Barrio dormitorio en Cuba

Yenisel Rodríguez Pérez

Uno de los barrios dormitorios de la capital.

HAVANA TIMES – Hace alrededor de 15 años en los barrios de la capital cubana fueron desmanteladas cientos de discotecas y fiestas barriales (bonches). Aquella arremetida autoritaria del régimen, que se mostró como una ofensiva contra la violencia juvenil y la drogadicción que allí se generaba, con el tiempo se fue haciendo ley bajo prohibiciones y exigencias absurdas, que aun hoy mantiene cautiva la festividad barrial.

De este modo, se les niega a los jóvenes de hoy la posibilidad de rescatar aquellas experiencias positivas que se dieron en la década de 1990, cuando los estudiantes autogestionaban gran parte de la diversión y la festividad que se organizaba en sus barrios y entornos educacionales.

En la década de 1990 llegó a Cuba la cultura disco y la estética pop que imperaba por aquellos años a nivel internacional. Ésta influencia marcaría profundamente los procesos de empoderamiento juvenil que se venían dando en el país desde poco antes.

Fue una ruptura con las acciones juveniles precedentes, que se habían formado bajo la tutela y el auspicio del régimen autoritario. Distantes del adoctrinamiento político y de los diseños culturales verticalistas, esta generación asumió un protagonismo cívico excesivamente explosivo para el régimen.

A finales de la década llegaba cierta estabilización económica y con ella se fortalecía la política cultural oficial, históricamente antipopular. El barrio comarca, cuajado de iniciativas recreativas autogestivas, fue transformado nuevamente en barrio dormitorio, condenado al recogimiento familiar y a la diversión recluida en las esquinas de las calles.

El gregarismo festivo de las discotecas, centros nocturnos y bonches, quedó recluido en el consumo exclusivo, con precios prohibitivos y alejados de la periferia de la ciudad. Un entretenimiento diseñado para el turismo internacional y los nacionales con moneda dura; individualizado y desarraigado del entrono vivencial de los jóvenes, haciéndolo viable políticamente y libre de prácticas antisistema.

Muchos de los que pertenecieron a aquella generación, atesoran una antología muy exitosa de la música disco de la época. Recurren a ella embriagados de nostalgia tenaz y con afán de reciclaje. Se reúnen, muchas veces acompañados de sus hijos, sobrinos y hasta nietos, para hacer eclosionar temporalmente en sus casa, la festividad avecinada que disfrutaron de adolescentes y que en la actualidad permanece secuestrada.



Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.

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32 thoughts on “Barrio dormitorio en Cuba

  • Yenisel:

    Este post podría llamarse “Los Comandos del Silencio” o algo por el estilo. Leyéndolo, tal parece que en los 90 los jóvenes iniciaron un movimiento de resistencia urbana anti-cultural, concentrando el quehacer guerrillero en las discotecas de entonces. En mi barrio al menos no me enteré de esas hazañas.

    Afirmas: “En la década de 1990 (de los 90, supongo) llegó a Cuba la cultura disco y la estética pop”. Bien, De ser así, ¿que música bailábamos desde 1972 los que hoy peinamos canas, tras la entrada a Cuba del entonces denominado “sonido de Philadelphia”, y las variantes cubanas del “hustle”, al compás de Mother, Father, Sister and Brother (MFSB). Apenas dos años más tarde ya teníamos casi 24 por 24 a Donna Summer con su “On The Radio” y “Mc Arthur Park”, entre otros éxitos, y un poquito después nos desbaratábamos el esqueleto con los Bonney M, Chic, Patrick Hernández, Gloria Gaynor, Village People, A Taste of Honey, Walter Murphy, Sex-o-letts y más. Y la tapa al pomo se la pusieron los Bee Gees, Travolta y compañía cuando en 1977 se aparecieron con Saturday Night Fever.

    Esta película y disco de larga duración marcaron el canto de cisne de la música disco, pues para 1979, al menos en EEUU, hubo un gran movimiento popular (ese sí) de rechazo a la era disco, como parte del cual se produjo la noche del Disco Demolition en Chicago. Es decir, que la década de los 80 nació ajena en gran medida al sonido disco como fenómeno de masas. Lo que vino a partir de entonces, con los 90 incluidos, fue el New Wave, house, techno y similares.

  • Que habla este señor??? parece un articulo copiado de la realidad de otro pais ..Miami te afecta ….

  • Lo que dice isidro es completamente cierto: Esa fue la música de mi adolescencia Yo viví esa época que fue la de mi secundaria y el pre. Había fiestas todos los sábados en casa de alguien, aunque fuera con música sola. Podías ir todavía a centros nocturnos que después entraron en el apartheid turístico. Y la música que cita, es la que , por lo menos los pepillos, oían y bailaban, desgraciadamente, entre la pepillada no se bailaba, ni se oía apenas música cubana. las fiestas donde se bailaba casino eran llamadas “fiestas de guapos” Hicieron falta el programa “Para Bailar” y la visita de Oscar D’ León para que los gustos fueran extendiéndose a los ritmos del patio.

    Únicamente se le olvidó mencionar a los frikis

  • Estoy de acuerdo con lo dicho por Yenisel. En los 90 el defenestrado Robertico Robaina logró que se crearan espacios de recreacion en los barrios. Recuerdo las famosas disco-viandas donde los jovenes bailaban y sudaban en las naves de fibrocemento donde por el dia funcionaban los agromercados. Tambien se unian los promotores de cultura y deportes los fines de semana y realizaban actividades para los jovenes de los barrios alejados del centro. Fue en la epoca donde la consigna fue “la autogestion cultural”.
    Hoy se han perdido completamente los espacios de ocupacion sana del tiempo libre de los jovenes en la comunidad, dando paso a la apatia y los vicios.

  • Isidro, en esa epoca ya habias luchado tu viaje a China por eso no te acuerdas jajaja

  • Isidro. Totalmente de acuerdo contigo. Yo fui -y soy aún- un loco bailador (extra pepillo) y admirador de esa cultura Disco-Rock-Soul-Pop..deade los años 70´s hasta los 90´s. Por eso, pienso que el redactor este artículo esta desfasado o falto de conociminentos verídicos sobre el tema (aunque sus intenciones se nota que son buenas). Por otra parte, las discos de los 90´s -que yo recuerdo-, venían promovidas como parte de los cambios -“humanoides o menos robóticos”- introducidos por el hoy medio fenestrado Robertico Robaina en la UJota Cé, en la lamadas Disco Móviles y en Pabexpo. De los famosos “bonches” sólo recuerdo marginalidad: drogas, broncas, groserías, sexo barato y violaciones -a chicas- post fiesta. El ejemplo más positivo fueron las llamadas “fiestas houses” que no sé si aún axisten. En mi adolescencia, las fiestecitas de cualquier tipo se hacía en casa, pidiendo un permiso en la policía con un horario de cierre hasta las 3 de la mañana y con una grabadora y buena música “americana” era suficiente. De todo eso lo único que queda hoy día en la isla, con decoro, son las discotembas o los espacios estatales -quizás medio privados, no sé bien- para la música Rock o de cualquier variante Retro anglófona; tal como: El Maxim Rock o El Submarino Amarillo. (quizás -y ojalá- haya más) Verdaderos oasis de buena música, ambiente super sano y abierto para cualquier generación. Sólo que la entrada hay que pagarla en CUCs y en pesos cubanos, pero ambas opciones salen bastante caras para el cubano de a pie, pero “A un gustazo…”De lobo…un pelo.

  • Jorgealejandro. No sé en qué barrio fue tu adolescencia o juvetud, pero en mis grupos siempre se bailó y mucho. Eso sí, jamás música cubana; y yo, particularmnete, no lo lamento. Porque esa música -en aquella época – estaba “reservada” para los marginales, guapozos, cheos, etc con los lo que JAMÀS he tenido, ni tendré nada que ver.

  • AH Yo empecé en este “movimineto” con los llamados Hippies, pero después de los sucesos de la embajada Perú, donde se fueron del país tantos(as) pepillos(as) y se creó cierto vació generacional, surgieron los frikies y me subí en ese tren donde viví los mejores años de mi vida. Y aún con mis 50 y pico de años y familia, me considero un friki eterno.

  • Lapón:

    ¿Tú me leíste bien, o te confundiste de comentarista?

  • Nada contra los frikis; fui y soy amigo de varios.

  • Bobo:

    El viaje llegó en el ’95. Así que me dio tiempo a ver bastante…bueno, cuando no había apagón…

  • En 1990 yo estaba en la U en Labana y tampoco supe de eso. Más bien me suena a fiestas a donde iba mi mama cuando joven, fiestas en casa de alguien con un radio y casetes (mi mama es muy joven)

    De los 90 recuerdo esa discoteca de Pabexpo y toda la estética aquella de la UJotaCe tratando de acercarse a los jóvenes con cintillos y pulovers del Che

  • Exacto:

    Las fiestas de los 60 y 70 se hacían por pura voluntad de los interesados, y generalmente con un arraigado espíritu barrial. Con frecuencia era la única forma de escuchar la música que nos gustaba a los jóvenes de entonces, casi toda estadounidense y británica, ya que hubo un momento en que la radio y TV cubana no pasaban esas melodías. Y las limitantes venían dadas asimismo porque entonces muy pocos jóvenes cubanos tenían una grabadora (no había llegado aún la tecnología digital, MP3 incluido) . Y el que tenía tocadiscos debía “pulirla” para conseguir los acetatos, que solían traer sobre todo los marinos mercantes y los pilotos de Cubana de Aviación, y que a veces los que trabajaban en el ICRT copiaban en los estudios oficiales, para luego revenderlas a cinco pesos la pieza de dos caras (cuando aquello no había CUC).

    Otra opción era hacer la fiesta a puro “radio”, pero sintonizando las radioemisoras de “enfrente”: la WQAM, y la WTBS, de la Florida, y ya bien tarde, la KAAY, de Little Rock, en Arkansas, con el programa Beaker Street, en el que Clyde Clifford ponía lo mejor del “underground” de entonces. El tipo no solía “complacer peticiones”, pero un día debió romper la norma, porque un cubanito – vaya uno saber como lo logró- llamó desde La Habana de madrugada, por allá por 1975. Cuando el muchachón se identificó, Clifford parecía no salir de su asombro: “Yo no habla espaniol”, se confesó el gringo. “No, don’t matter. I speak English” , se adelantó el cubano, “Please, play for me Stairways to Heaven, by Led Zeppelin”. Y lo complacieron.

  • Aunque Pabexpo no duro mucho y pronto la FEU comenzó a dar entradas para conciertos de la charanga habanera, Paulo FG y su elite, el médico de la salsa, etc.

  • Lo que sí es cierto es la escasez de vida nocturna en Labana. Cuando llegué de noche, como a la nueve, y vi aquella oscuridad y las calles desiertas quería virar pa atrás.

  • Robertico y otros muchachos de la Ujotacé de entonces quisieron dar por terminada la especie de Ley Seca que impedía la difusión del rock (y otras músicas foráneas) en Cuba, pero chocaron con escollos más grandes que el edificio que hoy acoge la organización frente a la Embajada de España. Un buen día les llegó un videocassette, grabado en el Festival de Rock de Arroyo Naranjo de 1987, para convencerlos de las nefastas influencias – consumo de drogas, violencia, desideologización, desidia social y enajenación – que supuestamente tenía para la juventud cubana la promoción y consumo del rock. Imagino que el “productor” del audivisual de marras estará hoy muy contento, comprobando que al final lo que predominó fue la cultura del chupi-chupi-reguetón, que ha propiciado el nacimiento de un ejemplar “Hombre Nuevo”.

  • Posiblemente ta haya leído mal o con prisa. Mis disculpas, amigo, si es el caso.

  • gusa:

    Me pasó lo mismo, y mira que fui a fines de año.

  • Hola isidro. Nos conocemos de Cuba porque yo también soy Periodista. Yo, estuve en le Festival de Rock de Arroyo Naranjo y allí ocurrió que la policía y no puedo asegurate que organizaciones de masa locales- se pusieron de acuerdo con un grupo de delincuentes de la barriada para caernos a golpes a los rockeros y frikis concentrados en el lugar. Luego mostraron eso como que el Rock generaba violencia, etc. Aquello fue vergonzoso igual a lo ocurrido en el Patria o Muerte de Santa fe por las tropas del sucio Ramiro Valdez en el año 81. .

  • Isidro que te jugó una mala pasada una tecla de la compu, porque; sino recuerdo mál la emisora que mencionas no es la WTBS sino la WGBS -con G-.

  • Gusana y Jorgealejandro, yo tuve la misma percepción y estando en Cuba – en agosto pasado- me alojé en una casa particular en la calle 21 entre J y K, es decir a una cuadra de La Rampa, pues a las 10 de la noche aquello parecía un peladero. La calle 23 estaba casi a oscuras -y no había apagón-. Sólo había movimiento caliente en el malecón con gente de todo tipo “peleando” codo a codo con la policía. Estos últimos “luchando” su estorsión de turno, más que cuidando el orden. Otro punto que se puso mil grados centígrados, después de las 12 de la noche, fue la calle G desde 21 hasta Línea, y estaban constituídas por manadas de jóvenes “inclasifiables” cuya diversión consistía en sentarse en el suelo por toda la (ex) Avenida de los Presidentes y dejar “volar su imaginación” no sin cierta ayudita alcohólica y afatamínica. !NADA más! !Qué sensación de dolor y vacío generacional sentí por aquellos jóvenes y adolescentes!

  • lapón:

    Una copia al carbón de lo que yo vi. Esos muchachones de G están ubicados por grupos: Unos de ellos son los EMO

  • Isidro me has hecho erizar con esa historia, tu sabes la suerte que hay que tener para coger una llamada en una emisora?.

    Una anécdota, que cada vez que me acuerdo me parte el alma, como a los 6 meses de estar aquí, le dieron la llamada a mi mama (por Canadá) como a las 3 de la madrugada, ella nos levanto a todos para que habláramos con mi hermano, a esa hora, media dormida, la llamada con un eco infernal, y cuando me toca a mi, yo llorando por oírlo y mi hermano pidiéndome un disco de Three Dog Night, siempre le echábamos dos o tres en la ropa que mi madre le mandaba, algunas veces llegaban y otras se lo robaban, lo cierto es que eran felices haciendo sus fiestas con su música americana.

  • Se acuerdan, en todas las fiestas se bailaba chica maravillosa de Grand funk, big brother de rare earth, over the hill and far away de led zeppelin, a veces los baffles eran hechos en casa y tenian todas las bocinas que se podian conseguir y no hacia falta disco sintonizaban un programa de la radio americana que se llamaba underground music y rezar por que no hubiera apagon

  • Yo igual pienso que exageras. Los bonches particulares al aire libre siguen haciéndose rutinariamente en mi barrio de nacimiento, El Eléctrico, que por cierto es el de la foto (y esa foto la tomé yo, si mal no recuerdo).

    En la actualidad el gobierno invita frecuentemente a músicos de diversas tendencias populares a tocar en la Plaza de El Eléctrico, o ponen música grabada. Al aire libre, totalmente gratis. No solo están las opciones en moneda dura, el Malecón de El Eléctrico sigue siendo un sitio con mucha actividad, a pesar de la visión que dio Ernesto Perez Chang en un post reciente.

    Ese “protagonismo cívico excesivamente explosivo para el régimen” y ese “barrio comarca, cuajado de iniciativas recreativas autogestivas”, ¿de qué estás hablando mi consorte?
    El único protagonismo cívico del barrio que vi en los 90 era la gente haciendo balsa para irse, gritando abajo Fidel sin miedo y tirando botellas en los apagones.

    Es como si quisieras hacer una contraposición, desde mi punto de vista, falsa y exagerada, entre el barrio bueno, cívico y lleno de iniciativas autogestivas y las represivas instituciones del Estado.

  • Luis !por favor! que me haces llorar de nostalgia. Yo iba a festejar todos los fines de semana a finales de los 70´s y principio de los 80´s -religiosamente- a Bauta, un pueblito en la afueras de la Habana, donde cerrraban las calles para hacer las fiestas y había dos “ponedores de música” (como se les llamaba, entonces): Jara y El Conejo, quienes “competían” amistosa y profesionalmente entre si. Los dos se disputaban por tener la última grabación de la dobliu o la FM -que llegó después- y las ponían junto con las voces de los locutores americanos. La música se oía a 4 cuadras a la redonda y todos tan felices. Nunca hubo una bronca, ni un problema. El domingo había matiné en el Circulo Social del pueblo -de 3 a 9 de la noche-. Recuerdo que ponían discos completos de Paul McCartney and Wings y los pepillos y pepillas estábamos de plácemes. Allí no había nada de alcohol, sólo agua para calmar la sed. Se decía que Bauta era el pueblo más gusano de Cuba y nunca lo puse en duda. También iba a las fiestas con Los Almas Vertiginosas, Los Tackson, La banda de Pitaluba o Ricardito, el Enano en Marianao. Los Tackson con Virgilio y Ricardito están aún en activo en la isla. !Qué época tan bella! Clalro que pasaban otras cosas, pero nosotros los adolescentes ni nos enterábamos.

  • Ja…lapsus lingua…y la confundí con la WTBS de Ted Turner…

  • Jaja…ahora la letra se te fue a ti…Pitaluga, Pitaluga….

  • Los que estaban filmando el video -yo les pregunté – decían que estaban haciendo una filmación promocional para “El canal del Sol”. Debe ser verdad, porque mira que “quemaron”gente con el videíto….

  • Vale. No pasa nada. Me ha pasado un “tongal” de veces. De todos modos. usted es un campeón de la escritura periodística; en China o donde esté. Saludos.

  • Ja, gracias…En Pekín, para lo que se te ofrezca…

  • Gracias, estimado Isidro. !Estas máquinas modernas y su letricas! Con las UNDERWOOD no nos pasaba esto. jajajajaja.

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