La academia de San Alejandro busca descomprimirse

Yanelys Nuñez Leyva

zipHAVANA TIMES — Durante la carrera de Historia del Arte, la mayoría de los gestos protagonizados por los jóvenes “artistas” de las academias en sus respectivas trayectorias de aprendizaje, no se nos eran revelados.

Podría ser que en alguna exposición se mostrasen trabajos surgidos en los talleres escolares del Instituto Superior de Arte (ISA), o dentro de algún que otro programa conformado por estrellas del profesorado, como Tania Bruguera o René Francisco.

Pero en todo caso eran verdaderamente insuficientes si se piensa en la gran cantidad de estudiantes que se gradúan cada año de San Alejandro o del ISA.

Fue en días pasados, mientras se celebraba Zip en la Fundación Ludwig de Cuba, cuando regresaron a mi mente dichas carencias.

Ese proyecto multimedia que proponía descomprimir y socializar la información que contiene las experiencias artísticas y pedagógicas de la Academia San Alejandro”,[1] pretendía celebrarse en un día, pero se extendió por una semana, para concluir en un conversatorio con los profesores y estudiantes participantes del convite.

Ligado a las premisas que defiende el 6to Salón de Arte Cubano Contemporáneo —pues discursaba sobre la información, la pedagogía, entre otras cuestiones—, la muestra reunía un total de treinta y ocho creadores, entre profesores, estudiantes y los ya egresados de la Academia.

La selección de los participantes se vio marcada por el poder de decisión de los educadores, pues cada uno de ellos elegía con cual alumno le interesaba trabajar.

Pero la verdadera importancia de este evento, como mencionaba el presidente de la Fundación Ludwig, Helmo Hernández, es la visibilidad de un proceso de creación, que se vuelve imprescindible a la hora de valorar una obra de arte.

Aunque el debate hubiese sido más rico sin el miedo escénico de algunos estudiantes, el encuentro funcionó para pautar públicamente las metas entre ambas instituciones.

Quizás eventos como este debieran hacerse más extensivos, no ya en galerías propiamente dichas, sino en cualquier espacio, académico o no, que sirva para descubrir caminos, intereses, preocupaciones.
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[1] Notas tomadas del cartel promocional del evento Zip.

Yanelys Nuñez

Yanelys Nuñez Leyva: Escribir es exponerse, desnudarse ante la mirada inquisitiva de todos. A mí me gusta escribir, no porque haya desarrollado una verdadera afición por el nudismo, sino porque me fascina componer palabras, pensarme historias, frases que conmuevan, imágenes que provoquen disímiles sensaciones. Aquí tengo un espacio donde hablar de arte, de la vida, de mí. Al final, sentirse bien con lo que uno hace es lo que importa; ya sea con ropa o sin ella.


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