Verónica Vega

Foto: Byron Motley

HAVANA TIMES — Un reciente artículo del periódico Granma aborda la crisis de natalidad que enfrenta nuestro país y expone las medidas implementadas en este sentido por el Ministerio de Salud Pública.

Medidas tales como proveer de mayor información a la población fértil, especialmente a la adolescente, sobre la viabilidad de planificar los embarazos y no usar el aborto como método anticonceptivo, causa fundamental de infertilidad en años posteriores.

Pautar la concepción mediante contraceptivos confiables, preferiblemente orales o inyectables (más seguros que los dispositivos intrauterinos). El texto también enfatiza la urgencia de que los adolescentes tengan una actitud responsable ante la sexualidad, que incluye el uso de condón para prevenir las infecciones de Transmisión Sexual.

Por supuesto que en tales medidas no hay nada reprochable. Lo que me pregunto es cómo podrían adolescentes o personas fértiles en general planificar gestaciones en un panorama económico inmutable.

Cómo fructificarán esas disposiciones en un país cuya juventud no puede planificar un salario que no sea simbólico, una vivienda después del matrimonio, un espacio propio para criar sus hijos.

Como si la situación demográfica actual no fuese resultado más que de la inconsciencia. Nunca de la decepción, de la imposibilidad. Como si la abrumadora mayoría de los adolescentes no tuviera fijos sus ojos en esa delgada línea sobre el mar y el promisorio “más allá”.

No dudo que pueda inocularse la fe desde una consulta de fertilidad, pero una vez que la pareja salga de ella necesitará mucho más para cimentar el futuro de ese niño.

Si además se considera el detrimento plausible de nuestras escuelas y las borrosas perspectivas que garantiza la educación (con o sin una carrera universitaria), me temo que una actitud realmente responsable en las parejas reduciría aún más la natalidad en la isla.

La que se mantiene es justa porque el cubano es en general imprudente, soñador y confía en su eterna facultad de improvisación. Muchos de los embarazos accidentales que por una u otra razón terminan en nacimiento tienen que ver con esa ingenuidad.

Recuerdo ahora una niña que conocí, quien al ser preguntada sobre qué quería estudiar, sorprendió a sus padres con esta respuesta: “Yo quiero estudiar extranjera”. Es decir, quería graduarse de extranjera, pues a sus escasos cuatro años había observado la diferencia entre los turistas y los cubanos.

Qué triste conclusión (por demás irrefutable), en un ser que recién comienza a percibir su entorno.

No es un secreto que un alto porciento de los matrimonios se separan por conflictos que provoca la convivencia forzada, el hacinamiento, y el prolongado espejismo de empleos que no pueden sostener un hogar. Cuando la miseria entra por la puerta- reza una sentencia popular- el amor salta por la ventana.

Como me pasa siempre con la televisión cubana, el artículo de Granma casi logra convencerme de que estoy en otro sitio. En un país donde las condiciones económicas y sociales son idóneas para la reproducción. Solo falta que la gente acabe de darse cuenta.

Veronica Vega

Verónica Vega: Creo que la verdad tiene poder y la palabra puede y debe ser extensión de la verdad. Creo que ese es también el papel del Arte, y de los medios de comunicación. Me considero una artista, pero ante nada, una buscadora y defensora de la Verdad como esencia, como lo que sustenta la existencia y la conciencia humana. Creo que Cuba puede y debe cambiar y que sitios como Havana Times contribuyen a ese necesario cambio.

2 thoughts on “En Cuba: Tener o no tener… hijos

  • Verónica,

    Es muy triste pasar por la vida sin dejar nada. Si en Cuba no encuentras las condiciones para florecer y dar fruto, debes buscarlas fuera.

  • Trágico el asunto y a la vez me sacaste la risa con tu observación final. Los medios nos cuenta sobre otro país. Tienes toda la razón. El enfoque sobre la fertilidad, pero también sobre las actitudes marginales se piensan al margen de las condiciones económicas políticas y sociales de los cubanos. Nuestros dirigentes son muy hegelianos, todo lo depositan en la consciencia que se desarrollará ella misma y resolverá los problemas .Mientras, la represión es la única alternativa porque en definitiva las conductas marginales han surgido a causa de “la nobleza de la revolución” dice nuestro presidente.
    El hegelianismo está acabando con nuestros dirigentes.
    Te felicito Verónica por tu lucidez.

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