Nada de nada

Veronica Fernandez

One block's Sept. 28 CDR gathering. Foto: Dariela Aquique

Este 28 de septiembre se cumplieron 51 años de la creación en Cuba de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR); organización de masa surgida a raíz del triunfo con el objetivo fundamental de organizar y mantener la vigilancia por el pueblo en cada cuadra del país.

Durante los primeros años de fervor revolucionario fueron cumplidos estos indicadores. Con la caída del campo socialista y la entrada en el llamado período especial, se produjeron acontecimientos que degeneraron la tarea principal de esta organización, la guardia cederista, en una sociedad que sufrió una pérdida de credibilidad y confianza en la organización.

La gente fue poco a poco dejando de asistir a esas guardias nocturnas, ya sea por falta de motivación o credibilidad en la sociedad, entre otros factores.

Hace pocos años, la máxima dirección de la organización cederista comenzó a trabajar en función de lograr su reactivación. Con este fin se fueron realizando campañas mediáticas que desencadenaron en volver a festejar cada aniversario y se entregaron por cada CDR, refresco y dulces para los niños y bebidas, viandas y una cabeza de cerdo para hacer la famosa caldosa, protagonista de esta actividad.

Estos productos eran situados en un determinado lugar a donde acudía la población para su compra a un preció más favorable que el mercado con el fondo recaudado durante el año y otros aportes financieros de los propios cederistas.

En esta ocasión, a más de medio siglo de la creación de esta organización, me informa el presidente de mi CDR que ya no iban a dar absolutamente nada de lo que se venía repartiendo a la población en años anteriores.

Yo me quedé sorprendida al escucharlo, pensaba que estaba bromeando conmigo, pero no, era muy cierto lo que me estaba comunicando. Inmediatamente me dice que por este motivo hay que aportar por cada casa un plato de dulces, croquetas, bocaditos, jugos, etc., pero además, hay que contribuir también con dinero.

Lo miré muy seria y pensé- como se dice en buen cubano- que era una gran metedura de pie y que la orden era que sin dar nada, había que festejar la efeméride fuese como fuese. Esto no me gustó en absoluto, pero tampoco a la mayoría de mis vecinos que bajo protesta, accedieron algunos, otros jamás fueron convencidos.

Durante el VI Congreso del Partido realizado este año, se debatió el tema de las gratuidades indebidas, pero no podemos ir de lo sublime a lo ridículo. Si se quiere hacer un festejo meritorio, ¿por qué no se siguen distribuyendo estos productos al pueblo?

No existe necesidad de que la población cubana por cuestiones como esta, en vez de brindar alegría y celebridad a la fecha, promuevan molestias y disgustos. Estos productos no clasifican en el famoso concepto de gratuidad indebida porque son pagados por el mismo pueblo para festejar cada año el aniversario de los CDR.

Además, ¿por qué estos cambios no se informaron por nuestros medios de prensa? ¿Tendremos en realidad deseos de celebrar la efeméride en las calles cubanas? Un pueblo que se ha sacrificado tanto, ¿merece esto?

Estoy convencida que en vez de sumar adeptos, reste cederistas. Pienso que esta es una de las tantas arbitrarias medidas que se han tomado en los años de Revolución. Se ha reconocido por la dirección del país que han existido muchos errores, pero también se ha dicho que ya no nos podemos equivocar.

Yo estoy segura que nos hemos vuelto a equivocar, pero, ¿quién paga estos equívocos? Es en el pueblo donde repercuten esos errores. ¿Qué trabajo cuesta dar un poco de alegría y felicidad a los cubanos?

Veronica Fernadez

Veronica Fernandez: Naci en el pueblo de Regla, al otro lado de la bahia de la Habana. Muchos reglanos, huyendo de la contaminación de la refinería de petróleo, tradicionalmente han ido a vivir en Cojimar. Asi hizo mi familia cuando apenas cumplí cuatro años. Desde niña he sentido atracción por las artes y las letras. La poesía y el ensayo son mis predilectos. Tuve la dicha de estudiar Filología en la Universidad de la Habana con profesores de tallo mayor. Como Capricornio, me encanta la organización, la madurez de las personas, lo romántico de la vida y el desinterés, medula espinal de estos tiempos. Disfruto la comida criollo (arroz blanco, frijoles negros, pork y yuca con mojo) y la italiana, el chocolate y tomar un mojito en el casco histórico de mi ciudad.


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