Los Reyes Magos visitan a niña(o)s habaneros

¿Otro símbolo de significante vacío?  

Regina Cano

Los Reyes Magos Ilustración: www.amigosvitoria.com

HAVANA TIMES – Al preguntar al niño de 6 años si la abuela le había regalado el camión pipa que él se encargaba de rodar y rodar con un cordel por toda la casa, me miró fijamente, sopesando su repuesta, dejando de hacer correr su carrito. La anciana, quien iba siendo testigo de la conversación, decide intervenir explicándome que: “Ese juguete, junto al juego de bolos, se lo trajeron los Reyes Magos”.

Ante esa revelación y en busca de más respuestas voy preguntando a la abuela los detalles de la circunstancia, quien me cuenta que hace dos o tres años acordaron en la familia reinstaurar en casa el Día de Reyes o de los Tres Reyes Magos, el cual incluye el hábito, a respetar por el niño, de dejarles hierba y agua a los camellos, cerca de su cama, en la noche del día 5 de enero, porque vienen cansados de transportan a estos Reyes.

Este, que para mí es un curioso descubrimiento que me llevó a seguir indagando el asunto, no fuera a ser que solo estuviera sucediendo con esta familia aislada, que habita en la Güinera, uno de los barrios más periféricos en la ciudad –y también mal afamado.

Descubrí, a la sazón de investigar, que esa costumbre perdida en los primeros años de la Revolución Cubana, ha sido en gran medida renovada o rescatada en la capital y que se expande por la intención de los mayores que lo vivieron o que lo viven actualmente en otros países o que han visitado otras culturas en misiones internacionalistas –varias- y que no trae obligatoriamente consigo el resto de la significación cristiana.

Aunque, también se propaga por la necesidad de cumplir la demanda de niña(o)s que se van enterando, por los primeros agraciados, de que existen unos Reyes Magos, que les traen regalos en enero. “El día 6 de enero va siendo un día de ausencia escolar” –me dice una madre-, en las escuelas primarias y al siguiente día de encuentro se exhiben y compite por cuáles son los mejores.

El mundo infantil se va diversificando, tanto como ya Elpidio Valdés no es el súper muñequito, porque existen otros personajes y series que llenan el universo del infante, pues este mundo se va también digitalizando y aparecen nuevos ídolos cada vez.

Así, entre fantasías y realidades callejeras de los menores del barrio, se involucran ahora los regalos de los Reyes Magos, todo lo cual no termina excluyéndose entre sí, todo lo contrario, empastan mejor, entre los regaños y promesas de portarse bien y los premios y castigos, van siendo consentidos por sus padres/madres, abuelos, maestras y el resto de la cohorte que forma su mundo, porque “no hay niño mejor que el nuestro” –afirmaba una abuela- en esa confirmación de que el niño(a) es divinizado en Cuba.

Como mismo en el país no hay costumbre arraigada por las festividades navideñas y de cierre de año, porque muchas familias, para no pecar en decir la mayoría, ya no celebra la espera del triunfo de la Revolución, -sino que ya se signan a celebrar el fin de año, para recibir el siguiente, deseando lo mejor entre todos, como es una costumbre vieja en la humanidad-, tampoco el Día de Reyes parece aún tener otro significado que no propulse la sociedad para que su niña(o) no se sienta mal o triste por no haber recibido un regalo, por eso de “tú no eres peor que nadie”.

Todo lo anterior no deja de ser un sacrificio parental grande, al comprar juguetes –industriales- que durarán muy poco, en comparación con lo caro que puede resultar para la economía de un hogar, cuando el salario común hace que los padres y abuelos protesten, aunque sí compensada(o)s por ver jugar a sus hija(o)s, lo que elimina el borde del abismo y los hace fortalecerse para “echar pa´lante”.

Hay niño(a)s que solo tienen el regalo de Reyes, otros además el Haba o el Carbón para Navidad, pero ya hay quien posee un tío vestido de Papa Noé, así como familias tienen el Roscón en  Navidad.

Hay algo común en estas historias y es que el niño(a) debe “portarse bien” -reglas elementales de comportamiento y respeto, además de ser buen estudiante- modo de sujeción o contención ante los desmanes que a veces arrastra el aprendizaje durante la infancia.

¿Negociaciones familiares? Sí, pero necesarias negociaciones como pequeño aporte a fomentar una memoria común cívica “predispuesta” a cumplir normas, como falta ahora mismo en generaciones enteras, a las que se les hace difícil respetar como regla general. Esto saltando las distancias entre buena y mala educación.

Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.



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Odio el invierno, Ontario, Canadá. Por Janice Lally (Canadá). Cámera: Sony CyberShot

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