¿Serán de la Habana o Santiago?

Yenisel Rodríguez

El gobierno cubano no tiene respiro, vive momentos de profunda desesperación. Casi nada le sale bien. En estos precisos momentos no sabe de dónde reclutar el personal que necesita para reforzar la policía de la capital. No les va bien con los jóvenes orientales.

Creyeron que los reclutados en oriente no podrían insertarse en las redes de corrupción e ilegalidad de la capital, por venir de muy lejos. Pero como siempre sucede con las planificaciones de nuestros burócratas, la improvisación y el circunstancialismo les jugo una mala pasada.

¿Qué está sucediendo? La corrupción y la ilegalidad se dispara por encima de lo esperado, las estadísticas sorprenden hasta a los más escépticos.

Los policías importados siempre terminan “solidarizándose” con algún viejo conocido que ahora se encuentra en La Habana. Se hacen cómplices de las prostitutas y de los narcotraficantes coetáneos. Estas redes de solidaridad son muy sólidas, sobre todo cuando se amparan con moneda dura.

Ante esta situación el gobierno, ni corto ni perezoso, realiza otro giro de 180 grados. Un giro tan brusco que los dejará en el mismo sitio. Ahora intentan reconciliarse con los jóvenes habaneros, para que estos ocupen el lugar de los ahora deportados exoficiales orientales. Por el momento las convocatorias son voluntarias.

La población no espera grandes cambios con los policías habaneros. La corrupción y la ilegalidad sólo cambiará algunos de sus roles protagónicos. Las prostitutas y los negociantes inmigrantes se verán amenazados por las prostitutas y los negociantes habaneros. Saben, por conocimiento propio, que haber sido compañero de estudio o de cama del oficial que te detiene en la calle facilita mucho las posibilidades de sobrevivir a la experiencia.

¿Ganaremos algo positivo al tener nuevamente un cuerpo policial autóctono? Es algo que está por ver. De todas formas no deja de ser ingenuo pensar que un cuerpo armado no defenderá a ultranza los intereses de quien les paga.

Aún así, quizás sea más fácil enfrentar a controladores que sienten que su profesión los estigmatiza. Más que un privilegio una necesidad. La última carta de una prestigiosa baraja.

Por que ser policía en La Habana hace mucho tiempo que dejo de ser algo prestigioso.

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.


3 thoughts on “¿Serán de la Habana o Santiago?

  • el 16 octubre, 2010 a las 7:17 am
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    Entonces añadamos el problema que generará la desocupación de los personajes orientales al ser desplazados por los elementos habaneros… discutamos aún más el tema, ¿los nuevos “oficiales del órden” estarán impedidos de actuar conforme todas sus mañas acumuladas en años de gran civilidad o se les dará la gran potestad que ahora tienen los que están para servirse, servir a los suyos y a sus superiores?

  • el 14 octubre, 2010 a las 11:17 am
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    Hay que verlo con “positivismo”, ahora el acento de los jenízaros al pedir el carné será otro… cambio hay, eso que ni qué!

  • el 14 octubre, 2010 a las 9:40 am
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    Yenisel, tu comentario me parece demasiado parcializado. El comienzo es apocalíptico. Yo creo que el gobierno comete errores como cualquier gobierno, pero cuando uno habla o escribe tiene que ser responsable de lo que dice y no puede estar apelando a la palabra “estadísticas” sin haber visto las cifras y mucho menos sin presentarlas.

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