¿Quién dice que el pueblo no trabaja?

Yenisel Rodriguez

Foto en Holguin por Caridad

De viaje por la provincia de Holguín conocí lugares en los que la población logra saciar su sed comprando el agua potable a vendedores particulares.

Es el caso de Tacajó, un batey azucarero donde gracias a la inventiva y el trabajo de los aguateros la situación del abasto de agua aún no se torna crítica.  Éstos hacen llegar la excelente agua de los pozos de Mamey a la mayoría de las familias del poblado.

El Mamey es un pueblo de las afueras del batey muy popular por la calidad de sus aguas.

Veinte litros de agua potable cuesta un peso.  Imagínese a las personas mayores que viven solas o a las familias con niños pequeños desembolsando cada mes más del 20% de sus ingresos para poder beber y cocinar.

Sin embargo la gente no se queja tanto por el precio, sino por las molestias que provoca tener que estar diariamente corriendo atrás del aguatero, y tener que restringirse en el consumo del líquido.

El agua que les llega por la tubería viene directamente de la presa de la comunidad.  Así que cuando llega la temporada de seca o las abundantes lluvias, no existe mucha diferencia entre darse una ducha en un baño doméstico y zambullirse en las turbias y descompuestas aguas del río más cercano.

El pueblo habla con orgullo de un viejo tanque que oxigenaba el agua de presa hasta eliminarle cualquier mal olor que la misma pudiera traer.  Un día este tanque no pudo aguantar más y explotó literalmente, disparando un chorro de agua que inundo las casas aledañas.  Recursos Hidráulicos lo sustituyó por pequeño tanque que ni oxigena el agua ni logra crear las presiones necesarias para que todos los pobladores disfruten del servicio.  El gobierno se conformó con instalar un viejo tanque ferroviario que sólo funciona como cisterna.

Mientras tanto el Batey les reza a sus santos protectores para que la nueva política de impuesto al trabajo por cuenta propia no afecte la disposición comercial de los aguateros.  Y es que aunque algo cara, el agua de Mamey sigue llegando al poblado gracias al trabajo de estos hombres y sus bueyes.

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.


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