Yanelys Nuñez Leyva

Gato-yanelysHAVANA TIMES — Nunca he tenido una mascota. De niña mi mamá ponía innumerables reparos, amén de las buenas razones detrás de las que se escudada.

Como por ejemplo, la presencia constante de alergias en mi hermana o la falta de condiciones para el cuidado adecuado de un animal –aunque cuando en un momento las hubo igual desechó esta posibilidad, en beneficio quizás de su salud mental ante las incontables tareas de la casa que tenía que cumplir al tener dos niñas pequeñas en plena década del noventa- .

En fin…lo importante es que nunca pude disfrutar a cabalidad de las bondades de jugar con un perrito, gatito, puerquito etc., provocando esto quizás un distanciamiento radical entre los animales y yo, hasta el punto de causarme un poco de temor.

El hielo se rompió cuando estudiaba en la universidad, con la convivencia un tanto forzada con una gata callejera, puesto que en las noches se metía por cualquier rendija de la casa en que vivía en aquel tiempo.

Poco a poco me fui acostumbrando a su presencia silenciosa y a su agradable compañía.

Pero la felicidad no duró mucho y, cuando tuve que regresar a mi lugar de origen, no pude llevarla conmigo.

Hace pocos días -gracias a un roedor que pernoctaba en casa- mi mamá demandó la visita de un gato y yo no dudé; quizás luego –pensé- la estancia podría durar más.

Él (o ella) ¡era perfecto! Amigable, cariñoso, escurridizo, asustadizo y un tanto pequeño para la alta labor que se le imponía.

La única noche que pudo estar en casa, casi ni dormí, quería jugar todo el tiempo y yo con miedo de que le rompiese algún preciado búcaro a mi mamá.

Pero era tan bueno, tan lleno de energía que no me pesaba tranquilizarlo, jugar con él, quería que me viera como su familia.

Me sentía tan bien a su lado y, por el contrario, mi madre estaba tan molesta, que al día siguiente decidí devolverlo. No iba a soportar la pena que me causaría cuando ella quisiera deshacerse de él. A lo mejor en algún momento, cuando consiga algo de espacio propio pueda saldar esta deuda conmigo misma y eliminar por completo este trauma.

Yanelys Nuñez

Yanelys Nuñez Leyva: Escribir es exponerse, desnudarse ante la mirada inquisitiva de todos. A mí me gusta escribir, no porque haya desarrollado una verdadera afición por el nudismo, sino porque me fascina componer palabras, pensarme historias, frases que conmuevan, imágenes que provoquen disímiles sensaciones. Aquí tengo un espacio donde hablar de arte, de la vida, de mí. Al final, sentirse bien con lo que uno hace es lo que importa; ya sea con ropa o sin ella.

2 thoughts on “El trauma de no haber tenido mascota

  • Una familia humana que no tenga una mascota esta incompleta, lo que aprendes con los animales no te lo puede mostrar nadie mas.

  • Yanelys, si la foto del artículo es la del gatito que tuviste, permíteme decirte que es precioso!! Yo amo a los gatitos, por esa mezcla rara que tienen de ser independientes y al mismo tiempo mimosos. No siempre fui amante de perros y gatos, sino que esta transformación vino a raíz de una convivencia medio forzada, con una perrita cachorrita (hoy una adulta) que cambió mis cánones y sentir para con los animales. Quizás sea esto lo que le hace falta a tu mamá para que cambie su mentalidad. Lo ideal es que si vas a hacer algo así, recomiendo que el animalito sea bebé. Slds y suerte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *