Frijoles colorados en la mesa

Rosa Martínez

Potaje de frijol negro. Foto: Sandra Orozco

HAVANA TIMES – El arroz blanco con potaje de frijoles negros o colorados es el alimento más común de toda Cuba, desde la región más occidental de la Isla, por allá por tierra tabacalera de Pinar del Río, hasta la punta de Maisí, en la oriental provincia de Guantánamo.

Cualquiera que visite la Mayor de las Antillas, ya sea la zona campestre o urbana, en área de playa o pantanosa, comprobará que los cubanos comen arroz todos -o casi todos- los días del mundo, y lo acompañan con potaje de frijol cada vez que pueden. Lo del plato fuerte, señores, eso es una historia aparte.

El arroz y el frijol es un una combinación inseparable de alimentos básicos para millones de personas en todo el mundo, especialmente las zonas más pobres, como son Latinoamérica,  Centroamérica y el Caribe.

Aunque se consuman separados o juntos -en un sabroso congrí-, esos granos son fundamentales en la dieta humana y en las economías nacionales de toda la región, y las tendencias en su producción son un asunto de relevancia inmediata para cada país.

Es que el arroz es rico en almidón, es una fuente excelente de energía, y también tiene hierro, vitamina B y proteína. Pero los frijoles no se quedan atrás, estos también son ricos en proteína, y contienen una buena cantidad de hierro y otros minerales necesarios, por lo que su consumo conjunto proporciona todos los aminoácidos esenciales.

Cuando se puede, los cubanos, un rico plato de arroz blanco con potaje lo acompañan con pollo o pescado frito, o cualquier tipo de carne o embutido para completar el menú, que también puede llevar vegetales. Pero si la cosa está dura y no hay nada más -como ocurre la mayoría de las veces- esos dos amigos solos son suficientes para saciar el apetito de cualquier nacional.

Pero lo que, hasta hace poco tiempo, era la comida salvavidas para los cubanos de a pie, se ha convertido ahora en un terrible dolor de cabeza. Lo que ocurre es que el venerado frijol tiene un precio cada vez más elevado –incluido el negro que en la Isla siempre ha sido el más barato-, por eso cuando mis hijas, esta mañana, me preguntaron por qué hacía siglos que no cocinaba unos ricos frijoles colorados, les dije que la culpa no era mía, que la culpa era de…

Entonces, entonces…  comencé a hablarles de la importancia del frijol en la dieta humana. Que estos existen en varios colores y formas inimaginables, y que según leí en Proceedings of the National Academy of Sciences las últimas investigaciones del alimento demostraron que su origen no era andino como se creía anteriormente, sino mexicano. Que se expandió del centro de México hacia América Central y del Sur hasta llegar a Cuba.

Cuando acabé con toda mi explicación, mis pequeñas me miraron seriamente y me inquirieron: ¿y qué tiene que ver toda esa muela con que no tengamos frijoles colorados ni siquiera los domingos?

Rosa Martínez

Rosa Martínez: Soy una colaboradora más de Havana Times, profesora universitaria y madre de dos niñas bellas y malcriadas que son mi mayor felicidad. Mis grandes pasiones son leer y escribir y gracias a HT puedo cumplir con la segunda. Espero que mis escritos contribuyan a tener una Cuba más inclusiva más justa. Espero que algún día pueda mostrar mi rostro junto a cada uno de mis posts, sin temor a que me llamen traidora, porque no lo soy.


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