Irma y yo

Rosa Martínez

Raparaciones después del huracán Irma.

HAVANA TIMES  – Un amigo que me conoce bien, que sabe que colaboro con  Havana Times y que me inspiran más las experiencias personales que cualquier noticia de interés, me  dice: “Rosa, escribe algo sobre el paso de Irma por Guantánamo.

“Cuéntale a los lectores cómo fueron los preparativos para enfrentar el fenómeno, qué hicieron las autoridades ante la eminente amenaza y qué ha sucedido después del desastre dejado por el terrible meteoro”.

Mi compañero me pide que comparta la historia de alguna de las personas afectadas en Manuel Tames (donde la crecida de Río Seco destruyó completamente y de manera sorpresiva una barriada), que no son tantas como en el resto de las provincias, pero sí hay varias de destrucción, dolor.

La verdad es que no tengo ganas. Es raro, porque cuando pasó el huracán Sandy por el Oriente del país, por el cual fui seriamente afectada, escribí varios posts; igualmente ocurrió cuando Matthew. Mas en esta ocasión he quedado enmudecida, sin inspiración, sin deseos.

Pero para que los amigos sepan cómo me siento ahora mismo les puedo decir, que mientras escribo estas lineas me pregunto cuántos cubanos todavía están sin fluido eléctrico, cuántos ya no podrán ver su televisor o dormir en su cama porque la perdieron junto al refrigerador, la lavadora, junto a la casa y quizás hasta junto a algún familiar, porque esta vez hubo varios muertos.

¡Y cuando como!, cuando me llevo a la boca el bocado más insignificante, Dios mio, sufro, y espero que por lo menos hambre no pase ninguna de las personas afectadas.

Rosa Martínez

Rosa Martínez: Soy una colaboradora más de Havana Times, profesora universitaria y madre de dos niñas bellas y malcriadas que son mi mayor felicidad. Mis grandes pasiones son leer y escribir y gracias a HT puedo cumplir con la segunda. Espero que mis escritos contribuyan a tener una Cuba más inclusiva más justa. Espero que algún día pueda mostrar mi rostro junto a cada uno de mis posts, sin temor a que me llamen traidora, porque no lo soy.


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