¡Que bonito y sabroso nos dan la mano los mexicanos!

Yenisel Rodriguez Pérez

No es un secreto para nadie aquí los lazos afectivos que unen a cubanos y mexicanos. Y aunque la expresión es algo exagerada, cómo esa otra que piensa a cubanos y puertorriqueños dos alas de un mismo pájaro, existen contextos donde pareciera que ambos pueblos se esforzaran por validar esas afinidades que nos refieren tantas canciones, anécdotas y lugares comunes.

Ya sea por cuestiones históricas, sociales, políticas, comerciales, religiosas o por todas ellas a la vez, pueblos diferentes estrechan entre sí un puente de afectividad que se transitará con formas propias en cada época.

Los actuales Decimosextos Juegos Panamericanos se nos arrojan, y casi inesperadamente, como espacio real y contemporáneo donde retoma nueva vida la histórica empatia que los mexicanos sienten por los criollos. Mucho ha comentado la prensa de Guadalajara, sede de los juegos, de los efusivos aplausos que ofrecieron a la delegación deportiva cubana los asistente a la inauguración de los juegos.

Con el transcurso de los primeros días de competencia, el comentario de la prensa mexicana se ha hecho irrefutable. No hay evento deportivo donde los asistentes no aclamen febrilmente a los competidores cubanos, aún cuando el contrincante sea un nacional.

A nosotros los cubanos siempre nos ha sorprendido este hecho, sobre todo porque estamos acostumbrados a que esos eslogan de unidad latinoamericana sean al final pura propaganda política.

También está esa xenofobia cotidiana que se expresa en nuestras calles ante los llamados “latinoamericanos”, y que se reforzó con el asilamiento obligatorio que tuvimos del resto de la América Latina a partir de 1959, calando profundamente en la cultura popular cubana.

No obstante, los Decimosextos Juegos Panamericanos funcionan como legítimo indicador de que los afectos étnicos existen y precisamente más allá de propagandas estatales y solidaridades geopolíticas.

Hoy vemos como nos emerge cierto orgullo cuando los mexicanos demuestran ese obstinado apoyo a nuestros deportistas.

¡Que bonito y sabroso bailan el mambo los mexicanos, mueven la cintura y los hombros igualito que los cubanos…! Cantan los versos del “Bárbaro del Ritmo” Benny Moré, ícono de la música popular cubana.

Nos queda, pues, a los de la “mayor de la antillas”, igualar dicha muestra de afecto honrando desde nuestros barrios a los latinoamericanos que habitan nuestra cotidianidad. Con un aplauso de aceptación ante sus formas y maneras de bailar el mambo de la idiosincrasia.

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *