Un premio para Desiderio Navarro

Dimitri Prieto

Desiderio Navarro
Desiderio Navarro

Desiderio Navarro es un personaje sui generis. Un hombre de unos 60 años, nacido en Camagüey, canoso, que nunca terminó sus estudios universitarios. Vive en un edificio, en un remoto municipio de Provincia La Habana, “en el campo,” como solemos decir los cubanos. Su apartamento se parece un poco al mío.

Desiderio Navarro es una leyenda. No sé con exactitud cuántos idiomas sabe Desiderio, pero son unos cuantos. Ha traducido del ruso, del húngaro, del búlgaro, del francés… en total, de 15 lenguas diferentes. Es probablemente uno de los traductores más competentes y esforzados de Cuba.

Desiderio Navarro es un teórico de la cultura. Cuando en Cuba nadie sabía qué es el postmodernismo, Desiderio ya conocía el tema y era capaz de analizarlo en profundidad. Eso sucedía en la década de los 1980. Muchos escritos de Desiderio Navarro se han convertido en clásicos inmediatamente al ser publicados. Entre ellos está su ensayo “In media res publicae,” dedicado a criticar las políticas culturales de la Revolución Cubana desde su triunfo en 1959.

Pero nada de eso es suficiente para caracterizar a Desiderio, la persona que acaba de recibir el 2 de septiembre una de las nominaciones del Premio Príncipe Claus, que otorga la fundación de igual nombre, de Holanda (unos 25000 euros, que ya anunció que utilizaría “para trabajar”).

La fundamentación del premio especifica: “Se honra con este Premio a Desiderio Navarro por su apasionada dedicación a la difusión del conocimiento intelectual crítico sobre las teorías culturales, por su penetrante producción literaria analítica, y por sus destacadas contribuciones a la libertad de expresión y el desarrollo cultural en Cuba.”

Y es que Desiderio Navarro es el fundador y protagonista del proyecto socio-cultural Criterios, que tiene ya más de 37 años y posee un estatus único en la historia de la cultura y la vida intelectual cubana.

Empezando por la misma palabra “Criterios,” en plural: una lanza en ristre contra el monopolio de la burocracia y de los cardenales grises de la ideología de la década del ´70; una ventana abierta a los vientos del cambio que rondaban por el mundo en los ´80, una fuente de superación teórica indispensable para tantos estudiantes, investigadores y críticos a partir de los ´90.

“Criterios” es hoy una revista. Pero hubo un tiempo en que fue solo una página en otra publicación, editada por la UNEAC. No podía ser más en esa época.  El mismo uso del plural en el titulo del proyecto fue objeto de ataques por parte de los burócratas de la ideología. En todo el tiempo de su existencia, “Criterios” ha publicado más de 300 textos de 197 relevantes autores de 30 países. Muy pocos de esos textos son accesibles en otras publicaciones; y teniendo en cuenta la aún precaria situación de la conectividad a Internet en Cuba, se comprende lo indispensable del empeño de Desiderio Navarro.

Recientemente Desiderio produjo un CD de “1001 textos” para estudiantes, distribuido gratuitamente a un centenar de instituciones cubanas. El doble de esos textos se pueden copiar libremente en memorias flash en el Centro Teórico-Cultural Criterios, que al fin ha empezado a existir como un espacio físico en la capital cubana, ocupando uno de los pisos del ICAIC.

Hace un tiempo, asistí a una presentación de Desiderio Navarro en la Casa de las Américas, donde se ponía a disposición del público una maravillosa traducción de un diccionario de mitología compilado en la URSS bajo la dirección del famoso semiótico Yuri Lotman (uno de los referentes constantes de Desiderio).

Desiderio nos testimoniaba sus experiencias de la lucha diaria contra la burocracia, y comparaba la suerte de su proyecto con la que corrió la revista que Lotman dirigía en la Estonia soviética de entonces. Cada número se hacía con la conciencia del riesgo de que podría ser el último. El mismo espíritu, según su principal promotor, era compartido por los contados especialistas involucrados en la redacción de Criterios. Una militancia que los cientos de personas que estaban en la sala hicieron suya al momento, con aplausos, y algunos con lágrimas en los ojos. Solo que no es lo mismo una sala colmada de gente, y encontrarse solo frente a las oficinas de una astuta y pérfida burocracia cultural.

El pequeño staff del proyecto que coordina Desiderio sigue empeñado en su compleja labor. Pero es su personalidad única la que ha sido la garantía. Si en algún lugar del mundo a alguien se le ocurre hacerme la improbable pregunta de si puede existir un movimiento social integrado por un solo individuo, responderé con convicción que sí. Sí, afortunadamente, en Cuba puede existir tal cosa. Sí, lamentablemente, en Cuba hemos pasado por la insoportable necesidad de que existiese tal cosa.

Desiderio Navarro es uno de los más competentes especialistas en materia de políticas culturales en el “socialismo realmente existente.”

Ojalá Desiderio Navarro nos sorprenda con muchos más trabajos: tanto escritos propios como traducciones, o bien con nuevas ediciones de los tan necesarios textos sobre teorías y prácticas culturales. Así nos seguirá demostrando que los títulos académicos por sí solos no valen nada; lo que vale es el compromiso y la laboriosidad. Pero sobre todo deseo que surjan más gente como Desiderio. Y estoy seguro: ese será el mayor premio para él también.

3 comentarios sobre “Un premio para Desiderio Navarro

  • Magnifico analisis Terry conocí de cerca a Desiderio indudablemente su labor de difusión de textos sube el postmodernizmu es impresionante la calidad de sus traducciones en idioma polaco es intachable es una lástima que no haya dejado discípulos para continuar su obra

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