Niños Malcriados

Rosa Martinez

Niñas y niños cubanos. Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 15 oct. —  Éramos 9 pasajeros en un incómodo coche, durante una tarde del mes de septiembre.  La mayoría regresábamos del trabajo, unos más cansados que otros.  Y deseosos por llegar a casa.

Todo comenzó cuando una anciana que llamaré María contó que ella debía usar espejuelos de forma permanente, pero que cuando su nieto estaba en casa no podía ponérselos de ninguna manera.  Si 20 veces se los ponía, 21 él se los quitaba y, al final, el niño acababa tirándolos contra el piso, “los lentes están vivos de milagro,” dijo sonriendo  la señora de unos 70 años aproximadamente.

Una joven enfermera, vecina de María, que viajaba junto a ella, ratificó las palabras de la abuela, y dijo además que Manuelito tenía solo cinco años, pero que era un diablillo, no hacía caso a nadie, los padres no sabían cómo controlarlo, parecía no cansarse de hacer travesuras.  “Todos pensaron que cuando comenzara la escuela sería mucho más fácil.  ¡De eso nada, está igual o peor!.”

La enfermera no acababa su comentario cuando Luis, el único hombre presente, aparte del cochero, dijo que tenía dos hijos, “ya son jóvenes, uno estudia Medicina y el otro es Camilito, pero desde pequeños fueron muy educados y disciplinados, nunca molestaron a nadie,” dijo.

Niñas y niños cubanos. Foto: Caridad

“Los niños se comportan de acuerdo con la educación que reciben, ellos reflejan con sus palabras y acciones el ambiente familiar donde se crían, si los padres son un buen ejemplo entonces los niños tendrán necesariamente buenas conductas,”  agregó él.

A María no le gustó para nada ese comentario y demostrando su molestia le dijo, “¡pues, mire que no!, los padres de mi nieto son muy preocupados por su educación.  Mi hijo es ingeniero y mi nuera es Máster en Ciencias Pedagógicas, son muy inteligentes e instruidos, ellos no le aguantan malacrianzas, tratan de educarlo de la mejor manera, pero por mucho que lo intentan no siempre lo consiguen, así que no en todos los casos tiene que ver la conducta del niño con la educación que le dan sus padres.”

Otra muchacha también entró en el ya caliente debate: “En mi casa nadie dice palabras obscenas  ni groserías, apenas escuchamos música, entonces, dígame usted ¿por qué mi hermanito dice tantas palabrotas, es tan  chabacano, y además es un bailarín de primera sin nadie enseñarlo?  Y si es como usted dice ¿por qué Daniel, que es hijo de una vecina escandalosa, problemática y sin educación alguna, es el niño más educado y obediente del mundo?.”

El problema es el picadillo de soya

El cochero, callado hasta el momento, atendiendo al “timón” -quiero decir a las riendas- se viró y dijo: “Señores, el problema es que el picadillo de soya tiene muchas proteínas y da esa vitalidad que tienen los niños hoy en día -fue imposible no reírse con su ocurrencia.

Niñas y niños cubanos. Foto: Caridad

Yo tengo una nietecita -continuó- que tiene dos añitos y es bellísima, pero oye, esa chiquitina se le escapó  al diablo a juzgar por las cosas que hace.  En la casa no queda un adorno vivo, todos, absolutamente todos, los ha roto, y lo mismo rompe un vaso, que desarregla la cama, que raya una pared… lo que no hizo nunca ni su mamá ni su tío.

Y así casi todos los que viajaban en la carriola fueron contando historias de hijos, nietos, sobrinos o vecinos.  Lo que más me motivó fue la coincidencia de que nadie dijo nada positivo de los pequeños.

Quienes me conocen saben que soy una conversadora incansable, siempre presta a dar una opinión y, por supuesto, defenderla.  Aunque el debate me tocaba bien de cerca pues tengo dos niños, me limité a escuchar.  Me pregunto si en realidad los niños de hoy en día son más malcriados que los de antes, o son los padres y familiares actuales menos pacientes que los de antaño.

Un niño malcriado es aquel que se tira al suelo o se hala los pelos para obtener algo, que insulta o golpea a otras personas, que agrede a sus padres.  Un niño malcriado es el que no acepta un NO por respuesta.

Pero, ¿son malcriados porque quieren o nosotros contribuimos a que esas personitas bellas que tenemos en casa, se conviertan en egoístas, maleducados y malcriados?

Pues, claro que la familia, en especial los padres, tienen gran parte de culpa en estos comportamientos que son cada día más frecuentes.

Niñas y niños cubanos. Foto: Caridad

Los padres trabajadores pasan poco tiempo con sus hijos y cuando llegan a casa no les dan la atención y cariño que necesitan.  Por supuesto que tal conducta no es a propósito, pues llegan cansados, a veces convierten la casa en una extensión del centro de trabajo, tienen otras responsabilidades en el hogar -especialmente las madres- y por eso permiten que los niños hagan lo que se les antoje y los complacen en todo, es más fácil complacer que enseñar y  disciplinar.

Debemos educar a nuestros hijos para que sean responsables y hacerlo siempre con amor.  Ellos necesitan contacto físico, estimulación, atención y, sobre todo, cariño.

A diferencia de las naciones desarrolladas, en la sociedad cubana tenemos el fenómeno de las familias multigeneracionales, los niños viven con los padres, pero también con tíos, abuelos, primos.

María Esther Lobaina, joven psicóloga guantanamera, dice que los padres tratan de dar órdenes de cumplimiento y de respeto, pero otros familiares, de forma consciente o inconsciente, autorizan  al niño a incumplir con estas orientaciones y obligaciones.

“Los abuelos, especialmente, son muy permisibles, y como los padres están más tiempo en el trabajo que en la casa, pues no pueden tener mucho control.  Si los padres fueran los únicos encargados de la educación de los pequeños fuera diferente,” dice la especialista.

La alta tasa de divorcio que tenemos en nuestro país también es significativa, muestra de ello es que  Cuba clasifica como el tercer país de Latinoamérica con mayor índice.  Igual de importante es la crisis de valores, pues el padre quiere inculcar algo bueno al niño, pero en la calle el niño choca con la realidad.

Un ejemplo vivo de esto son los spots televisivos que vemos diariamente tratando de inculcar valores como no robar, no mentir, no decir palabras obscenas, el compañerismo; una cosa es lo que refleja la televisión, como medio de comunicación, y lo que dicen los maestros en la escuela y otra, lo que  ven en el barrio, en la casa,” explica ella.

Los padres agobiados o estresados por las excesivas carencias y dificultades económicas, entre otras problemáticas, no son buenos padres, acaban maltratando a su prole de una forma u otra.

Aunque en ocasiones es bien difícil lograrlo, la mejor manera de educar a nuestros hijos es tratando de estar lo más contento y dispuesto que podamos, mientras más felices estén los padres, más felices estarán ellos.

Lo recomendable es estar siempre junto a ellos, si le damos cariño, lo comprendemos, los ayudamos, los guiamos, serán mas educados cada día y consecuentemente menos malcriados.


2 thoughts on “Niños Malcriados

  • el 16 octubre, 2010 a las 12:53 pm
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    Tengo una amigo ..aqui en Berlin que es de Las Tunas..conocio a una Cubana..que es de Cienfüegos…tienen un niño de 2 años…yo le llamo “el terrible” porqe ese niño tiene una “vitalidad” increible….pero ellos dos …sus padres(las 24 horas ) viven DISCUTIENDO delante del Bebe! a veces les digo .. que no se “debe ” discutir delante de los hijos!!….el nño tiene problemas para dormir!! a veces se para y empieza a gritar!!…..de una forma “irregular”…creo que los padres! deben de ser “responsables”…en primera ….si quieren de verdad tener un BEBE!! porque su formacion….depende de ellos!! saludos!!

  • el 16 octubre, 2010 a las 7:51 am
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    Y PARAFRASEANDO A SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ, ME VOY DICIENDO:

    “Adultos necios que acusais a los niños sin razón, sin ver que sois los culpables de lo mismo que los culpáis…”

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