El delito de ser próspero en Cuba

Verónica Vega

Dulcería La Fontanella.  Foto: https://lamalaletra.wordpress.com
Dulcería La Fontanella. Foto: https://lamalaletra.wordpress.com

HAVANA TIMES — Cuando veo que la desgracia en forma de ley cae sobre un cuentapropista, me pregunto qué habría sido de Rockefeller o Carnegie si hubieran nacido en esta isla después de 1959.

Porque sin obviar la falta de escrúpulos con que manejaron sus sueños millonarios, ante los cuales los individuos eran piezas de ajedrez barridas de un manotazo, hay que reconocer que desarrollaron el mundo con empresas que empezaron casi desde cero.

Leyendo un post del pasado 21 de enero en Diario de Cuba, “Auge y caída de la Fontanella”, me entero de una repostería en Nuevo Vedado cuyos cakes eran solicitados en todo el país y hasta por embajadores, que naufragó debido al interés particular de un vecino, alto oficial del MININT.

Los argumentos oficiales enunciados fueron “violaciones en la licitud de la obtención de materias primas para la confección de los dulces y el pago de impuestos por trabajadores contratados”.

Pero es sabido que al autorizar la aventura cuentapropista, una de las paradojas consistía en que el Estado no garantiza los insumos para ninguna empresa privada; el cómo se las arreglan los propietarios sólo trasciende si el negocio “florece” demasiado.

El autor del post de marras apela al testimonio de empleados que no dan su nombre (el dueño, por supuesto, tampoco accedió a ser entrevistado), sin embargo las arbitrariedades del caso son más dignas de crédito que de suspicacia. Porque para eso (y con el consentimiento del pueblo) se penalizó la prosperidad hace décadas, y se instituyó la vigilancia cederista. Para exacerbar la envidia colectiva y el morbo ante la vulnerabilidad del que insiste en tener éxito material.

Cuando hace un tiempo se intentaron revitalizar las consignas socialistas, con ese aire enrarecido donde de pronto cabían los adjetivos “próspero” y “sustentable”, yo no conseguía borrar el tono capcioso con que en la secundaria, a través de una asignatura llamada Fundamento de los Conocimientos Políticos, nos hablaban del capitalismo, de la propiedad privada y de algo llamado “negocio” que casi sonaba a “delito”.

Si uno tiene en cuenta que la riqueza del planeta está tan mal distribuida y, mientras los millonarios comen y cagan oro, literalmente, hay gente que literalmente muere de hambre, la ilimitada avaricia humana bien podría adquirir el rango de crimen.

Pero lo triste es que en casos como estos, los mismos que tanto temen a la prosperidad ajena, gozan de privilegios nacidos de un origen mucho menos inocente.

Si hay algo que se añora en Cuba es una calidad sostenida en las ofertas culinarias. Las buenas iniciativas atraen mucho la atención pero casi siempre terminan defraudando a los clientes. Ese sentido del respeto al consumidor y sobre todo, del respeto a sí mismo, ha sido tan largamente maltratado con las estrategias de la “meritocracia” y la solapada tolerancia a la corrupción, que muchas empresas privadas terminan perdiendo prestigio y público por recurrir a las trampas de la estafa.

Lo curioso es que esos celosos guardianes de la miseria no se tomen jamás la molestia de denunciar los negocios donde se traicione la credulidad del cliente con ofertas adulteradas. Burlar al cubano de a pie con productos infames no es tan mal visto como prosperar a costa de un trabajo serio. Después de todo, el cuentapropista que haga esto solo estará remedando a los comercios estatales, donde no hay garantía de calidad ni en las cafeterías en divisa: es un secreto a voces que se filtran productos caseros bajo el sello de marcas registradas.

Qué pena por los clientes de “la Fontanella”, que perdieron una opción fiel a las demandas del paladar y a la confianza. Y qué pena que el mismo propietario haya elegido el silencio ayudando así a sepultar la injusticia.

Veronica Vega

Verónica Vega: Creo que la verdad tiene poder y la palabra puede y debe ser extensión de la verdad. Creo que ese es también el papel del Arte, y de los medios de comunicación. Me considero una artista, pero ante nada, una buscadora y defensora de la Verdad como esencia, como lo que sustenta la existencia y la conciencia humana. Creo que Cuba puede y debe cambiar y que sitios como Havana Times contribuyen a ese necesario cambio.


6 thoughts on “El delito de ser próspero en Cuba

  • el 9 febrero, 2015 a las 3:34 pm
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    Muchas gracias bobo de Abela por tu propuesta, ojala que los encargados por el gobierno para revisar HT eleven tu sugerencia, aunque no te dieran el crédito con tal de que la pusieran en practica.
    Sería como si se abriera el cielo!!! Que tu idea se expanda mágicamente a las mentes de toda la oficialidad!

  • el 6 febrero, 2015 a las 12:44 am
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    Rockefeller o Carnegie se hubieran ido de Cuba….

  • el 5 febrero, 2015 a las 9:58 am
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    La ecuación es bien simple, el dueño del negocio “no se puso pa’ la cosa con los milicos”; esa vaina es así, quien no sepa de negocios que no se meta, acá gran parte de la vida pública se logra por el andar de la corrupción, el resto es “resolver”…

  • el 5 febrero, 2015 a las 8:00 am
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    Muy buen post Verónica es una imagen muy concreta y real del resultado de las políticas estatales , de esas que el gobierno se ufana como “socialismo”. Lo de próspero le falta el complemento “para los altos cargos militares de las FAR y el MININT la familia Castro sus amigos y colaboradores.
    La dulcería no pertenecía a este grupo así que cayó en desgracia.
    El cuentapropismo nace con el pecado capital de altos impuestos(regresivos) ¡la ausencia de mercados mayoristas! por lo tanto ya prohíbe indirectamente la actividad porque la vuelve ilegal y un ejército de controladores que todos piden comer por lo tanto hacen chantajes.
    Por más que se la dicho al gobierno por sus propios economistas cubanos que esto es un disparate, sigue la política sin cambios y el flamante exministro Jose Luis Rodriguez, muy en línea con el gobierno que le da de comer y menos comprometido con su profesión ya declaró que “el socialismo próspero” no es un socialismo de mercado, sino algo que no define porque para ello hay una Comisión que hace 5 años estudia secretamente cómo se le va a llamar a este engendro.
    Ya sabemos que el restaurante la Pastora, en el MORRO pasó de estatal a cooperativa pero dirigido por otro militarote que nadie sabe cómo tenía 16 ,000 cuc para invertir y apropiarse de la cooperativa. Ese monto era la exigencia de inversión por parte del estado para pasar de estatal a cooperativa.
    Verás que la dulcería ahora cerrada, renacerá, esta vez dirigida por otro militarote quizás hasta el mismo que la persiguió, que de pronto tiene una inversión de miles de CUC y que no será sometido a ninguna Contraloría de la República como tampoco lo fue la Pastora y aquí tenemos otro ejemplo de que el capitalismo que se propulsa en Cuba sin mencionarlo es para los militarotes, la familia de los Castro y sus colaboradores y amigos. Iniciativa privada abierta para “los de arriba” y chinchales de subsistencia para el resto de la población. Así de claro, pero como la opinión pública está amordaza pues las cosas suceden y los ciudadanos o no se enteran o no pueden denunciarlo por las represalias.

  • el 4 febrero, 2015 a las 4:00 pm
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    Por eso Cuba está tan jodida!, detrás de cada persiana puede espiar un chivatón . El “oficial” jodió el negocio de la dulcería, de paso jodió el salario de los empleados, de paso jodió a los que consumían los dulces; pero él no se jodió, tiene aseguradas sus prebendas. Al “oficial” no le importa que en las dulcerías estatales lo que venden al pueblo es una m…..; si Rockefeller y Carnagie hubieran nacido en Cuba después de 1959 de seguro (como eran tipos brillantes) se largaban pa´l carajo a otra parte en donde poder desarrollar sus iniciativas.

  • el 4 febrero, 2015 a las 10:06 am
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    No se cuantos siglos necesitan los ideólogos del castrismo para entender la simple ecuacion, que para que un país sea prospero necesita que una masa suficientemente critica de sus ciudadanos sean prósperos.

    Y que el Estado tiene la misión de crear políticas que propicien un ambiente generador de riquezas e iniciativas de todo tipo entre la población. Después que le pongan el cartelito político e ideologico que se les antoje.

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