Heladeros en La Habana

Regina Cano

Venedor de granizados. Foto: http://es.123rf.com

HAVANA TIMES — Anunciándose con la música de Canciones Navideñas o Dibujos Animados norteamericanos, los Heladeros habaneros de hoy día, tratan de atraer a los niños en sus recorridos dentro de cada barrio.

Recuerdo que durante mi niñez y hasta su desaparición en el Período de Crisis de los 90’s, “el Carrito del Helado” –unos camioncitos muy populares que circulaban por toda La Habana, vendiendo en moneda del salario (aquel que sí alcanzaba) y se identificaban por la composición “Danubio Azul”-el vals de Johann Strauss-, fue de lo más popular en días alegres.

En aquellos tiempos esa musiquita era el detonante para una carrera desde la mayoría de las casas cercanas al lugar de su estacionamiento. Niños y adultos, corrían en pos del susodicho “Carrito…”.

A los viejos se les olvidaban los dolores; las embarazadas corrían aguantándose sus “pipas” (barrigas); otras con sus pequeños en brazos seguían al resto; algunas comidas puestas a la cocina  quedaban a expensa de terminar achicharradas; los niños, ni que decir!, si “ni siquiera los perros se quedaban en casa”.

La llegada del Carrito del Helado era una fiesta en varias cuadras a la redonda, pues se sabía que las paleticas no faltaban, ni los bocaditos, así como generalmente los vasitos, las pintas (un cuarto de galón), y los propios galones de helado, y que abastecerían a la familia para hoy y para mañana, satisfaciendo a pequeños y mayores.

Además de traer los sabores preferidos por la mayoría: chocolate, fresa, almendra y algún otro, ni así fuera vainilla, caramelo o malta –menos preferidos- la compra no dejaba de ser en grandes cantidades, pues el sabor y textura del helado Coppelia era y sigue siendo, el preferido en la mente de todos.

Anteriormente, este helado no tenía competidores como lo es ahora el variado Nestlé, el cual  además se expende en CUC.

Uno puede encontrar el helado Varadero en la Heladería Coppelia -en el Vedado- y dos o tres más heladerías barriales. O el Flamingo, Alondra, Bim Bom o Guarina que se venden en establecimientos de los llamados en divisas, pero ninguno se le compara al añorado Helado Coppelia en la conjunción de elementos: moneda, precio y calidad.

Actualmente, los supuestos Carritos del Helado son bicicletas, triciclos u otros medios que el Heladero –un Cuenta Propista- conduce, y alrededor de los cuales uno ve niños, tal vez los más necesitados de su deleite -pues así lo ven los mayores, que sacrifican su propio placer por el de los menores por cuestión de “bolsillo”-, pues el calor invita a cualquier cosa refrescante que no siempre es un refresco, un jugo, un guarapo o un granizado.

Y a pesar de que la calidad de un helado cremoso, dulce (como nos gusta) y tan rico como aquel ya no se encuentra entre las ofertas del Heladero- pues nunca más se ha visto la molotera de antes-, siempre hay compradores.

Nada gentes! que la añoranza por pequeñas cosas (que pueden hacerse grandes) se nos cuela de alguna manera y al mismo tiempo el lamentar de padres y madres que no pueden siempre comprar a sus hijos aquellas cosas ricas que ellos degustaron.

Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.

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2 thoughts on “Heladeros en La Habana

  • Tremendo recuerdos, pero el carrito de helado lo que vendia era Guarina, no helado Coppelia, y casi nunca alcanzaba :(

  • Guao, Regina, ¡eso sí es desapolillar archivos! Ya hace como 20 años desaparecieron los carritos Guarina, y parece que hace un siglo. En fin, recordemos que aquellas fiestas de sabores eran traslación a la cotidianidad de los tiempos del CAME. Ya no hay CAME, así que a consolarse con el Nestlé, o con la misteriosa fórmula del heladero del barrio.

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