El que nace pobre…

Rosa Martínez

Calle de Guantánamo, Cuba. Foto: radioguantanamo.cu

HAVANA TIMES – En Cuba hay un refrán muy popular que dice que el que nace para sardina no llega a bacalao. Esa es una forma muy cubana -existen muchísimas más- para explicar el fenómeno mundial de que el 90 por ciento de las personas que nacen ricas mueren ricas y que muy pocos de los que nacieron pobres llegan a ser ricas.

En la Isla sucede casi igual, aunque las remesas del exterior han propiciado que muchos que nunca tuvieron nada hayan comenzado negocios que han sido lucrativos y les aportan ganancias sustanciosas, que no siempre los convierte en millonarios, pero sí les permite llevar un nivel de vida muy por encima del ciudadano común.

Bueno, aunque no sueño con ser millonaria, como casi todo el mundo he deseado una absorbencia económica que me permita dormir tranquila sin necesidad de tantos cálculos, algo imposible de lograr con ningún trabajo estatal.

Con esa idea, desde hace meses he estado incursionando en montar algún negocito que me ayude a tener una economía familiar sostenible.

Primero me asocié con una vecina que prepara croquetas, pastas, mayonesa, y otros productos para dos cafeterías de los alrededores. Al principio fue de lo más entretenido, pero después sentí que me machacaba mucho, pues acababa muy tarde en la noche para un salario tan poco atractivo como el que tengo en la universidad.

Después incursioné en el comercio de vestimenta traída del exterior, pero solo artículos de poco valor como ropa interior, shorts, camisetas y otros por el estilo. Dos meses después de iniciada esa empresa, mis clientes comenzaron a interesarse en otros productos, lo cual era de imaginar, pero esperaban que les vendiera con la facilidad de varios plazos, ya saben ustedes lo que significa fiar, problemas para el pagador, pero más aún para el cobrador. Eso, definitivamente, tampoco funcionó.

Por último, me inserté en algo -mejor no decir qué- en los límites de lo legal, que le ha ido muy bien a una prima, pero que tiene el inconveniente de requerir una gran inversión.

Novata, y con muy pocas posibilidades monetarias, tuve que comenzar con 200 CUC, 60 míos y otros 140 prestados.  El primer mes fue maravilloso, tuve una ganancia de algo más de 60 CUC, lo cual es todo un acontecimiento en mi caso particular. Pero cuando llegó el segundo periodo de lucha, tuve muchas pérdidas, tanto así que casi lo pierdo todo y aunque mi prima asegura que eso no ocurrirá más -que son cuestiones de principiante- no quise correr más riesgos y menos con dinero ajeno, así que pagué lo que debía y sigo pensando en la manera de convertirme en bacalao…

Rosa Martínez

Rosa Martínez: Soy una colaboradora más de Havana Times, profesora universitaria y madre de dos niñas bellas y malcriadas que son mi mayor felicidad. Mis grandes pasiones son leer y escribir y gracias a HT puedo cumplir con la segunda. Espero que mis escritos contribuyan a tener una Cuba más inclusiva más justa. Espero que algún día pueda mostrar mi rostro junto a cada uno de mis posts, sin temor a que me llamen traidora, porque no lo soy.


2 thoughts on “El que nace pobre…

  • el 6 noviembre, 2018 a las 5:24 am
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    El que nace pobre y no hace nada -o lo mínimo- por no dejar de serlo y se lo atribuye al “destino”, lo será para toda la vida. Ese “karma” autoimpuesto por inmovilismo mental y baja autoestima, hasta los indios -de la India- se lo están sacando de arriba.

  • el 3 noviembre, 2018 a las 3:54 pm
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    No todo el mundo puede emprender un negocio y mucho menos en Cuba. Hay que tener inteligencia para los negocios, perseverancia y decisión de luchar. Tú nacistes para clavo y nunca serás martillo.

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