Querido zapatero

Yanelys Nuñez Leyva

HAVANA TIMES — La reparación de zapatos es un servicio muy apreciado por gran parte de las personas que conozco.

La carencia de calzados de buena calidad, así como la imposibilidad de poseer una aceptable variedad, provoca que el cubano de a pie, tenga que remendarlos una y otra vez.

Ahí entra a jugar un papel fundamental el zapatero, quien haciendo muchas veces verdaderos actos de magia, mejora nuestro continuo transitar por las desmejoradas calles de La Habana.

Hace algunos años cerca de mi casa existían tres lugares donde se pegaban, cosían, reconstruían y aseguraban calzados. Siendo uno de ellos de carácter estatal.

Actualmente no queda ninguno que funcione adecuadamente.

Los dos zapateros particulares han dejado de trabajar casi por completo y el subvencionado por el gobierno es un asunto más largo de explicar.

Este establecimiento luego de que pasara por una relativa mejora constructiva sufrió cambios en la manera de efectuar el servicio.

Anteriormente el cliente hablaba de forma directa con el zapatero que él eligiera – el cual garantizaba la restauración satisfactoria de los zapatos – y acordaban el precio.

Ahora, una recepcionista recoge el calzado defectuoso y cobra con anticipación, según los precios estipulados en un gran cartel.

Primer resultado: la zapatería se ha quedado casi sin personal y los que quedan laborando nunca tienen materiales con qué trabajar.

Segundo resultado: la población aledaña ha perdido un lugar importante donde, a un módico precio y sin chapucerías, se componían zapatos.

Mi hermana recientemente, luego de caminar media Habana Vieja buscando un zapatero, encontró a uno, cerca de la calle Zanja que le cobró la escandalosa cifra de 50 pesos MN, por reparar dos pares de zapatos.

Los remiendos quedaron bien, por lo que ella anda ya informando a nuestros vecinos más interesados donde pueden contactar al nuevo «salvador de pies».

El oficio de zapatero siempre será respetado en Cuba, puesto que en más de una ocasión, a muchos nos ha evitado el salir descalzos a la calle.

Venga mi agradecimiento a ellos y mi llamado de atención sobre este fenómeno a los organismos estatales pertinentes.

Yanelys Nuñez

Yanelys Nuñez Leyva: Escribir es exponerse, desnudarse ante la mirada inquisitiva de todos. A mí me gusta escribir, no porque haya desarrollado una verdadera afición por el nudismo, sino porque me fascina componer palabras, pensarme historias, frases que conmuevan, imágenes que provoquen disímiles sensaciones. Aquí tengo un espacio donde hablar de arte, de la vida, de mí. Al final, sentirse bien con lo que uno hace es lo que importa; ya sea con ropa o sin ella.

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One thought on “Querido zapatero

  • De pronto al ver el titulo pense en el de las españas, el que heredo el bulto que el asno asnar le dejo encima y que sin mucho artificio logro engordarlo aun mas para ahora dejar en las tripas a unos cuantos millares… y si, que casi sin zapatos…

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