La Noche Buena en Cuba: ¿Símbolo de significante vacío?

por Regina Cano

Foto de archivo: Caridad

HAVANA TIMES – La gran mayoría de los cubanos en la actualidad celebran la Navidad, día 24 de diciembre, pero no es la celebración como el día de espera o de víspera al advenimiento de Cristo, aunque haya familias que así lo vislumbren, sobre todo, después de la apertura pública a la religiosidad devenida en la época posterior a la década de los 90.

Aunque debo mencionar que desde espacios oficiales “…se siguió reconociendo la Navidad hasta cercano al año 1970. No sé si esto tuvo que ver con la Zafra de los 10 millones o la cercanía a la celebración del Primer Congreso del Partido (PCC)…”, me dice un amigo.

Por otro lado, los cubanos somos seres sensibles a las festividades, nos gusta el festejo como manera de salirnos del estrés, de las ocupaciones o preocupaciones cotidianas y las acumuladas. Y como además desde la venida del papa Juan Pablo II, en el 1998, el 25 de diciembre es considerado feriado, pues el 24 se ha convertido en uno de esos días para pasarla “de lo mejor” entre amigos y familia.

Y es cuando el 24 vemos la verdadera intención que tiene la gente de celebrar, testado a través de las compras: se agotan los productos, aunque suban los precios.

Ahí mismo, a través del comercio, fue que entró otro símbolo ya matérico: el Árbol de Navidad. “Primero aparece el árbol por lo del comercio, en la shoppy, porque en 1993 se despenaliza el dólar y con ello se permite el acceso a las compras en las tiendas creadas con ese fin…” “En los hoteles se podía ver a algunos dependientes portando gorros de Papá Noé. Esto ocurre de 2008 a 2010, aproximadamente.”–aporta otra fuente- todo un nicho comercial importante.

Y ya después, se vendieron unos pequeños arbolitos de navidad, hace años y han existidos muchas vías de ingreso de ellos al país, a los que aportan los conocidos de dentro o fuera de la isla o por la donación-regalo de quienes viajan o viven fuera de Cuba.

Actualmente, la gran mayoría de los hogares intenta tener su arbolito, que mejora o degenera, año tras año.

Hay quienes desde siempre lo pusieron –fueran religiosos o no-, con lo que se había conservado o rescatado de las fiestas antes del triunfo de la Revolución Cubana y hubo barrios donde solo había una o pocas casas que lo poseían, pues se convirtió en mal visto por aquello del “diversionismo ideológico”, frase oficial que designaba, en general, lo que estaba fuera de las concepciones comunistas.

Dicen, que a mediados de los años 90s, la empresa Correos de Cuba sacó una postal de una Luna con un gorro de Santa Claus, antes de que viniera el Papa en 1998. No se sabe si fue una equivocación, porque en sellos postales emitidos por Navidad, en los 60 y principio de los 70, podían encontrarse emisiones navideña, pero después no.

Ahora vemos cómo ya es visible la retoma de celebración-sin Jesús mayormente- por el pueblo cubano, quien hizo un stop en esa costumbre -por varias décadas-, en el que además de elevarse la fiebre por el gozo de los festejos, sube el lamento por el bolsillo vacío ante los altos precios.

Así, que en tanto para algunas familias sonríe la disponibilidad económica para llevar a buen fin los festejos del 24 y 31, fundamentalmente, para otras son momentos de celebrar con lo que se distribuye a través de la Libreta de Abastecimiento y un poco de lo que los bajos ingresos y la lucha* permiten con mal ron, cervezas y comida. Y en ocasiones solo celebran uno de los días, preferiblemente el 31.

Pienso que poco a poco la Navidad ganará un espacio lleno de simbolismo para el pueblo de Cuba. Sea por el nacimiento de Jesús de Nazaret o como símbolo familiar, no sé, pero después de todos los años que tuvimos de ateísmo colectivo obligado y las secuelas de este, me va a dar igual cual sea la simbología que prevalezca, según la gente quiera, siempre que fomente lazos familiares y de amistad que tanto aquí se necesitan.

Nota: Lucha*: término que trata de definir y justificar ciertas maneras de sobrevivir, la mayoría de las veces asociado a lo económico.

Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.


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