Una lección de crueldad consentida

Por Erasmo Calzadilla

Havana Zoo
Zoológico de la Habana

Quiero pronunciarme esta vez en favor de los animales del Parque Zoológico de la Habana, especialmente por los monos que son los que más pena me dan. Hace poco los visité, y lo que vi allí es un espectáculo de lástima y una enseñaza funesta para los niños que los visitan, y cuento ahora por qué.

Encerrados en jaulas de hierro, a mi entender demasiado chicas para estar cómodos, sin vegetación alguna, y llena de pomos plásticos, latas y otros desechos que la gente les tira en peligro para su salud, conviven grupos de chimpancés y otros primates. (Separados por especies).

Aquello apesta, y las heces de los animales se mezclan en el piso con los alimentos. ¿Es normal que eso sea así o se trata de una indolencia de las autoridades? Si los seres humanos, aún contando con prestigiosas instituciones a las que pagamos para que nos protejan, no podemos evitar ser a veces maltratados, ¿qué no sufrirán esos infelices sin amparo?

Por otra parte los padres aprovechan la visita al Zoo para impartir a sus hijos una lección de higiene y puritanismo, e incitan a los chicos a gritar cosas ofensivas a los animales, mientras estos se sacan los mocos o se masturban en aquella podredumbre.

Los monos suelen ser muy creativos y curiosos, pero encerrados allí no se les ocurre otra cosa que merodear por la jaula, acariciar su cuerpo y pedir comida, dando a los niños una imagen de sí desvirtuada. Los chimpancés quizás no entiendan el lenguaje articulado, pero el gestual es obvio que sí, porque frente a la agresividad en coro de los visitantes, responden con gritos y lanzando porquería, llegando a ser esto parte del disfrute de los que yacen más acá de los barrotes.

El Parque no aprovecha la ocasión para educar y sensibilizar acerca de la vida de estos seres, nada se explica allí sobre el país de origen, o sobre el habitad donde naturalmente residen, sus costumbres, las relaciones que mantienen con otras especies, etc., solo se informa, en un escueto cartel, sobre el nombre vulgar y el científico.

Tampoco el público tiene manera de saber algo acerca de los individuos concretos que allí se “exhiben”, sobre historia particular, sus cualidades etc., y en fin nada nos ayuda a identificarnos y a enterarnos que aquel peludo maloliente no es simplemente un bicho raro cazado para satisfacer una curiosidad, sino un animal con identidad propia, un ser que siente y sufre. Y el que lo dude que les mire a la cara no más.

Debiase tener mucho cuidado, porque así como está el zoo, en lugar de promover el interés por la ecología, el respeto a la diversidad, el conocimiento y el amor por los animales, en lugar de ello imparte una funesta lección de crueldad.

Si alguien conoce alguna organización en Cuba o en el mundo desde la cual poder luchar contra esto, por favor avíseme.



Un comentario sobre “Una lección de crueldad consentida

  • Gracias por esto .. Can u iniciar una campana de limpieza y el componente de educ? Es evidente que tanto el zoo y los animales le encantaría.
    solo pregunto, porque en mi opinion, esto es lo que debería ser done. Es possible si todos comienzan con nuestras misma .. otros seguiran

    Respuesta

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