Los matices del racismo

Verónica Vega

Ofrenda
Ofrenda. Foto: flikr.com

HAVANA TIMES — Agradezco al colega Yasser Farrés Delgado por tomarse la molestia de leer e incluso replicar mi post “¿Dónde está el sentido común?”.

El mero hecho de debatir sobre esta realidad lamentable es una forma de salir de la apatía que padecemos.

Pero me gustaría aclarar que no intento con ese texto demostrar la superioridad de ninguna etnia, mucho menos la inferioridad de otra, sino una forma de inconsciencia que va peligrosamente en aumento. Y es oportuno decir que la religión Yoruba, al menos en Cuba, es practicada por gente de cualquier raza, estatus o nivel cultural, aunque por los dividendos que exigen ciertos procesos, se ha convertido, como mencioné, en símbolo de jerarquía social.

En cuanto a la historia que Yasser refiere, ésta no incide en el contexto sociopolítico cubano de hoy, que requeriría un análisis aparte, incluyendo, por supuesto, la degradación actual de la que estos espectáculos repelentes son parte.

El mismo babalawo que entrevisté para HT, repudiaba la pérdida de valores en los practicantes que van, desde poner las ofrendas en sitios donde transitan niños, hasta que un sacerdote rompa la sacralidad del vínculo con una ahijada teniendo con ella relaciones sexuales, o la falta de escrúpulos al favorecer a clientes de altos ingresos.

Con respecto a las restricciones oficiales para el desarrollo de esta religión en Cuba, no enfrenta peores condiciones que otras prácticas orientales como diferentes escuelas yoga, pues a excepción del Hatha que ha sido vinculado a programas de salud, o la Kriya Yoga, fundada por Paramahansa Yogananda antes de 1959, están condenadas a la clandestinidad y la atrofia. No importa que su objetivo sea el mejoramiento humano. Hace décadas esperan la aprobación de una propuesta “ley de culto” que les permita la mínima libertad de asociación.

La religión Yoruba tiene un templo oficial y se estimula su proyección turística. Pero pienso que no se requiere apoyo oficial para desplegar la caridad, o dar ejemplo, sino de espiritualidad, al menos de ética. Aquí no hay apoyo oficial para tantas causas que la merecen y muchas se defienden en redes articuladas desde la alternatividad, como la protección a los animales callejeros, la producción y promoción del arte underground, el periodismo independiente.

Realmente ignoro si el número de personas que “se hacen santo” y se manifiestan con altanería e irrespeto son la mayoría, por eso dije: “en mi experiencia diaria”. Es una impresión personal que penosamente ha ido creciendo.

Mi pregunta sigue siendo: ¿es justo y permisible el saldo de desperdicios que deja una religión, no para sus practicantes, sino para la inmensa mayoría de los ciudadanos? Y ahora, con el agravante de esta plaga importada, que pone en peligro al país entero, detalle del que Yasser no hace la menos mención, aún si tuviera una justificación epistemológica, ¿debemos conformarnos con ella?

Concuerdo en el ecumenismo necesario en el ejercicio de la democracia, pero el derecho al credo personal termina justo cuando se apropia de un espacio público que no se le ha otorgado. Yo solía recoger caracoles en la costa de Alamar y en la playa de Cojímar para mis trabajos de artesanía. Llegó un momento en que tenía que escarbar entre plumas, huesos y otros restos, conteniendo la respiración. Una vez vi un saco que evidentemente contenía el cadáver de un cuadrúpedo, manchado de sangre, bajo una nube de moscas. Los niños ya no pueden jugar y bañarse en esas costas, en esas playas que nadie supervisa. Un amigo me contaba que renunció a visitar el Bosque de la Habana por la cantidad de cadáveres de jicoteas que se ven allí: el espectáculo es terrible y deprimente.

Yo solía citarme con amigos en el parque de H y 21, en el Vedado; las últimas ocasiones tuvimos que salir huyendo de allí por la pestilencia que emanaban las ofrendas alrededor de las ceibas. La cuestión de los basureros o las aguas albañales también tienen que ser enfocadas, pero temo que el origen no es el mismo y por ende, tampoco, la solución.

Imponer el fruto, pernicioso además, de una creencia, no es de ningún modo defendible, porque es el primer síntoma de falta de ecumenismo y de antidemocracia.

No solamente soy vegetariana sino considero que ninguna práctica que involucre el dolor y la matanza de seres vivos puede contribuir al despertar del alma humana sino, a su inevitable degradación. No tengo por qué ser testigo de ningún sacrificio.

A pesar de eso, como aclaré en mi post: “nunca le he impuesto a ningún santero mi desaprobación, puesto que su creencia y rituales no me conciernen”.

Racismo es cualquier forma de irrespeto y sometimiento. Condenar a animales indefensos a morir por una aspiración personal, que ni siquiera prevé el método más rápido e indoloro, ¿no es una brutal manifestación de coloniaje y racismo? Seres que confían en nosotros, que dependen de nosotros para su supervivencia.

La compasión es apenas uno de los primeros peldaños para un aspirante espiritual, y en cualquiera de las disciplinas milenarias conocidas, de cualquier cultura, el único sacrificio que se pide es el del ego: no hay nada ajeno que sacrificar, mucho menos una criatura inocente. Ningún bien individual, ni social, ni ecológico se deriva de la crueldad: esta es una verdad implacable.

Martí expresó: “Un pueblo irreligioso morirá, porque nada en él alimenta la virtud…” A estas alturas, atribuir la decadencia de una sociedad a lo que pasó hace siglos, es una comodidad, además de cuestionable, inútil.

Según esta premisa, Cuba está irremisiblemente condenada a la miseria moral y material. No solo por el “genocidio y epistemicidio” contra los emigrantes africanos sino contra sus habitantes nativos: los pacíficos aborígenes.

Hemos tenido largo tiempo para procesar los estragos de la historia. Pero si la prioridad de una comunidad es la prosperidad, (ni siquiera la virtud), la solución nunca vendrá de ofrendar el sufrimiento de animales, cuyo saldo, cómo ya estamos experimentando, es sólo retroceso.

Veronica Vega

Verónica Vega: Creo que la verdad tiene poder y la palabra puede y debe ser extensión de la verdad. Creo que ese es también el papel del Arte, y de los medios de comunicación. Me considero una artista, pero ante nada, una buscadora y defensora de la Verdad como esencia, como lo que sustenta la existencia y la conciencia humana. Creo que Cuba puede y debe cambiar y que sitios como Havana Times contribuyen a ese necesario cambio.


29 thoughts on “Los matices del racismo

  • el 21 octubre, 2014 a las 10:19 am
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    me los leí….y no hago de juez, no te me equivoques!!

  • el 21 octubre, 2014 a las 6:34 am
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    ¿Por qué se habla de racismo cuando en realidad se trata de prácticas religiosas?

    El hecho de que esas práctica o rituales tengan un origen africano, no significa en modo alguno que se trate de una denostación hacia lo africano. Se trata de que la ritualistica religiosa invade espacios que no le corresponde y es válido para cualquier religión.

    Este tipo de argumento es muy común, en lógica informal se le llama falacia del espantapajaros. O sea, si critico una práctica religiosa de origen africano ya soy racista.

    Ningún cubano puede dar fe de su pureza racial, no hay modo de desestimar que tengamos genes africanos o europeos, y por otra parte el concepto de raza ya es obsoleto para la ciencia.

    Hemos construido un sincretismo cultural que nos identifica como pueblo, todos formamos parte todo y aun así le busmos el pelo al sapo para autoexcluirnos.

    No es la vaca la que quema, es la leche caliente en todo caso, una practica religiosa agresiva del espacio ajeno una cosa, el racismo es otra.

  • el 20 octubre, 2014 a las 10:14 am
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    Es mi opinión…qué se le va a hacer? es así y de esta forma opino…no hay mucha más ciencia que esa. Todos somos racistas y prejuiciosos (somos…me incluí desde el inicio). En cuanto a tener cuidado….sí…creáme hay que tenerlo….todos tenemos que…..con todo

  • el 19 octubre, 2014 a las 7:34 am
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    Supongo que esto aplica aqui..Mi libertad termina donde comienza la tuya y creo en el consenso..Mi esposa pertenece a la religion de palo monte como casi toda su familia por generaciones,yo creo profundamente en Dios pero no milito en ninguna iglesia.Cuando nos casamos me mostro algunas de sus prendas religiosas(otras son secretas) y me hablo de los sacrificios,acepte con la condicion de que jamas viviria en un lugar con peste a animal muerto,me lo prometio y hasta ahora lo ha cumplido..Cuando van a hacer algun sacrificio,me lo avisa de antemano y jamas he estado presente ..Asi llevamos 30 años

  • el 18 octubre, 2014 a las 7:19 pm
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    Caballero diganme por favor que en la relgion afeocubana no hacen nada con murciélago ni con monos, con su sangre ni con su orine ni con sus cuerpos….

    Porque ahi sí que Dios nos coja confesados con el ebola!

  • el 18 octubre, 2014 a las 5:34 pm
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    “Personalmente pienso que TODOS somos racistas, y prejuiciosos, nadie se salva, con lo cual hay que tener mucho cuidado con el trasfondo real y las intenciones reales que hay por detrás de una nota Verónica”

    Si todos tenemos prejuicios, incluyendose usted, tambien es muy posible que usted este prejuiciada con el escrito de Veronica. Tenga usted tambien mucho cuidado con los “trasfondos reales”.

  • el 18 octubre, 2014 a las 11:30 am
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    ( Risas ). Te quedo bien la ilustracion Gusa.

  • el 18 octubre, 2014 a las 9:42 am
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    Gusa, me he reido muchisimo con tu comentario.

  • el 18 octubre, 2014 a las 9:07 am
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    De verdad seria buenísimo que cada provincia tuviera realmente sus leyes olocales ajustadas a sus costumbres y al sentir de sus residentes. Y al que no le conwvenga que ni se baje del tren.

    ¿Te imaginas? “Estamos entrando en territorio cienfueguero, por favor, apaguen los cigarrillos y depositen el cabo en los ceniceros. Recuerde que la provincia aplica multas de cien pesos por contaminacion con humo de tabaco”…

    O “Venga a Palmira, el unico municipio que le permite tirar su brujería en cualquier parte. Mas de cien brujeros, hostales, y granjas de animales esperan por usted. Conozca nuestro Paseo de las Ceibas”

  • el 17 octubre, 2014 a las 9:59 pm
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    Veronica , como siempre un buen articulo no entendido por personas que no quieren entender.

    [email protected], tambien de acuerdo contigo. Yo iria mas lejos. Si he sufrido algun cambio politico ultimamente es que me he vuelto Federalista, aun en el caso de Cuba, pais relativamente pequeño. Como el Federalismo Aleman, Brazileño o Americano. Abogo por una constitucion no unitaria. Decentralizacion no solo de la economia sino tambien de las provincias. Gobiernos autonomos regionales. Y de haber leyes y constumbres diferentes, que cada uno resida en la provincia que mas le sea afin a sus costumbres y forma de ver la vida. Es la mejor solucion.

  • el 17 octubre, 2014 a las 2:40 pm
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    En Cuba Paco, han habido tres grandes fusiones culturales importantes, la primera es entre las diferentes regiones espanolas, alli hasta hace poco , eran catalanes , andaluces, extremenos, gallegos, etc, la segunda es entre las diferentes culturas africanas, todas ellas practicamente reconstruidas, y la tercera es entre las cultura espanola y africana, vaya a usted a saber que le pertenece a cada cual.

  • el 17 octubre, 2014 a las 9:26 am
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    Yo no se si no supe interpretar bien lo que ha escrito Verónica. De lo que yo he entendido es del sentido comun de no estar tirando animales muertos donde le de la gana a la gente. En ningún momento citó si lo hacia un negro ni un blanco. El que salió con lo del racismo fue el tal Farres (si no me equivoco de nombre).

  • el 17 octubre, 2014 a las 8:11 am
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    Quiero aclarar que no conozco mucho de las religiones afrocubanas, me refiero, mas de lo que un cubano que no la practica puede conocer. Por lo tanto lo que escribo a continuación puede carecer de verdad dado mi desconocimiento. Sin embargo me gustaría traer a colación algo que me pasó hace unos meses. Resulta que yo trabajo con un Nigeriano (actualmente vive en USA pero es de Nigeria y visita su país frecuentemente). Un día lo escuché cantando una canción que para mis oídos incultos parecía las que se cantan durante los toques de tambores por mi recuerdo de Cuba. Entonces le pregunté que si el practicaba alguna religión y me dijo que no a lo que le respondí diciéndole que su canto me recordaba algún rito de la Santería cubana. El me respondió que no era mas que una canción en su lengua natal y a propósito de esa pregunta me dijo que a el le llamaba la atención como se practicaban esas religiones en Cuba. Curioso le pregunte porque y me dijo que porque ha visitado varias veces amigos en Miami que cuando el le dice que es de Nigeria empiezan a hablar con el del mismo tema. Dice que ha conocido babalawos (segun el a la cubana) que hasta le han dado una tarjeta ofreciéndole sus servicios. Según el estas religiones como se practican en su país y en los países cercanos que el conoce (de donde son originarias) no se parecen en nada a como se practican en Cuba. Dicen que en Nigeria a ningún Babalawo se le ocurriría cobrar por sus servicios, que eso iba en contra de sus creencias. Y asi me comentó otras tantas diferencias que sinceramente no recuerdo por mi desconocimiento de la religión. Concluyó diciéndome que el no sabe que se practica en Cuba pero que lo único que comparten con las religiones de su país es el nombre.

    Como dije solo pongo esto aquí como testimonio de otra persona por lo tanto pido disculpas si esta persona esta equivocada. Solo quería compartirlo no se si Uds han tenido alguna experiencia similar.

  • el 17 octubre, 2014 a las 6:39 am
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    Totalmente.

    Últimamente estoy pensando lo mismo, que por algo proliferan las nuevas urbanizaciones, casas o edificios, para iguales.

    Así, si a usted le gustan los bafles en la calle y el reguetón se muda a un lugar donde a la gente le guste eso mismo. Si no le gusta la mierda de los animales usted busca un lugar donde se prohiban las mascotas. Si no le gusta el tabaco, como es mi caso, usted busca un lugar que prohíba fumar en toda área, incluso en las comunes. Si usted tiene niños, como es mi caso, usted se muda a un lugar donde haya familias con niños y se evita las molestias que sus hijos puedan ocasionarle a la gente de la tercera edad.

    En el caso cubano, que ya casi llega a la meta de haitianización terminada, lo mas que se puede hacer sería ponerle multa al que eche basura en la calle. Pero si consideramos que basura es la gallina prieta y la tira colorá habrá que poner un policía en cada esquina.

  • el 17 octubre, 2014 a las 6:31 am
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    Y yo creo que tu deberías leerte los dos artículos anteriores antes de hacer de juez.

  • el 17 octubre, 2014 a las 1:11 am
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    La solución es que no se sacrifiquén animales? O que otras creencias, y cultos tambien tengan favorismo oficial? No entendí nada. El problema lo conocemos, cual es la solución?

  • el 16 octubre, 2014 a las 8:50 pm
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    Si mal no recuerdo lo del racismo lo metió este muchachito que le gusta lo de la colonialidad (hasta suena cientifico, como colinealidad)

    Veronica de lo que habla es de la cochiná en el espacio publico, porque nadie deja su pollo muerto en el sofá de la sala ni abajo de su cama.No. Van y lo tiran por donde tienen que pasar los demas. Tampoco van y sacan un pedazo del esqueleto de su abuela, no, se roban cualquier otro.

    A ver, si yo voy a la iglesia y me disparo la misa ahi adentro sin joder a nadie, por que tengo que aguantarme la peste a animal muerto cuando voy al parque. Ah, ¿porque hace 500 años trajeron esclavos de África? Pues el que quiera vivir allí, sea del color que sea, que regrese a comer murciélago.

  • el 16 octubre, 2014 a las 4:14 pm
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    El pais q mas le mete a la onda esa de las religiones africanas en AL es Haiti, miren q bien estan alli, si los cubiches se esfuerzan un poco mas van a poder llegar a tan alta calidad de vida.

    Saludos, Luis

  • el 16 octubre, 2014 a las 3:12 pm
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    Verónica no habló de racismo en su artículo original, y aquí simplemente responde a Farrés Delgado, que fué quien peregrinamente introdujo el tema racismo (eso sí, epistemológico) en su artículo respondiendo al original de Verónica.

    No se trata de inquisiciones y sacrificios mayas, sino de proveernos hoy, los cubanos del siglo XXI, de un conjunto de normas de convivencia civilizada respetando la libertad religiosa de todos y también otras libertades, como la de disfrutar de un espacio público higiénico, no secuestrado por intereses particulares que son además un peligro sanitario.

    ¡Gracias Fidel!

  • el 16 octubre, 2014 a las 7:05 am
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    luis v se sabe de la presencia de distintas razas en ambas religiones (la católica y la yoruba) pero es la autora la que toca el tema del racismo, y la que nombra su artículo mencionando la palabrita. Si ya está sobreentendido que hay diferentes razas en ambas, por qué ella deja entrever lo contrario tocando el tema del racismo’? es ella solita (Verónica) la que habla de racismo en su artículo…..no yo… Habla de racismo….porque se infiere que lo Yoruba es fundamentalmente negro y lo católico principalmente blanco? es así…? o estamos errados? No me queda claro porqué la autora mezcla el concepto de raza con el concepto religioso……fue ella….no yo. Si alguien escribe algo, tiene que lidiar con las consecuencias de lo que escribe, y con las reacciones que desencadene, así de simple.

  • el 16 octubre, 2014 a las 6:56 am
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    ah sí, eso es verdad, (lo de los blancos y los negros en la cultura Yoruba, cosa que no negué ni siquiera mencioné en mis comentarios) , por otro lado, mi respuesta a Kamikaze trata el tema de lo milenario…Creo que la autora necesita informarse más antes de absolutizar y abrogarle crueldades a un solo grupo religioso, y si leen bien, de eso va mi aporte. Slds

  • el 16 octubre, 2014 a las 6:53 am
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    Bueno, si ella , Verónica habla de crueldad en disciplinas milenarias y hace énfasis de que solo se sacrifica el ego, pues no tuve otra que aclararle que no es así…..por eso mi ejemplo.

  • el 16 octubre, 2014 a las 4:22 am
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    La práctica de la religión tiene que hacerse respetando la higiene. Es una exigencia mínima que para nada limita la libertad religiosa. Y no tiene nada que ver con el racismo.

  • el 15 octubre, 2014 a las 8:26 pm
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    Isabela, en tu respuesta , da la sensacion que conectas a los blancos cubanos actuales con la inquisicion, como si compartieran los mismos valores y responsabilidades por los hechos del pasado, tampoco creo en la secuencia -blanca , catolica- negra yoruba-, en Cuba hay muchisimos negros cristianos , muchisimos blancos yorubas y muchisimos blancos y negros que son las dos cosas a la vez.

  • el 15 octubre, 2014 a las 4:38 pm
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    Ya usted lo dijo, sacrificios humanos “precolombinos”,el terrible proceso de la inquisición (con la quema de herejes y otras atrocidades) ocurrió en el medioevo; ya estamos en el siglo XX!, por qué sacrificar animales en cualquier culto de cualquier religión? Otra cosa, nadie, absolutamente nadie se puede tomar el derecho de molestar a sus vecinos con sus fiestas o eventos religiosos, eso es válido tanto para un toque de santo como para una liturgia cristiana, o quizas el canto de un mantra budista. Lamentablemente eso no se toma en cuenta en la Cuba actual. Saludos.

  • el 15 octubre, 2014 a las 1:11 pm
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    Sin ánimos de hacer trizas el artículo de Verónica, máxime cuando soy super nueva en este espacio, y ella merece mi respeto, me hizo ruido que dijese lo sgte: “La compasión es apenas uno de los primeros peldaños para un aspirante espiritual, y en cualquiera de las disciplinas milenarias conocidas, de cualquier cultura, el único sacrificio que se pide es el del ego: no hay nada ajeno que sacrificar, mucho menos una criatura inocente. Ningún bien individual, ni social, ni ecológico se deriva de la crueldad: esta es una verdad implacable”.
    Verónica, lo que se sobran son ejemplos de crueldad en cualquiera de las disciplinas milenarias conocidas, tomemos por ejemplo los sacrificios humanos de las culturas precolombinas en América Latina, o el terrible y temible proceso de Inquisición de los cristianos en la ahora civilizada Europa. Recordemos además que si de barbarie hablamos, no podemos eximir a los “cultos” europeos que se dedicaron a robar recursos en nuestro continente, a violar mujeres y crucificar nativos. Con lo cual Verónica, no quieras hacer parecer que los únicos que cometen iniquidades son los representantes de la cultura afro mientras a la contraparte católica la consideras poco más que santa, porque la historia prueba que hay dolor tanto de un lado, como del otro.
    No absoluticemos. Estoy en contra de la suciedad, el irrespeto y el sacrificio de animales, pero no absoluticemos pues de ahí al racismo hay un paso.
    Se necesita una visión más neutral, objetiva de los procesos histórico- religiosos para tocar tema tan sensible, sin caer en el: “yo soy bueno, tú eres malo, y todos felices”
    Luego la frase del artículo : “Imponer el fruto, pernicioso además, de una creencia”, me retrotrae a la imposición que el cristianismo ha hecho de su fe en todas partes del mundo, y con métodos para nada ortodoxos (los procesos de evangelización de pasados siglos por ejemplo dan “fe ” de ello) pero de eso no hablas Verónica, no? No considero eso espiritualidad, sino todo lo contrario.

  • el 15 octubre, 2014 a las 12:32 pm
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    Estoy de acuerdo que la definición de “racismo” que se deja entrever en este artículo no es la más feliz, pero eso no invalida los otros puntos desarrollados aquí. Tampoco noto una actitud racista en este escrito, en lo más mínimo.

    Aquí mi modesta propuesta de lo que pudiera hacerse:

    Como primer paso, prohibir el sacrificio de animales (o la práctica de dejar sus cadáveres) en sitios públicos, exigiendo que dichos ritos, justificados por la religión, se hagan en hogares y que todo residue de dicha práctica se deje en sitios designado para ello, lugares alejados de la ciudad, digamos. Como segundo paso, exigir que todo sacrificio se adhiera a un estandard mínimo de “no crueldad”, que pudiera hasta definirse dentro de la misma comunidad Yoruba, y aprobado oficialmente. Como tercer paso, llegar a un consenso que prohíba estrictamente todo sacrificio animal, de forma “ecumenica”, como se dice aquí.

    No veo eso imposible y tampoco lo veo racista…

  • el 15 octubre, 2014 a las 11:34 am
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    Verónica, con todo respeto y sin ofender, cuál es tu propuesta concreta entonces? ahh! y una aclaración: “el racismo se define como un fenómeno fundamentalmente social y moderno, como un conjunto de ideologías, pre-conceptos, estereotipos y prejuicios que tienden a segmentar al conjunto humano en supuestos grupos que tendrían características comunes entre sí (y jerarquizables entre los distintos grupos), cuya explicación radicaría en una supuesta herencia genética. Es pues una forma de discriminación centrada en diferencias biológicas, reales o imaginarias, que se hacen extensivas a signos o indicadores culturales o religiosos” (INADI 2005).
    Agrego algo más definido por el INADI: “Hay una lógica discursiva que a modo de fórmula está presente en todo discurso racista: la representación negativa de los otros y la autorepresentación positiva del nosotros”.

    La intolerancia y la estigmatización ( “lo blanco” europeo “civilizado” frente a “lo negro” africano “salvaje) es una característica innnegable de racismo. Personalmente pienso que TODOS somos racistas, y prejuiciosos, nadie se salva, con lo cual hay que tener mucho cuidado con el trasfondo real y las intenciones reales que hay por detrás de una nota Verónica. Slds cordiales.

  • el 15 octubre, 2014 a las 11:00 am
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    Suscribo hasta la última coma de lo que dice Verónica. El que quiera comer su catibía religiosa (yo como catibía atea), que lo haga sin invadir el espacio de los demás. La semana pasada, frente a mi casa, los nuevos inquilinos de una vivienda parece que hicieron un acto de “iniciación” o de “limpieza” de su nueva morada y, entre otras cosas estúpidas y deleznables, sacrificaron a dos pollos, envolvieron los cuerpos en papel periódico y los arrojaron al basurero que estaba a unos metros (un lugar horrible). ¿Por qué tengo que ser parte de esa porquería? Por otro lado están los llamados “toques de tambor”; el otro día tuve que soportar uno (en otro lugar) hasta bien entrada la madrugada, y no es la primera vez (me temo que tampoco la última). ¿Por qué tengo que tolerar también esa porquería? Si por rechazar todo eso en tales condiciones soy un racista, eso significa entonces que el racismo debe ser elevado a la condición de deber cívico. ¿Por qué tengo que convivir con ese tipo de gente? Poco a poco estoy empezando a aceptar el principio de la guettoización. Según sus visiones y aspiraciones la gente debería vivir con sus comunes e impedir la entrada de “cuerpos extraños” en su propio guetto. Sé que esto conlleva peligros, algunos realmente intolerables, pero coño, yo estoy harto de vivir rodeado de gente “piso e’ tierra” y tener que resignarme a ello.

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