Una historia triste y conmovedora

By Safie M. González

Captura de pantalla de: https://sp.depositphotos

HAVANA TIMES – La historia de Diana es, quizás, una más entre tantas. Pero a mí y a mi familia nos ha tocado vivirla y sufrirla desde muy cerca, ya que es nuestra vecina. Hoy en día Diana tiene 16 años y es huérfana de madre, y se puede decir que de padre también. Su familia es numerosa, sin embargo, cuando más la necesitó, le dieron la espalda.

El padre de Diana le dio su apellido, y se ocupó de ella mientras estuvo con su madre, luego desapareció. Cuando la pequeña llegó a su décimo cumpleaños, la progenitora dejó este mundo, a causa de una muerte súbita.

Enseguida sus tíos y abuela materna comenzaron a disputarse la custodia de la huérfana, más que todo para poder vivir en la confortable casa que tenía. La niña, viendo que a sus tíos y abuela solo les importaba heredar cuatro paredes y unos cuantos muebles, se refugió en los brazos de mi mamá.

Mi madre, una mujer de casi sesenta años, dulce y amorosa, la cuidó durante algún tiempo. Se supo que el padre padecía de una esquizofrenia, y la familia del progenitor, poco sabía de la existencia de Diana.

Finalmente, un tío materno (que hasta el momento se había mantenido al margen) y quizás, la persona más cuerda y preparada para cuidar y ayudar a la pequeña, asumió de manera desinteresada la patria potestad de la niña. La llevó para su casa, prometiéndole un hogar y una educación.

Todo parecía marchar bien, hasta que su tío tuvo una hija y ya Diana era una adolescente para la cual él no tenía paciencia. Y un buen día, hace apenas unos meses, Diana volvió a quedarse sola, hoy con 16 años. Había comenzado a estudiar en los Camilitos, (preuniversitario militar) pero tuvo que dejarlo, pues ahora tiene que comenzar a trabajar.

Por suerte, tiene cuatro paredes y un techo, la casa que su madre le dejara. Mi mamá y yo la ayudamos con algún dinero y hasta con comida, pero nos preocupa su futuro. ¿Qué hace o debió hacer el Estado ante una situación como esta, en un país como el nuestro, donde supuestamente no hay niños sin amparo filial?

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Safie M. Gonzalez

Nací en la década del 80. Amo la naturaleza y a los animales, así como a mi país. Admiro el sacrificio de un pueblo. Me considero una persona sencilla y honesta, por lo mismo detesto las injusticias. Gusto de las artes en general, pero en especial de la literatura, la fotografía y el cine. Creo en el poder de la palabra y en la capacidad del ser humano para cambiar el mundo.

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