Escribir para Havana Times

Por Verónica Vega

HAVANA TIMES – Cuando me preguntan por qué no hago más periodismo, solo puedo responder: porque escribir sobre Cuba es un ejercicio devastador.

Hoy tropecé con estas fotos y comprendí lo inocentes que éramos cuando escribíamos sobre el país que queríamos, y hasta intentamos construirlo, sin pensar que eso representaba una guerra.

Las imágenes representan el colectivo de Havana Times. Nos reuníamos cada seis meses, era una fiesta encontrarnos, hacer una merienda y descubrir cada vez, cuánto se dilatan las conversaciones serias entre cubanos, porque todo va matizado con eternos chistes y risas.

Ese sentimiento común que nos une, en esta especie de complicidad tácita, que no consigo encontrar en gente nacida fuera de esta Isla.

No sé si es por vivir en un estado enrarecido donde la censura se acepta como mal de nacimiento, o si es por las soluciones increíbles, surrealistas, a tantas carencias. O por la condición dual de expansión y claustrofobia que concede vivir rodeados de un mar azulísimo, cuya presencia produce esta simultánea sensación de expectativa y tragedia.

Miro las fotos y cuento a los que han emigrado. Sé que el desplazamiento es natural en toda sociedad, grupo, familia, pero ese movimiento en Cuba es forzado, impuesto por la falta de perspectivas. En ese sentido, entonces, las fotos de este colectivo representan la historia del país entero, de todas las generaciones posteriores a 1959.

Muchos se van por presiones políticas, sabiendo que no pueden volver. Otros, que no tienen impedimentos para entrar, argumentan que cada vez que regresan encuentran todo peor, y empiezan a experimentar una extraña ruptura entre el país mental que añoran y el real, donde la consideración que se impone (pasando por la resistencia y el desgarro emocional), es que aquí ya no hay nada que salvar.

No puedo ponerme en el lugar de los que han emigrado por más que haya vivido el exilio de algún modo por el desmembramiento de mi propia familia, y de todos los grupos con los que me involucré y desarrollé algún sentido de pertenencia. Ninguno existe ya, y al menos la mitad de sus miembros optaron por el exilio.

Entiendo a quienes me miran como si estuviese parada sobre una tabla, en medio del mar, mientras viene una tormenta y todos los que me rodean se van en embarcaciones sólidas.

Entiendo la desesperanza. El 11 de julio derrumbó de un solo golpe todas las utopías que habían estado gestándose de manera natural en la sociedad civil con propuestas espontáneas para reestructurar un sistema absolutamente ineficiente y cuya disfuncionalidad nos afecta a casi todos.

La respuesta ha sido: NO. Para los artistas, los periodistas independientes, los cuentapropistas, los animalistas, la comunidad LGBT, la oposición. No podemos contribuir al mejoramiento de nuestra propia sociedad. Por tanto, no podemos pertenecer. El único derecho que nos conceden es presenciar pasivamente la destrucción de todo lo que amamos, de todo lo que nos importa.

Ser cubanos nos convierte entonces en portadores de una enfermedad congénita que nos corroe por dentro en forma de progresiva y crónica tristeza.

Un estado general que se ha establecido en el aire de esta Isla. Se inhala ya con la respiración y es parte de la realidad que compartimos, como el mismo paisaje, o como el clima.

Pero la pregunta que surge es: ¿cuánto se puede soportar la tristeza?

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Veronica Vega

Verónica Vega: Creo que la verdad tiene poder y la palabra puede y debe ser extensión de la verdad. Creo que ese es también el papel del Arte, y de los medios de comunicación. Me considero una artista, pero ante nada, una buscadora y defensora de la Verdad como esencia, como lo que sustenta la existencia y la conciencia humana. Creo que Cuba puede y debe cambiar y que sitios como Havana Times contribuyen a ese necesario cambio.

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2 thoughts on “Escribir para Havana Times

  • Esta frase suya lo dice todo: “El único derecho que nos conceden es presenciar pasivamente la destrucción de todo lo que amamos, de todo lo que nos importa.”

  • Hermoso y objetivo análisis el tuyo, es difícil aceptar otros criterios, pero la realidad es más fuerte. Lamento la pérdida de todos aquellos que se fueron y que eran colaboradores de HT, de la revista que formo parte, pero todo en la vida es cambio, eso es innegable.
    Como siempre, con tu sabia escritura. Gracias por volver.

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