Dos días alquilados en E-14 Lam

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Yanelys Núñez Leyva

HAVANA TIMES — En estos momentos, pocas acciones artísticas relacionadas con las artes escénicas me emocionan. La repetición, el vacío temático, la poca creatividad plástica o performática, mellan la mayoría de las presentaciones a las que he asistido de un tiempo a esta parte.

Pero con la estelar puesta en escena de Dos días alquilados en E-14 Lam, dirigida por el colombiano Alex Morales, es imposible no sentir todo lo contrario.

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Ocupando el edificio de tres apartamentos que el artista cubano Candelario instalara a propósito de la 12 Bienal de La Habana, Morales logró los pasados días 27 y 28 de agosto, organizar un gran evento que vinculaba proyecciones de videos, música, transparencias, luces de colores y distintas instalaciones; en sentido general, un enviroment de notables magnitudes.

Su protagonista, un actor colombiano, sacudió los cimientos de la edificación, con su espectacular proyección escénica y con la potencia de los textos que interpretaba.

Secundado por un pequeñísimo grupo de bailarines, músicos y plásticos cubanos, este joven artista, dio varias clases de entrega y pasión por el oficio del teatro.

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Hablar del tema que recorría el evento sería encerrarlo indiscriminadamente pero, tal vez, se podría decir que reflejaba el devenir humano, la racialidad, la emigración, los sueños, las esperanzas y las energías que nos acompañan.

Los participantes se adecuaron felizmente a las particularidades físicas que le brindaba el patio del Centro de Arte Contemporáneo, donde estaba enclavada la edificación intervenida. Tarea ardua si se piensa en la estruendosa competencia que le propinaba la cercanía al mítico restaurante La Bodeguita del Medio.

Con importantes variaciones entre un día y otro de presentación, ambas puestas fueron una bacanal para los sentidos, defendieron la espontaneidad del gesto y la frescura de la improvisación.

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Yanelys Nuñez

Yanelys Nuñez Leyva: Escribir es exponerse, desnudarse ante la mirada inquisitiva de todos. A mí me gusta escribir, no porque haya desarrollado una verdadera afición por el nudismo, sino porque me fascina componer palabras, pensarme historias, frases que conmuevan, imágenes que provoquen disímiles sensaciones. Aquí tengo un espacio donde hablar de arte, de la vida, de mí. Al final, sentirse bien con lo que uno hace es lo que importa; ya sea con ropa o sin ella.


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