Encontrando una fortuna en una calle guantanamera (II)

Rosa Martinez

HAVANA TIMES — La noche que encontré el billete no se lo dije a nadie en la casa. (Leer la primera parte)

Normalmente, yo acostumbro a contar lo bueno y lo malo que me pasa a toda mi familia. Soy una cuentera nata, y en casa todos disfrutan del sabor que le pongo a las historias felices y el humor que agrego a las desgracias para que no suenen tan tristes, pero no se porqué no le conté a nadie de mi tesoro.

Quizás fue por temor a que todo el mundo se antojara de que le comprara algo. Conozco bien a mis hermanos, y el menor enseguida querría que le diera algo para montar un negocio que al final  iría a parar en ropas caras y zapatos de marca, como llaman al calzado de marcas reconocidas.

Creo que solo quería tiempo para decidir primero qué haría con la suma encontrada. Debía servir para resolver una gran cantidad de problemas, no podía mal usar 25 mil pesos cubanos que son equivalentes a mi salario de casi cuatro años.

Pero no pude guardar el secreto por mucho tiempo y decidí comentarle a una amiga por teléfono.

Lucy, mi amiga, se alegró con la noticia y me pidió la dirección del lugar donde lo había encontrado para ver si corría igual suerte. Me reí de sus ocurrencias al contarme las cosas que haría ella con una cantidad similar.

Me pidió detalles del billete y le expliqué todo lo que decía con mi pésima pronunciación en inglés. Se quedó callada por un momento y me dijo que había un problema.

¿Cuál problema?, le pregunté ¿No me dirás que es tuyo el billete, no?

No, me respondió, el problema es que si el billete dice lo que me cuentas no son dólares americanos.

¿Y qué hay con eso’? No dejan de ser dólares por eso, le respondí ansiosa.

Son dólares Rosa, pero si no son americanos quizás tengan poco valor.

Sentí rabia por las palabras de mi amiga, quizás sentía envidia de mi suerte y solo quería molestarme. Quizás tenía razón y no debía seguir haciéndome ilusiones.

Casi al instante recordé a Roberto, el esposo de una prima mía que vive en España y trabaja en un banco. Rápidamente hice varias llamadas y conseguí el número de su móvil. Con dolor en el alma, por el costo de la llamada, le marqué, y después de saludarlo le conté sobre el billete de la suerte

Tranquilamente él me explicó que el billete que había encontrado era casi una reliquia, pero equivalía a 1,60 dólares americanos.

¿A 160 dólares? le pregunté con la esperanza de haber escuchado mal.

No, repitió, un dólar con 60 centavos.

Colgué el teléfono y con él se colgaron, como por arte de magia, mis sueños de tener una cocina decente, de arreglar la casa, comprar ropa nueva y viajar con las niñas a la capital durante el verano.

Me alegré de no haber dicho nada a nadie, especialmente a mis hijas. Hubiera sufrido mucho si les hubiera regalado el sueño de las bicicletas que desean desde hace tiempo, pero mucho más me hubiera dolido romper yo misma esos sueños.

4 thoughts on “Encontrando una fortuna en una calle guantanamera (II)

  • el 15 junio, 2013 a las 2:13 pm
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    Vamos, pero eran 1000 qué? Dólares, pesos, bolívares, soles, euros?
    Digo, debe decir qué moneda era, año de emisión, país de procedencia… Con eso se busca en internet y seguro sale más o menos cuánto vale.

    En estos días me encontré un centavo de 1848, cabeza de indio le llaman. Se venden en EBay a 4-5 dólares.

  • el 15 junio, 2013 a las 9:47 am
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    …..te imagino mirando el billete ,con los ojos botados,diciendo….”my preciousssss”….luego la decepcion …pero alegrate,a lo peor te hubieras peleado con tu familia por ese billete ….

  • el 15 junio, 2013 a las 7:54 am
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    Rosa, si de verdad es un viejo billete de 1,000 en el mercado del coleccionista esta en venta a 4,000-6,000 dolares.

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