Panorama guantanamero al cerrar el año

Rosa Martinez

Guantánamo, Cuba. Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 30 dic.  — Hoy es 30 de diciembre y la mayoría de la gente está envuelta en los preparativos para finalizar el año.  Algunos van temprano al trabajo pero permanecen solo algunas horas para no dejar nada pendiente para la nueva etapa; otros, como el personal  de salud, gastronomía y todo tipo de servicio se mantienen es sus puestos; pero la gran mayoría, como yo, ya está en sus casas o en la calles buscando los insumos para la última cena del año y la primera del próximo.

Hoy, aprovechando la segunda feria agropecuaria del mes de diciembre, preparada por el gobierno de la provincia, salí bien temprano en busca de los vegetales para la cena del 31, pero en lugar de observar los vegetales y viandas que se vendían en diferentes puntos de la ciudad, me detuve a ver la gente el penúltimo día del 2010.

Lo primero que llamó mi atención fue la muerte de dos personas en una misma cuadra, bien cerca de casa.  Dos mujeres jóvenes, aparentemente llenas de vida, sus corazones infartaron y no llegaron al 2011.

“La cosa está mala por acá, es la tercera muerte en esta semana.” escuché decir a una señora de unos 40 años, seguí caminando, en esa cuadra no quise hacer estancia, por si la muerte estaba por ahí, no fuera a cogerme a mí también.

Unas calles más adelante: “Apúrate Cándida que se va el carbonero, y parece que el carbón está bueno.” dijo un joven a su hermana.  Estaban preparados ya para azar el puerco.  Creo que ese animalito tampoco verá el 2011.

Cafetería en Guantánamo, Cuba. Foto: Caridad

Ya en la piquera de los coches veo más gente que de costumbre esperando por el popular transporte de tracción animal.  “¿Por qué tanta gente aglomerada si casi nadie va al trabajo hoy, me pregunté a mi misma?.” Alguien pareció escucharme y dijo “es que los  cocheros también están de vacaciones, solo hay unos pocos trabajando y hay que matarse para montarse.”

“Además, para colmo hay un inspector allí en la esquina.  Se pasan todo el tiempo sin trabajar y escogen el penúltimo día del año para inspeccionar los coches.  Hoy no es día para inspeccionar nada y mucho menos para estar jodiendo a la gente que quiere acabar su año tranquilo.” dijo un viejo con el que estuve de acuerdo pero no se lo dije.

Yo solo observaba y como no estaba para pasar trabajo con el transporte un 30 de diciembre, cogí una moto y seguí mi recorrido.

El motorista, era un muchacho muy joven y más apurado que joven, aquello parecía un avión en lugar de una moto.  Tuve que decirle que por favor aminora la velocidad que quería llegar viva a mi destino.

“Casi matamos a un viejo”, le dije molesta.

“Ese era un borracho”, me respondió.

“Entonces, ¿merecía morir?”, Le pregunté.

“No claro que no, lo que quiero decir es que no fue mi culpa que casi lo chocara.  Pero tienes razón, voy muy rápido”, dijo más calmado y disminuyó la velocidad finalmente.

Llegué a la feria agropecuaria.  Bueno donde se suponía debía estar la feria.  No había nada, o mejor dicho, sí había mucha gente bebiendo y riendo.  Las celebraciones aquí ya comenzaron.  Le pregunté a dos hombres sobre la feria.

“Dijeron que sería el día 29 y el día 30, pero dicen los vecinos que hoy no han traído nada.” dijo el primero.   “La verdad no te perdiste gran cosa, por lo menos ayer los precios estaban por las nubes, igual que los particulares, así que da lo mismo comprar en la feria o en los puestos.” dijo el otro.

Plaza en Guantánamo, Cuba. Foto: Caridad

En realidad lo que me interesaba eran los mariscos que venden  siempre, pero en esta ocasión no sacaron, según escuché.   No me quedó más remedio que comprar en otro lugar,  col,  tomate, cebolla y lechuga al mismo precio que las compro día a día.

De regreso a casa ya había muchos niños en las calles jugando pelota y empinando papalotes, el juego predilecto de esta etapa, pero sobretodo haciendo mucho  ruido, alegrando las calles y molestando a algunas señoras repinchonas, como una que  dijo “no los quiero aquí vayan a hacer escándalo a otro lado.”

Es el penúltimo día del año y regreso a casa para estar con los míos.  No importa si no encontré mariscos, si este año no tenemos puercos para azar, no importa que sean pocos los vegetales porque estaban muy caros, o si no hay viandas.  Lo importante es que estoy aquí y mi familia también está.


2 thoughts on “Panorama guantanamero al cerrar el año

  • el 3 enero, 2011 a las 9:32 am
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    Ojla este año puedas pasarla con tu familia. Yo estoy muy feliz por lo bien que la pasé con los mios

  • el 31 diciembre, 2010 a las 12:24 pm
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    Como me rei leyendo este articulo, bueno muchas felicidades para el nuevo ano, aunque si senti un poco de envidia p’q la pasas en familia, yo estoy demasiado lejos para hacerlo, espero el ano proximo, las esperanzas son las ultimas en morir

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