Cementerio de mascotas

Yenisel Rodriguez

Cómo darle un entierro digno a la difunta mascota doméstica cuando se vive en una ciudad superpoblada.

Hace dos meses que murió Jaru, uno de los perros que más he querido en mi vida; mi tío simplemente lo amaba.  Después de aceptar lo inevitable de la perdida nos preguntamos dónde darle sepultura a su cuerpo.  Vivimos el municipio más poblado del país (10 de Octubre), donde no existe ni un pedacito de tierra para el más sencillo de los organopónicos.

En el barrio existe la costumbre de echar a los animales muertos en el latón de basura comunitario.  Yo lo he visto hacer con gatos, pero nunca con perros.  Quizás tenga que ver con esos estereotipos negativos que persigue a los felinos y que termina por producir cierto desapego entre ellos y sus colegas humanos.

Un cuerpo muerto es un cuerpo vivido.  Es la evidencia material de una relación afectiva.  El cuerpo vivido merece respeto, y aunque enterrarlo no es la única forma de ofrecérselo, mi tío y yo no teníamos otro ritual que ofrecerle al cuerpo de Jaru.  De hecho, hasta el mismo enterramiento nos hizo dificultoso.

En un momento nos acordamos del parque de Santos Suárez, uno de los más hermosos que existen en la ciudad, y que paradójicamente aún no ha sido destruido por la alta contaminación que existe en sus alrededores.

Tarde en la noche llevamos el cuerpo de Jaru al parque.  Antes de enterrarlo mi tío pronuncio algunas palabras.  A pocos metros nos escoltaba una palma Real, y una pareja se besaba a lo lejos.  Por lo metafórico de la escena nos sentimos complacidos.  El cuerpo vivido había recibido su despedida.

A los pocos días pasaba por las inmediaciones de parque.  El paisaje imperturbable parecía no presentir la sepultura de mi mascota.  Pero yo no lo podía olvidar.  En ese momento lo recordaba con un leve sentimiento de culpa, que con el tiempo se ha ido incrementando.

¿Habíamos actuado correctamente al enterrar a nuestra mascota en el parque de la comunidad? ¿No había sido también un acto de egoísmo? ¿Cuanto podía afectar a la salud del parque la generalización de nuestro acto altruista para con la realidad animal?

Exigir un cementerio para mascotas en la Cuba actual me genera un sentimiento dual.  Por un lado me parece algo improcedente para la situación política que se vive; por el otro, considero que los derechos de los animales no son complemento de revoluciones triunfantes.

Con lo mal que le ha ido a las revoluciones, pedirles a los animales que esperen paciéntenme a la llegada de la sociedad utópica para luchar por sus derechos, es proponerles un suicidio colectivo.  Los animales cubanos llevan más de cincuenta años de espera y a no ser la vaquita Ubre Blanca, el burro de la cerveza Mayabe, Palmiche y otros pocos; al resto de sus compatriotas no les ha ido nada bien.

El parque de santos Suárez resiste perseverantemente el prolongado periodo de sequía que afecta a toda Cuba.  Su verdor me sirve de transitoria justificación.  Quizás el cuerpo de Jaru haya reencarnado en la savia de la palma Real del parque o acaso en el rojo de los marpacíficos esté echado su linaje de perro entusiasta.

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.

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2 thoughts on “Cementerio de mascotas

  • Yenisel, siento tu perdida y yo considero en primer lugar que no hay derechos humanos,derechos de los animales,etc, todos somos creaturas que habitamos este planeta y todos tenemos los mismos derechos esenciales y luego los que nos diferencia:educacion,por ejemplo, a un animalito no lo mandas ala misma escuela que a una persona,ni tampoco es primordial su educacion, si se porta mal ,es otra cosa. (me desviio del tema) Segundo: cuando una rev triunfa para mejorar la sociedad, esto uncluye como se trata a los seres indefensos e inferiores(nuestros otros hermanos), por eso, no entiendo como tratan a los perros y gatos en corea del norte, vamos, ni siquiera en corea del sur, donde pregonan que su sistema es mas justo, y au cuando tienen bonanza economica, actuan como salvajes con los animales, lo mismo en japon : con los delfines, en canada, con la focas,etc,etc. No importa el sistema, la mierda humana es universal. Te escribo ,mientras tengo a un gatito que recogi de la calle de apenas 3 semanas, me pude hacer pato y no hacer nada o hacer la diferencia, aca donde vivo ,algunos no quieren a los gatos ,por sus popos, pero uno como dueño, puede y tiene la obligacion de al menos limpiar lo que hacen sus animales
    Soy de mexico y aunque considero a mi pais con un alto potencial, el comportamiento de algunos de sus habitantes hacia los animales, es cosade salvajes
    Saludos al pueblo cubano

  • Yenisel cuanto lo siento por tu perrito, perder la mascota de casa es como perder un miembro de la familia, se sufre tantisimo, lo se p’q perdi mi perrita Pimpa hace 2 anos y todavia me acuerdo de ella, con la unica diferencia que nosotros la enterramos en un pedacito de tierra que tenemos detras de la casa y ahora cada vez que voy al patio veo su tumba

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