Carolina quiere ser la última

Rosa Martinez

Ilustración por Yasser Castellanos

HAVANA TIMES — Carolina no es ni la primera ni la última mujer en emigrar; miles más en todo el mundo dejan sus lugares de origen en busca de mejores oportunidades. Muchas mueren en el intento cruzando ríos y mares en embarcaciones en mal estado, otras son asesinadas por personas inescrupulosas que encuentran en su paso por las fronteras de este mundo, de algunas no se sabe cual fue su final.

Carolina no es ni la primera ni la última cubana en dejar sus raíces, su familia y su país dirigiéndose al norte. Muchas han echo lo mismo durante más de medio siglo, algunas logran regresar rápidamente, otras más nunca ponen un pie en la Isla.

Ella no es la primera ni la última que dejó a su único hijo creyendo estar haciendo lo mejor para él, creyendo estar dibujando un futuro seguro para los dos.

No es ni la primera ni la última en sufrir la distancia del mar que separa las dos orillas. No es la primera ni la última en trabajar duro para mantener la familia que quedó atrás, en soñar con los días juntos sin saber si llegarán.

No es la primera en sentir el dolor de la soledad, la vida y la muerte lejos de los que ama. Carolina sabe que no es la primera, pero reza, reza muy dentro de ella, para ser la última.

2 thoughts on “Carolina quiere ser la última

  • Sí , es la historia de muchas aunque pocas lo reconocen públicamente. A nadie le gusta dar su brazo a torcer y la historia de Carolina es la de cientos…a estas alturas todavía la gente cree en el supuesto sueño dorado de encontrar más allá, mejor vida y lo que es peor, pensar que con un acto de “heroicidad” salvar el futuro de los suyos. Lamentablemente el mayor daño es no poder viajar libremente y conocer otras partes del mundo para poder aquilatar justamente, el peso de nuestras decisiones.

  • Bonito articulo. Quien sabe un dia cada persona pueda tener en su pais el lugar donde encontrar todo lo que necesita y solo ir a otros paises por el simple placer de viajar. Aunque parece que el rumbo actual es todo lo contrario.

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