La Educación en Cuba, una nota

Rosa Martínez

pioneros-1HAVANA TIMES — Si nos lleváramos por las noticias que circulan en Internet pensaríamos que Cuba tiene uno de los peores sistemas educacionales del mundo, y no es así.

Indudablemente tenemos muchos problemas en la Educación, también en la Salud y en otros sectores sociales, algunos tienen que ver con el férreo bloqueo que ha limitado nuestra economía durante más de medio siglo; otros están relacionados con las personas como tal, el maestro, el director de la escuela, los directores municipales y provinciales del sector y, por último, y no menos importante, el ministerio.

Es cierto que hay déficit de maestros en todos los niveles de enseñanza, se habla de más de ocho mil; a algunos educadores les falta preparación y pedagogía, otros son groseros, tienen malos hábitos, venden artículos en las escuelas y fuman o dicen palabras obscenas delante de sus estudiantes.

De eso y mucho más podríamos ser testigos en un aula cualquiera, pero no significa que todos los educadores son un mal ejemplo para sus pupilos ni que todo es negativo en nuestro sistema educacional.

Cuba se ha transformado y debe seguir avanzando. La Educación, igualmente, insertarse en ese cambio e incluir a toda la sociedad para desterrar de una vez y por todas la intolerancia a la diferencia, dígase sexual, política, religiosa, y las imposiciones contenidas en reglamentos y patrones escolares de antaño que las generaciones actuales ni entienden ni quieren.

Verónica y su hijo son un botón de cómo la prevalencia de criterios dogmáticos, nada tienen que ver con el proceso de enseñanza y mucho menos con el aprendizaje del estudiante.

Hoy les traigo otro ejemplo de cómo lo establecido puede traer a un escolar más perjuicio que beneficio.

La menor de mis hijas está en primer grado. El curso fue traumático desde el inicio, pues no le agradó el cambio del círculo infantil para el seminternado (cuando van a la escuela todo el día).

En conversaciones con ella, usando trucos de viejos y con mucha paciencia logramos que superara el trauma; ya no menciona con tanta frecuencia que debe estar sentada casi todo el día en una silla dura, ni que está cansada de estudiar y estudiar.

La ayudamos mucho en casa para que aprendiera a leer y escribir, siempre con muchos inconvenientes, porque no es muy aventajada.

Pero ahora Giselle tiene otra dificultad: debe llevar todos los días una noticia a la escuela.

Me molesté muchísimo cuando me lo dijo, llorando.

A quién se le ocurriría semejante idea, pensé.

Cuando conversé con su maestra, me explicó que no es diariamente ni obligado, lo que quieren es inculcarles a los pequeños el interés de estar informados y preocuparse por el mundo que les rodea.

Todo eso está muy bien, lo comprendo y no tengo nada en contra, le dije. Lo que sí no acepto es que desde ahora mi niña llore, se estrese y hasta no quiera ir a la escuela, porque le resulta difícil memorizar una noticia, que en la mayoría de los casos ni ella ni sus compañeros de aula comprenden.

 

Rosa Martínez

Rosa Martínez: Soy una colaboradora más de Havana Times, profesora universitaria y madre de dos niñas bellas y malcriadas que son mi mayor felicidad. Mis grandes pasiones son leer y escribir y gracias a HT puedo cumplir con la segunda. Espero que mis escritos contribuyan a tener una Cuba más inclusiva más justa. Espero que algún día pueda mostrar mi rostro junto a cada uno de mis posts, sin temor a que me llamen traidora, porque no lo soy.

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7 thoughts on “La Educación en Cuba, una nota

  • Que va!!!, búsquese otro país para la comparación, los niños haitianos se pueden comer los huevos que quieran y que sus mamás les hagan merengues con las claras, cualquiera tiene gallinas, hasta el mas pobre.

    Por Dios!, primero resuelvan lo del vaso de leche Uds, que bastante vergüenza da, decirle a un haitiano que en Cuba los niños solo tienen derecho a tomárselo hasta los 7 años, antes de estar con la ironía de Haití, donde puede apostarlo todo, Que comen mejor que en Cuba, ya por ahí le llevan ventaja a los niños cubanos.

    El haitiano sabe que su pobreza es culpa de los gobernantes corruptos que han tenido, y son muy pocos los que desean que su país avance, por medio de la ideología que tiene nuestro país.

    Olvídese en refutarme que si los hospitales y las escuelas, ellos mismos dicen que vivir bajo una dictadura es lo peor, y me han dicho que si es marxista como la cubana es aún requete peor.

  • Como los de Haití

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