El país peligrosamente inmediato

Verónica Vega

Chatterton de Henry Wallis recrea el suicidio de un joven poeta.
Chatterton de Henry Wallis recrea el suicidio de un joven poeta.

HAVANA TIMES — En Cuba, donde el exilio es un tema de actualidad desde hace décadas, se suele pensar que la solución a los problemas más graves está en un pasaporte, una visa… o una balsa.

Sin embargo, la muerte es un país más inmediato que cualquier otro, y en situaciones extremas es posible caer en despeñaderos mentales que inducen a elegir un atajo al fin de todo, al menos desde un punto de vista materialista.

Hace unos meses conocí a un joven que durante el servicio militar (obligatorio en Cuba para varones), había intentado suicidarse cortándose las venas.

Considerar o no el suicidio como opción viable, suele ser un indicativo de salud mental, y esto es cuestionable, pero peor es creer que el adaptarse o no al servicio militar determina la capacidad psíquica de un ser humano y, por extensión, su sana inserción en la sociedad.

El sistema militar requiere de una vocación sincera, y aun tratándose de una experiencia transitoria, demanda características psicológicas que si acaso coincidirían con las que permiten triunfar en una prueba de supervivencia básica, al estilo de “sálvese quien pueda”, valoración donde los rasgos que hacen realmente “humano” a un hombre, quedan excluidos.

Este joven tiene una inteligencia fuera de lo común, la carrera de Química que estudiará se la ganó mediante un concurso, y crea mapas de ciudades imaginarias que impresionan por la complejidad y precisión de su diseño.

Tiene en la mirada una tristeza también inusual, ese hastío o inquietud por la causa y destino de este devenir, muchas veces incontrolable. Ahí, en esa sala de psiquiatría, atestiguando varios casos similares, me pregunté por qué la inmolación es un recurso dramático tan sublimado en el arte, a pesar de su violencia.

Uno de los suicidios mas famosos Romeo y Julieta, version de Zeffirelli
Uno de los suicidios mas famosos Romeo y Julieta, version de Zeffirelli

Suicidios famosos como el de Romeo y Julieta, se han convertido en el símbolo del fracaso de la sociedad, y no del fracaso del individuo ante el reto de la existencia.

En la novela “Las olas”, Virginia Woolf hace que Rodha se suicide como lo hizo ella misma 10 años después, ahogándose: “Podríamos caer y reposar sobre las olas. El mar golpeará en mis oídos. Los pétalos blancos se oscurecerán al contacto del agua marina. Flotarán por un instante y después se hundirán. Seré arrollada por una ola, otra me llevará sobre sus hombros. Todo se derrumba como una catarata gigantesca en la que me siento disolver…”

Pero la muerte real de la autora, que llenó de piedras sus bolsillos y se internó en el río Ouse, debió ser una experiencia aterradora, carente de todo romanticismo.

Hubo una actriz (no recuerdo el nombre), que ingirió una sobredosis de píldoras. Ataviada y tendida en la cama, planeaba pasar del sueño físico al eterno, ser hallada (y recordada) así. Pero la reacción de su organismo la llevó a expirar con la cabeza inclinada sobre la taza del baño, vomitando.

Solo es preciso conocer la resistencia natural de un cuerpo a la destrucción. Hasta en los casos de eutanasia se requiere de asistencia, conocimientos y recursos, para que el tránsito ocurra del modo menos doloroso posible.

La idealización puede tener consecuencias fatales. “Las cuitas del joven Werther”, epistolario de un amor no correspondido devenido en suicidio, fue responsable de la llamada “Fiebre de Werther”, una moda en Europa al estilo de la ropa que usaba el personaje, y el suicidio de, al menos, unos dos mil lectores.

Lo contradictorio es que aunque la obra refleja un amor frustrado experimentado por Goethe en su juventud, el autor hizo morir a su personaje mientras que él sobrevivió a la vivencia, lo cual constituye un ejemplo mucho más grande.

En su autobiografía “Antes del fin”, el argentino Ernesto Sábato escribe: “Recibo cantidad de cartas de muchachos que se sienten al borde del abismo, no solo de nuestro país sino del mundo entero. Como la de aquel adolescente de diecisiete años que había leído mis novelas y me escribió desde una ciudad del interior de Francia. Me hablaba de Rimbaud en una misiva hecha a mano, con tumultuosa desesperación. Me aterró porque presentía que podía llegar a suicidarse, ya que este drama es universal. Los chicos me hablan de sus tristezas, de las ganas de morir, me cuentan también cómo se aferran a Martín y a Hortensia Paz, porque los ayudan a resistir esta vida atroz y despiadada”.

Martín y Hortensia Paz son personajes de su novela “Sobre héroes y tumbas”, pero tan de carne y hueso que no solo temen, dudan, sufren, sino que también luchan por no naufragar.

Yo he tenido depresiones tan serias como cualquiera e ignoro por qué la viabilidad de la muerte nunca ha constituido una tentación; sin embargo, he usado el suicidio en mis ficciones literarias, intentando explorar por qué en ciertas situaciones o psiquis o hasta en ciertas edades, puede parecer tan fascinante.

Y creo que no solo por la posibilidad objetiva de poner fin a todo, sino justo por lo contrario. Así como tenemos la precognición de esos súper poderes mentales que la ciencia atribuye al cerebro, en caso de poder desplegar todo su potencial, también intuimos que lo que nos provee de existencia no muere, por ser una manifestación de energía, y esta, como tanto se afirma, ni se crea ni se destruye: se transforma. Entonces, la muerte intencional se convierte en la vía para ponerlo a prueba. Para explorar si existen límites o no, tal como se hace cuando se juega un videojuego en primera persona.

3. Millais _ Ofelia, otro suicidio famoso de la literatura
Millais Ofelia, otro suicidio famoso de la literatura

Cuando hablé de este tema con el hacedor de mapas imaginarios, le dije que puede matar su cuerpo, pero ni siquiera muerto dejará de pensar, y el motivo esencial de su angustia es precisamente mental. Y si la conciencia es la causa del sufrimiento, también lo es de la felicidad más plena, pues ambos estados se perciben a través de los mismos sentidos psíquicos.

La única aniquilación útil es la del “ego”, que constituye una falsa identidad. Y es una mutación que se logra con específicas disciplinas, mediante el manejo a voluntad de la atención. Tal auto-control permite que se puedan soportar duros padecimientos físicos o morales sin la agonía que representaría en una mente común. Este es el significado de la exhortación cristiana: “Aprende a morir para que puedas empezar a vivir”.

Como este joven no tiene dirección de email ni teléfono, usamos excepcionalmente el móvil por razones lógicas y establecimos el correo postal como vía de comunicación. Planeamos vernos en cuanto pueda venir a La Habana, ya le dije que quiero conocer su pueblo. Él afirma que ha encontrado en nosotros los amigos que lo ayudan a vivir. Nos escribe cartas largas y profundas. Me alegró saber que se lanzó al reto de escribir una novela de fantasía heroica.

Los cubanos somos expertos sorteando las carencias, así que cuando me atormenta la idea de que está atravesando una crisis, le envío un sms. Si él no tiene saldo responde con una llamada perdida y es la señal victoriosa de que sigue ahí, dispuesto a enfrentar la vida, con la vida.

Veronica Vega

Verónica Vega: Creo que la verdad tiene poder y la palabra puede y debe ser extensión de la verdad. Creo que ese es también el papel del Arte, y de los medios de comunicación. Me considero una artista, pero ante nada, una buscadora y defensora de la Verdad como esencia, como lo que sustenta la existencia y la conciencia humana. Creo que Cuba puede y debe cambiar y que sitios como Havana Times contribuyen a ese necesario cambio.



2 comentarios sobre “El país peligrosamente inmediato

  • Umhhhh…nadie comenta…Hay un “ñao” de altos quilates al suicidio…Vero, espero que no estés deprimida hasta ese extremo…Saludos

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  • El tiempo pasa..La pelona se me acerca y Veronica con estos truenos

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