La bandera cubana

Regina Cano

HAVANA TIMES — Haber nacido dentro de la Revolución Cubana, obviamente ha marcado todo en nuestras vidas por la sostenibilidad a largo plazo que ha tenido este proceso. Cuestión simplemente lógica.

“Pioneros por el Comunismo”, “Seremos como el Ché”, son de los lemas (slogans) que aún nos retumban en los oídos. El saludo a la bandera cubana y la veneración de los símbolos patrios, son la primera relación de los niños cubanos desde los círculos infantiles hasta las escuelas primarias.

Esto fue una inserción inamovible, por la limitación en su uso que no fuera en momentos oficiales, en lugares institucionales. Todo esto desde el 1959 hasta los 90`s. Y donde se vislumbraba el temor de dirigentes intermedios a que fueran mal interpretadas sus acciones si violaban alguna norma establecida, de las no dichas a voces.

En tiempo de Período de Crisis (90´s), solo en lugares de ventas artesanales estatales vi el uso de la bandera pintadas en artículos-souvenir.

Por otra parte los cubanos que poseían banderas en sus casas las obtuvieron antes del Triunfo de la Revolución o a través del lugar donde trabajaban: escuelas, municipios del partido, circunscripciones cederistas o que la hubiera pintado en su casa, así como la posesión de banderitas de papel usadas en las marchas del Primero de Mayo y tal vez otras.

Cuando la gente quería tener una bandera en casa, para mí, también cuenta el orgullo que podía representar poseerla. Generalmente no llevaba otra intención.

El año pasado escuché a un artesano de la feria del Puerto quejarse de que no les permitían pintar la bandera cubana en sus artículos. Extremismos?, no sé!

Actualmente, ya vemos banderas cubanas en carteras, en delantales, en gorras, en sombrillas, en sombreros de yarey, como sucede en el resto del mundo. Ahora, otra persona de la feria me dice que ya no son tan estrictos. Además también se venden banderas de tela en cuc.

Y gentes!, como la bandera no es solo materia y su esencia está en lo que significa, supongo que iremos aprendiendo poco a poco a incluirla en otros espacios, sin que signifique un irrespeto.

Solo que tanto tiempo de restricción, y ahora la posible “libertad” de usarla sin saber hasta dónde, nos puede hacer llegar a extremos, de confundir “libertad con libertinaje” -como decía mi abuela.

Existe aún, en el país, una manera rigurosa de ver este hecho, cuando  en realidad debería medirse en cuanto es realmente vejatorio o no para los símbolos patrios, pues lo estipulado por la Ley al respecto está sujeto a interpretaciones.

Se debiera mirar con ganas de buscar la justeza en las cosas y no por enjuiciar estrictamente a quien no tiene la intención de humillar o ultrajar esos Símbolos, pues tal error nos retendría más tiempo en el congelamiento.

Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.

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