Un padre extranjero

Rosa Martinez

Foto: Bill Klipp
Foto: Bill Klipp

HAVANA TIMES — Tengo una vecinita que tiene la gran dicha de tener un padre extranjero. Por favor no se apresuren, no creo que los cubanos valgan menos o son peores, al contrario, de nuestros compañeros pienso igual que del vino: algunos serán machistas, pero son los mejores, porque son los nuestros.

Mi vecina es dichosa, porque tener un papá fuera de Cuba, tendrá sus contra, pero tiene muchísimas ventajas, no solo para la niña, sino también para la madre.

La primera es poder visitar lugares con los que otros pequeños no podrían soñar, tanto dentro como fuera de la Isla, por ejemplo nuestros propios hoteles, lugares históricos y turísticos de otras provincias.

En segundo lugar, desde pequeña Nicky aprendió a hablar dos idiomas, español y francés, pues nació en Francia y estuvo allá hasta los cinco años, y desde que regresó le consiguieron una persona para que practicara su francés y ahora, que tiene siete ya está aprendiendo, el tercero, el que más se habla en el mundo.

En tercero, la cubano-fracesa tiene los juguetes que ni yo misma hubiera imaginado de no haberlos visto en su casa, como una computadora de juguete, un castillo más grande que mi sala, una balsa casi del tamaño de la del hotel Guantánamo y muñecos y muñecas de personajes infantiles en los que posiblemente todavía nadie haya pensado aun.

Por último, mi pequeña amiga es mucho más alta, para su edad, que otros niños, también es muy fuerte y saludable. Mi madre dice que es cuestión genética, que su familia paterna es alta y por parte de madre también lo son.

Pero yo le doy vueltas y vueltas a su fortaleza y tamaño y no hay quien me convenza que esto no se deba a los cereales y a no sé cuántos alimentos más que su padre trae cada vez que la visita.

 

Rosa Martínez

Rosa Martínez: Soy una colaboradora más de Havana Times, profesora universitaria y madre de dos niñas bellas y malcriadas que son mi mayor felicidad. Mis grandes pasiones son leer y escribir y gracias a HT puedo cumplir con la segunda. Espero que mis escritos contribuyan a tener una Cuba más inclusiva más justa. Espero que algún día pueda mostrar mi rostro junto a cada uno de mis posts, sin temor a que me llamen traidora, porque no lo soy.


31 thoughts on “Un padre extranjero

  • el 16 diciembre, 2014 a las 3:17 am
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    Animado el debate…

    Es curioso y revelador, que siendo éste uno de los posts más convencionales de Rosa – al menos en su planteamiento – , haya causado reacción tan abarcadora. Y no es para menos, entiendo, porque debajo de su superficie plana en apariencia subyace una problemática más intensa.

    En época de mis padres, más de un criollo de enraizada prosapia nacionalista resintió la presencia del norteamericano – incluido algún que otro turista tonto y bullanguero -, en ciertos casos porque su persona encarnaba una subodinación nacional al parecer inevitable, o porque su comportamiento hacia los lugareños dejaba mucho que desear de vez en cuando.

    Las vueltas de la historia alejaron a aquellos personajes de nuestras calles, y conste que con los arrogantes, pesados e impertinentes, también se esfumaron los “buenos”.

    Pero resultó que, en otro giro de torniquete, al cabo de los años nuestra Isla se volvió a poblar de extranjeros. Sólo que ahora llegaban de otras procedencias geográficas. Y a diferencia de lo que ocurría con los verdaderos yumas, los de antaño, ahora los nacionales no podíamos mezclarnos con ellos, so pena de recibir un acta de advertencia. Tampoco alojarnos en sus hoteles, visitar los mismos lugares que ellos ni portar en nuestros bolsillos la misma moneda. Peor aún: no podíamos visitarlos en sus países, aunque nos invitaran y sufragaran la estancia, sin antes pasar por una gigantesca máquina de rayos X.

    Ese período – justificaciones aparte – contribuyó como pocos hechos a la realidad de que el criollo desarrollase cierto ánimo de dependencia y subordinación hacia el individuo foráneo. Así, un fenómeno al parecer circunstancial devino perjuicio antropológico de larga duración.

    Por eso hoy lo seguimos sufriendo, a pesar de las recientes aperturas, cada vez que fulanito de tal, que se gana el sustento colocando tornillos en una fábrica de Baviera, o que incluso puede haber estado en el paro por equis tiempo, desembarca en nuestra tierra con un puñado de euros y deslumbra a ese taíno que parece que los años de veda nos fueron sembrando en el alma.

    Sacarnos de cuajo al indígena amante de las lucecitas llevará tiempo.

  • el 15 diciembre, 2014 a las 11:39 am
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    ….una de las cosas que a mi me intriga de este articulo y que al parecer no se ha tomado en cuenta es que la autora ,en su presentacion,dice que es profesora universitaria y madre de dos hermosas niñas….son menos sus hijas que la “francesita” solo porque su padre es extranjero???…considera ella a sus hijas menos inteligentes,menos felices o menos saludables por el solo hecho de tener un padre extranjero???…son peores sus hijas solo porque no tienen una computadora de juguete???….como ya se ha dicho aqui la calidad de vida,la estabilidad emocional, y la felicidad de un niño no dependen de juguetes,ropa y otros articulos materiales…puede que la alimentacion tenga algo mas de influencia en su salud y desarrollo pero creo son mas importantes el interes ,la educacion y el tiempo de calidad que le dediquen los padres,los dos si se puede,al desarrollo de sus hijos….en muchos lugares las computadoras,los videojuegos,los telefonos y la television se han convertido en las niñeras y la mejor compañia para muchisimas niñas y niños de todo el mundo….pero salir a un parque,jugar con ellos aunque sea con una pelota o una muñeca de trapo,dedicarle un tiempo a escuchar lo que piensan o imaginan no los sustituye ninguna computadora,jugute novedoso o aparato electronico por moderno que sea….

  • el 15 diciembre, 2014 a las 10:08 am
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    Gracias isabela, Gracias Miranda. No escribo para complacer a nadie, solo trato de reflejar la verdad de una Cuba cada vez más desigual, cada vez con más problemas y con menos posibilidades de soluciones para los cubanos sin acceso a la moneda dura.

  • el 15 diciembre, 2014 a las 8:40 am
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    Coincido con Miranda: la autora “dejó la bola picando” y de manera muy inteligente generó todo un debate en torno a una realidad….sólo eso. Muy buen artículo, a mi entender, pues todo es según el cristal con que se mire

  • el 15 diciembre, 2014 a las 12:05 am
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    La triste situación es, que extranjero en Cuba significa dicha. El Niño que tenga el amor incondicional de sus padres será un niño dichoso, pero además de todo ese amor, están las cosas materiales, y todo padre quiere llenar de dicha lo mas que pueda a sus hijos, si no hubiese sido así, ningún padre cubano se hubiese largado de Cuba, que aún con todo el amor que le daban a sus hijos, sabían que de seguro iban a ser ” desdichados” en miles de cosas mas. O me van a decir que no?. Ya hasta se ha estudiado el fenomeno de que en Cuba cuando se le pregunta a un niño ¿que quieren ser cuando sean grandes? y te responden que irse para la Yuma. Conclucion: un régimen que ha llevado al cubano aborrecer lo que vive, un régimen que le ha bajado la estima a sus ciudadanos, quitándoles sus derechos para dárselos al extranjero.

  • el 14 diciembre, 2014 a las 11:15 pm
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    de un Frances padre de un hijo cubano
    esta historia es muy parecida a la de mi hijo nacido en La Habana hace 16 años
    este articulo cuenta muchas situaciones que he conocido con mi hijo
    para mi el principal problema es que la ausencia del padre el algo de complicado por la educacion de un nino aunque iba a verlo 4 veces al año
    siempre era una tortura para mi irme y dejarlo en CUBA. Para el lo mismo me acuerdo que cuando preparaba la maleta para irme el se metia dentro para que lo llevo conmigo.
    Es verdad que no lo faltaba nada y como esa nina tenia una computadora con 3 años
    Verdad que el tambien desde 11 anos habla sin acento y escribe 3 idiomas.
    Hoy con 16 años el vive conmigo en FRANCIA (con un PRE (permiso de residiencia en el exterior) estudiando, pero la adaptacion fue para el algo de bastante complicado, acustumbrado al rigor, disciplina y tareas de aqui, aunque antes de venir a vivir aqui lo mandé 3 años a estudiar en la escuela francese de La Habana. Hace 3 años que el vivo conmigo y todavia (aunque sea un alumno brillante) el tiene dificuldad frente a la disciplina, la constancia en el trabajo escolar y el rigor que tenemos aqui.
    Conclusiones: nunca es facil trasladar a una persona de un pais a otro que sea el edad, desculpame para las faltas de ortografia.

  • el 14 diciembre, 2014 a las 7:40 pm
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    En eso estamos clarísimos, en Cuba no hay para escoger y la leche es restringida. Hasta ahí todo Ok. En cualquier parte lo que hacen es tirarse a la calle a exigir mejores condiciones de vida, empleos dignos, para poder criar a los hijos.

    Pero de ahí a que el padre extranjero sea una “gran dicha”, lo siento pero no. En todas partes los hay buenos y malos. Incluso en Cuba los hay que se las ingenian para alimentar bien a sus hijos aunque no tengan Corn Flakes.

    Lo que nos salvaría como sociedad no es un padre extranjero sino dos o tres millones de padres cubanos exigiendo mejores condiciones alimenticias para sus hijos.

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