verano pasado viajaron a Colombia,a visitar mi Ex suegra ,enferma,mi hijo tenia una “mascota”..el le puso de nombre “felix” en si era un “curiel” con pelaje blanco..era algo exotico..era tambien “engreido”..habia que “acariciarlo” y “silbar” como mismo hacen ellos..antes de viajar yo le dije a la madre..que me quedaba con “felix”..ella me dijo que no..que lo dejaba en casa de una “amiga” cubana…solo fueron tres semanas y “felix” se murio…le “falto amor”..y que lo acariciaban!!..lo tuve en casa un tiempo ..y yo me levantaba y le silbaba..y le ponia pepinos..para que comiera..le limpiaba ..donde dormia…..pero tengo 3 matas de cactus..alguien las dejo en la calle ..con su maceta y todo..ahi las tengo..donde vivo..les hablo..ayer “hable con ellas”..y les dije que ya pasaba el invierno…..y que pronto “cogeran sol”..les regue un poco de agua…pero estan vivas…solo espero que “echen flores”…

    En Alemania,los arboles tienen un Numero…si vas una oficina que se llaman “grün amt” es como Areas verdes…en Cuba..puedes ser “padrino del arbol”..tienes que “cuidar el arbol”…regarle agua…y solo cuidarla..puede ser varios arboles…la gente en Cuba …no conoce lo que “vale “un arbol”……y lo que imporata al medio ambiente ,al cambio climatico…al ecosistema……bueno suerte…un abrazo..

  • el 7 marzo, 2012 a las 8:33 am
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    Conozco el árbol que se describe en este post, y en efecto, era un ejemplar impresionante tanto por su tamaño como por su belleza. Pocas veces he visto ese tipo de corteza tan hermosa, dura, pero colorida.
    Es una pena no haber colgado una foto de cómo ha quedado ahora. Tengo algunas imágenes que Jimmy y yo hemos tomado, así que intentaré hacerla llegar para que la agreguen al texto.
    Gracias por tanta triste poesía y sensibilidad.
    Por otra parte, la historia se parece mucho a la de mi Seiba en San Agustín, que motivado por uan reclamación de la doctora del Consultorio, fue violentamente podada hasta dejarla convertida en un anodino obelisco de leña podrida.
    Estará la tala de árboles dentro de la “función social” de los Consutorios del Médico de la Familia?

  • el 7 marzo, 2012 a las 3:43 am
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    Yenisel..te cuento algo..naci en un “monte” se llama “las Guasimas”,en el municipio Songo la maya (stgo de cuba)..mis padres tenien plantaciones de cafe,mangos aguacates..etc vino la Reforma agraria…y a mi papa le quitaron la mitad…despues mi papa “le regalo” al Estado toda la finca…fue comunista…antes yo partir al extranjero..se disculpo….ya no habia “remedio”…pero es eso lo que quiero escribir…al frente de la casa..habia una “mata de ciruelas”…yo era un niño..y me subia a la mata..y “jugaba con mi pene”y comia ciruelas..una hermana me “descubrio”y amenazo…con decirlo a mis padres..yo con miedo…..no subi mas a la mata..tendria 5 años…y lo recuerdo….la mata se fue “muriendo”…se fue secando..y yo le regaba agua….y le decia “no te mueras”..las plantas “oyen”..y para serte sincero…la mata de ciruela se seco!….con el pesar mio!!

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