Mantener el teléfono activo, otra tarea de orden

Rosa Martínez

Foto: venceremos.cu

HAVANA TIMES – Tengo teléfono móvil hace apenas algunos meses, y la verdad es que fue cuestión de extrema necesidad, porque siempre supe que ese equipo, vital en la era de la Internet y las comunicaciones, no podía mantenerlo con mi bajo salario.

Pero no me quedó más remedio que acudir a la ciencia, en este caso al celular, para mantenerme conectada con el mundo, recibir trabajos, publicaciones de la red de redes y, al mismo tiempo, enviar mis propios escritos.

Adquirirlo fue mas fácil de lo que creía, y llegó justo cuando menos lo imaginaba. Unos amigos generosamente cambiaron el suyo y me cedieron el viejo, que la verdad está en excelentísimas condiciones.

Comprar la línea fue otro dolor de cabeza, quiso la suerte que llegara la promoción de 30 para 30, es decir, comprabas la línea a 30 CUC y te dejaban 30 de saldo.  Conseguí el dinero prestado y una conocida de Etecsa me dio una ayudita sin tener que pagar nada extra.

Con la línea en mano, quiero decir, en el teléfono, logré vender parte del saldo, unos 20 CUC por lo menos, y con otro efectivo pude saldar la deuda contraída.

Creí que los 10 pesos de saldo me durarían una eternidad, y en realidad así fue durante el primer mes. Pero en el segundo, con muchas personas ya conociendo mi número, comenzó a gastarse el dinero de forma mágica y también afloró mi deseo de botar aquel aparato que comía más dinero que un elefante plantas.

Estás loca, cómo lo vas a botar, habla con algún amigo tuyo para que te recargue.  Incluso, si estás muy apretada te quedas con el bono y vendes parte del saldo y matas dos pájaros de un tiro, tienes activo el teléfono y un dinerito extra”, me dijo una compañera de trabajo.

Aunque cuando escuché la idea, me pareció muy loco pedir a algún amigo que viva en el exterior -familia no tengo ninguna- por una recarga para el teléfono, le di un poco más de taller, pensé, pensé y lo pensé, hasta que me decidí.

Mi amigo recibió mi pedido muy tranquilamente -aunque yo pasé varios días repasando cómo diría aquello- él muy quitado de bulla me dijo, pues claro, será un placer, dame el número.

Al otro día quedé súper contenta con un bono extra que no gastaría en un mes y un saldo que alcanzaría para realizar muchas gestiones, y, por supuesto, extremadamente agradecida.

Aunque todo el mundo conoce cómo se vive en Cuba, especialmente los cubanos de a pie, y la lucha del saldo es cuestión de todos los meses, algo más en nuestras muchas vicisitudes, no comparto la idea de que la recarga doble se convierta en una forma de saquear a los familiares y amigos del exterior.

He escuchado de compatriotas que viven fuera de Cuba, que se pierden de las redes durante la semana de las promociones de Etecsa –casualmente ahora-, porque están cansados de recargar a Masantín el Toledo, les pide bonificación el hermano, el primo, el vecino, el excolega de estudios, el antiguo compañero de trabajo. Es increíble, pero cierto.

Evidentemente, el teléfono es una necesidad, y es muy útil cuando de realizar gestiones se trata, sin mencionar el acceso a Internet donde no solo se puede obtener información importantísima, sino acceder a servicios o comunicarse con el exterior.  Pero lo que no pude suceder es que mantener activa la línea sea responsabilidad de otro, aunque esta persona sea un excelente amigo, de los muchos que viven en otro rincón del mundo.

 

Rosa Martínez

Rosa Martínez: Soy una colaboradora más de Havana Times, profesora universitaria y madre de dos niñas bellas y malcriadas que son mi mayor felicidad. Mis grandes pasiones son leer y escribir y gracias a HT puedo cumplir con la segunda. Espero que mis escritos contribuyan a tener una Cuba más inclusiva más justa. Espero que algún día pueda mostrar mi rostro junto a cada uno de mis posts, sin temor a que me llamen traidora, porque no lo soy.

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2 thoughts on “Mantener el teléfono activo, otra tarea de orden

  • Llegó el momento en que las solicitudes de recarga de telefono desde Cuba se convirtieron en algo insoportable y decidi que NO le recargaria el telefono a nadie mas. A proposito, vivo hace 18 años en Canada y NO tengo un telefono movil.

  • Vuestra historia es conocida de millones de cubanos y no cubanos en todo el planeta. Nos roban, nos usan, abusan, se aprovechan. ¡Pero espere Sra., no he terminado!
    Me alegra saber que tiene un aparato tan deseado y útil, oportuno, en sus manos, de su posesión.
    Lo que no me alegra es NO LEER en su post que paralelamente a todos esos pormenores que nos describe, no ha sido capaz de, primero: acusar a ETECSA de monopolio ladrón desenmascarado y deshonesto, segundo: cómplice de la dictadura para engrosar las arcas de sus amos y tercero: servicios malísimos y carísimos, no aptos para el trabajador cubano.
    Los puntos sobre las íes “Sra. Martínez”. Las denuncian ayuda a empoderarnos y tomar las riendas de nuestras vidas. Para terminar: ¡Disfrutemos de nuestros teléfonos costeados desde el capitalismo y vayamos a dar vivas por la justicia social en el mundo!

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