Perros en Cuba

Regina Cano

HAVANA TIMES, 17 dic — Los humanos existimos en este mundo sin poder competir en realidad con el resto de la naturaleza. Si no fuera por los abrigos, las sombrillas, las herramientas metálicas no llegaríamos vivos a la siguiente estación del año.

Mientras los animales vienen bien armados con garras y colmillos -para escarbar y desgarrar-, pieles gruesas y escamas -para mantener una buena temperatura corporal-, ventosas y colas -para asirse y mantener el equilibrio-, aguijones, cornamentas y venenos -para defenderse y sustentarse.

Los perros nos han sido de gran ayuda. Se les han adiestrados para servirnos como: ganaderos, cazadores, medios de transporte, acompañantes, guías para ciegos, ayudando a la policía.

En Cuba existen Chihuahuas, Pekinés, Salchichas, Cocker Spaniel, Bóxer, Pastor Alemán, Rotweiler y otros. Por supuesto, que el perro llamado “Sato” gana en mayoría de los que habitan con humanos o vagan por las calles.

La entrada del Chow Chow al país en los 90’s fue mi primer asombro -además de por su lengua negruzca está la cantidad de pelo que tiene el animal-, porque ya me había habituado a ver sufrir de calor a los Poodles y a los Bichones, -a quienes muchos propietarios pelan.

Así la gente ha introducido al Afgano, al Dalmata, al Husky Siberiano, al Collie, al Labrador, etc. Hace poco descubrí que existe el Char-Pei, -no soy muy ducha en perros, pues mi preferencia se inclina hacia los gatos.

El Char-Pei que ví tiene una apariencia flemática que tal vez los caracteriza. Lo que preocupa más que el comportamiento de los perros, es el comportamiento humano guiado por su ego.

No es justo cambiar así a animales adaptados a una circunstancia, dada hasta por función fisiológica, como es el clima, tan solo por admirar su belleza. En ocasiones la sensibilidad o humanidad de los poseedores de estos y otros raros animales para el trópico, es replegado por el egoísmo.

Las modificaciones y alteraciones genéticas –mayormente por cruces de razas- y físicas –mutilaciones al cortar las colas o las orejas, no tienen en cuenta las secuelas negativas que ocurren para la salud de estos animales.

Es penoso que hayamos llegado a sentirnos con el derecho de transformar la naturaleza en contra de ella misma y de nosotros.
Y Gentes! Sé que en el mundo esto ya ha sido tema de debate, pero en Cuba es mirado por unos pocos, pues el poblador medio no tiene oportunidad de distender su mente para pensar en otras cosas que le rodean, que no sea comer y sobrevivir, al clima y a las plagas.

Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.


One thought on “Perros en Cuba

  • el 11 febrero, 2012 a las 8:53 pm
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    un comentario serio y claro felicidades y sigue escribiendo articulos serios

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