No se puede andar con rodeos

Verónica Fernandez

Apartamentos construidos por las micro brigadas. Foto: Irina Echarry

A veces, me decepcionan tantas cosas que no quisiera escribir. Después, vuelvo a tomar mi ritmo y retomo mi escritura para Havana Times, lo que me reconforta espiritualmente.

Hace poco tiempo, me encontré con un amigo que está trabajando desde hace 12 años en una microbrigada estatal y aun, ve muy lejana la posibilidad de obtener su vivienda legalmente.

Como él, existen muchas personas a nivel nacional que por no tener un lugar donde vivir, han tenido que hacer dejación de su trabajo para entrar en esta empresa, teniendo que trabajar directamente en la construcción.

Mientras están en esta microbrigada, lo mismo reparan o construyen viviendas para médicos, militares y organismos principales del estado, como construyen hospitales, policlínicos, hoteles, parques y cuanta labor se les encomiende.

En esta faena pasan y pasan los años y su situación continua siendo la misma que el primer día en que entraron a esta microbrigada con una gran carga de esperanza y un objetivo cercano.

Después de 12 años de arduo trabajo, me comenta que ya esta derrumbado, cansado, con una peor situación familiar- por supuesto- y ahora, sin esperanzas. Existe un refrán que dice que la esperanza es lo último que se pierde, pero personas como él, ya no pueden tener ni ese último aliento de esperanza.

Esta conversación ocurrió uno de esos días grises, calurosos y húmedos como los suele haber en esta época del año en Cuba y me percaté que de esta misma forma estaba su alma, sin reflejar brillo alguno en sus ojos tristes y con gotas de sudor por todo su cuerpo, pues salía de otra de las grandes jornadas a las que ha tenido que enfrentarse día a día como constructor.

Me dijo: he enviado cartas a todas las instancias acerca de mi situación y la de otros compañeros míos y solo nos dicen que no hay terrenos disponibles para que podamos construir nuestras viviendas.  Sin embargo, me argumenta: siempre hay terrenos para construirles viviendas a otras personas que no somos nosotros y basta ya de mentiras, pues no somos niños a los que se les puede engañar.

Según me explicaba mi amigo, el director de esta Empresa de la Microbrigada estatal del municipio la Habana del Este (que se encuentra al este de la capital cubana), solo nos pide producción y producción para poder cumplir con los de arriba, con sus jefes y quedar bien, pero no existe preocupación porque sus trabajadores resuelvan sus problemas y eso aumenta el descontento y el malestar entre nosotros.

Después de este alto en mi camino donde me di cuenta que este hombre estaba ansioso porque alguien lo escuchara, me fui meditando hasta mi casa sobre todo lo que me había dicho y una vez más comprendí que con la mentira no se llega a ninguna parte, que a la gente hay que hablarle con mucha sinceridad y hay que buscar la forma o la manera de resolver los problemas a los trabajadores para que su jornada laboral sea productiva, de frutos y resultados.

No se puede andar con rodeos. También me percaté de la gran cantidad de terrenos que existen en este municipio y no se aprovechan, pues la Habana del Este es el territorio más extenso que tiene la capital cubana y de que cuando se quiere, se puede.

¿Por qué para unos si y para otros no?  ¿Es que acaso, no somos iguales?  ¿Por qué se les priva de este derecho a quienes se sacrifican y lo dan todo, siendo hasta vanguardias nacionales del sector?  Es la famosa ley del embudo, lo ancho para unos y lo estrecho para otros.

La vivienda es uno de los problemas más acuciantes que existen en Cuba y se que el estado ha estado enfrascado en resolver esta situación, pero no se trata solo de esfuerzo y voluntad política de sus gobernantes, se trata de ir todos por el mismo carril, de esos jefes intermedios que son los que muchas veces obstaculizan los verdaderos resultados y contra esos hay que arremeter.

¿Por qué no se toman medidas severas con estos directivos de los organismos que afectan tanto o más que el propio bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba?

Yo digo que muchas veces el bloqueo lo hacemos nosotros mismos desde dentro y que nos escudamos en la situación económica del país para no resolver lo que segura estoy que podemos resolver con un nivel más ágil y objetivo de gestión.

Directivos como estos son los que no pueden seguir existiendo.

¿Hasta cuándo permitir la negligencia, el abuso y la malversación de recursos del estado?  Se exige por los directivos a sus trabajadores cuando hay respeto mutuo, cuando existe moral, pero nunca se podrá exigir producción ni resultados con un jefe desprestigiado ante la masa de trabajadores.

Veronica Fernadez

Veronica Fernandez: Naci en el pueblo de Regla, al otro lado de la bahia de la Habana. Muchos reglanos, huyendo de la contaminación de la refinería de petróleo, tradicionalmente han ido a vivir en Cojimar. Asi hizo mi familia cuando apenas cumplí cuatro años. Desde niña he sentido atracción por las artes y las letras. La poesía y el ensayo son mis predilectos. Tuve la dicha de estudiar Filología en la Universidad de la Habana con profesores de tallo mayor. Como Capricornio, me encanta la organización, la madurez de las personas, lo romántico de la vida y el desinterés, medula espinal de estos tiempos. Disfruto la comida criollo (arroz blanco, frijoles negros, pork y yuca con mojo) y la italiana, el chocolate y tomar un mojito en el casco histórico de mi ciudad.

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