Golpes Verbales: “Un palo por la cara”

Regina Cano

Foto: Stephen Wong

“Báfata!, esto es un palo por la cara”- se escucha repetir con demasiada frecuencia el estribillo de un reggaetón, en boga por estos días.

Les confieso que a mí me resulta cada vez más molesto ver como mis coterráneos hacen suya y asumen con tanta facilidad -rayando con la gracia- la violencia agregada a la “vox  populi” de esta manera.

Me dirán que es normal que suceda algo así a causa del nivel de violencia extendido a no pocos ámbitos dentro del entramado cotidiano del cubano, ni extraño que se exprese verbalmente.

Pero gentes!, el habla es entre los lenguajes que posee el ser humano, la que con más exactitud se interpreta, porque prima la razón en nuestras interacciones con los demás, y es el caso, en que el nivel vibratorio de la palabra genera reacciones determinadas en la percepción del que te escucha.

Ahora mismo, el golpearse con esta frase “Báfata!, esto es un palo por la cara”- ha calado con una fuerza tal dentro del diálogo de todos, que se ha convertido para unos en muletilla en bajo tono, en referencia alegre dentro de la conversación a gritos, en agresión directa y socarrona, tanto como en provocación y fanfarronería.

En fin, esta nueva frase en uso, que provoca chanzas y algazara, a lo cubano, es ahora mismo en las calles de La Habana la manera más común en que la gente anda pegándose “palazos” verbales por doquier e influyendo con esto en su conciencia de ser social.

Es otro más de los modos sonoros de agredir al otro, sin pensar en que también quedamos atrapados entre las futuras víctimas del golpe, como si no pudiera tener consecuencias beligerantes en lo físico o -tal vez- como si esto no importara.

Nada, gentes!, que seguiremos empleando nuestras mejores fuerzas en combatir los unos contra los otros, más que en tratar de conciliar nuestras  diferencias.

Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.


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