Tal vez hay que botar un millón

Verónica  Fernandez

Cojimar, La Habana. Foto: Caridad

Hace unos días fui a un supermercado, aquí en mi localidad, Cojimar, reparto ubicado al este de la Ciudad de la Habana, pues tenía 5 CUC (moneda dura, peso libremente convertible de Cuba) que los había guardado con mucho amor para cualquier necesidad imperiosa que se me presentara en relación a la alimentación.

Ese fue un día que no tenia absolutamente nada que pudiera cocinar en la casa y saqué del baúl de los recuerdos aquel billete que iba a constituir mi salvación. Recuerdo que llegué temprano del trabajo y me dirigí a este supermercado que generalmente presenta un buen surtido de carne fresca.

Yo iba en busca de comprar alguna ración de pollo y me apresuré en llegar, pues tenía que regresar a la casa para ponerlo a cocinar y quería comer temprano. Al acercarme al lugar, lo encontré muy desolado, pues siempre está concurrido y me extraño muchísimo esa imagen; luego, miré mi reloj para verificar que no me había equivocado con la hora y que debía estar abierto.

Cuando me personé en el lugar, me di cuenta que estaba abierto, pero que las neveras de productos cárnicos estaban totalmente vacías y no había nada de nada.

Le pregunté a la empleada lo que sucedía y me respondió muy tranquilamente que hacia más de 15 días que las neveras estaban rotas y no habían venido a arreglarlas y además, que habían traído mercancía, pero no las habían podido recibir por esta situación.

Le volví a preguntar que para cuando estarían arregladas y me viró la cara y entró a un supuesto almacén que tienen en la parte de atrás.

Quise decirle tantas cosas que me quedé pasmada en el mismo lugar; sin embargo, me percaté que no valía la pena discutir con ella, pues en realidad son sus jefes, la dirección de esta institución la que tiene que exigir ante todo, el buen trato al público aunque no sepan o no tengan la respuesta y por la otra parte, la gran falta de gestión  y de responsabilidad en darle solución inmediata a los problemas que afectan directamente a la población.

En el camino hacia la casa, bastante molesta, por cierto, me iba haciendo muchas preguntas, las que se hacen a diario miles de personas como yo, a las que les debe haber sucedido también esta misma situación.

¿Cómo es posible que un supermercado donde se compra solamente en CUC, se rompan todas las neveras al mismo tiempo, que no hayan productos cárnicos para vender por más de 15 días y se maltrate al público?

¿Se entiende que al cabo de tantos años de Revolución sigan sucediendo estos hechos?  ¿Quién es el culpable?  ¿A quién hay que exigirle?  Me vino a la mente la definición del concepto de Revolución dada por Fidel en que dice:…….Revolución es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos……”

Se nos hace muy difícil a cualquier trabajador cubano que con nuestro salario podamos ir a comprar a este tipo de tienda en CUC, pues nuestro salario es en pesos cubano, otro tipo de moneda que equivale que por cada 25 pesos cubanos podamos tener 1CUC, pero si a esto se le suma que el salario medio equivale a 18 CUC, denota evidentemente, que hay que hacer tremendo esfuerzo por tener al menos 5 CUC disponibles para casos como este.

Sin embargo, aun con el dinero en la mano, no pude resolver la situación en aquella tienda u otra porque la oferta no se corresponde con la demanda.

Lo que sé es que esta Revolución se hizo sobre la base de la repetida frase martiana de: Con Todos y para el Bien de Todos.  Hay que darle solución de una vez y por todas a estos severos problemas, pero de forma inmediata.  Quizás habrá que botar a un millón, pero lo que tiene que estar muy claro es que los que se queden sepan estar a la altura de estos tiempos.

Veronica Fernadez

Veronica Fernandez: Naci en el pueblo de Regla, al otro lado de la bahia de la Habana. Muchos reglanos, huyendo de la contaminación de la refinería de petróleo, tradicionalmente han ido a vivir en Cojimar. Asi hizo mi familia cuando apenas cumplí cuatro años. Desde niña he sentido atracción por las artes y las letras. La poesía y el ensayo son mis predilectos. Tuve la dicha de estudiar Filología en la Universidad de la Habana con profesores de tallo mayor. Como Capricornio, me encanta la organización, la madurez de las personas, lo romántico de la vida y el desinterés, medula espinal de estos tiempos. Disfruto la comida criollo (arroz blanco, frijoles negros, pork y yuca con mojo) y la italiana, el chocolate y tomar un mojito en el casco histórico de mi ciudad.

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